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Palabras de Su Majestad el Rey al Mundo de la Ciencia en el Homenaje a Severo Ochoa

Madrid, 12.01.1994

E

l profesor Severo Ochoa, al que hoy rendimos homenaje, ha sido durante muchos años, y para todos los españoles, el ejemplo máximo y la mejor representación de la actividad científica.

Con su esfuerzo por alcanzar el más alto nivel investigador, reconocido mundialmente con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1959, y con su entusiasmo por hacer extensivo este empeño al conjunto de la ciencia española, el profesor Ochoa contribuyó decisivamente a la modernización de España.

Sin duda, una valoración global de la obra de Severo Ochoa tendría que resaltar, en primer lugar, su carácter universal, y también su papel protagonista en la aventura de la ciencia moderna, así como en el avance del conocimiento de nuestro mundo. El fue, quizá antes que nada, un defensor de la ciencia y del progreso humano.

Como científico, quedan su labor y su carácter, perfectamente expresados por los conferenciantes que me han precedido, y que tuvieron la suerte de compartir con él trabajo, estudios y enseñanzas. Muchos de ellos contribuyeron decisivamente a los numerosos avances que en el campo de la bioquímica protagonizó nuestro Premio Nobel.

El ejemplo de Ochoa ha demostrado que el éxito en la investigación científica depende de la voluntad personal para llevarla a cabo y de la decisión colectiva de la sociedad para impulsar su desarrollo.

Su obra ha ayudado también a que la ciencia haya ido recuperando en España el apoyo necesario para que pueda desempeñar el papel que le corresponde.

La investigación científica ocupa actualmente un lugar central en el progreso y el desarrollo de los pueblos. Por ello, España, como el resto de los países de nuestro entorno, debe dedicar abundantes recursos a la investigación y al desarrollo tecnológico. Sus contribuciones son cada día más necesarias para hacer frente a los nuevos problemas que se nos plantean.

Una comunidad investigadora capaz de conseguir en su trabajo un alto nivel de calidad, y de transmitir su entusiasmo por la innovación científica al conjunto de la sociedad, podrá lograr el interés y apoyo que permitan continuar de forma efectiva el avance de la ciencia española.

Severo Ochoa supo alcanzar este nivel de excelencia, y mantenerlo, como supo mantener, a pesar de los años y la distancia, el recuerdo y el contacto con su patria, con su familia y amigos, y con nuestra comunidad científica, a la que prestó apoyo y colaboración, impulsando y dirigiendo diversos proyectos y centros de investigación.

Los buenos resultados de estos centros y proyectos, deben seguir mostrando el camino para fomentar la ciencia y el desarrollo tecnológico en España, con el rigor y la exigencia como criterios de trabajo. El ejemplo de su trayectoria ha de servir de acicate para que nuevas generaciones de investigadores se incorporen, cada vez en mayor número, a la actividad científica en nuestro país.

Ahora, al volver la vista sobre el conjunto de su andadura profesional y humana, podemos decir que, con el ejemplo de su irrenunciable vocación, Severo Ochoa ha sido uno de los protagonistas más destacados de ese apasionante proyecto colectivo que ha sido y ha de seguir siendo la mejora y el progreso de España.Se levanta la sesión.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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