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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Ceremonia de Graduación de la Escuela Walsh de la Universidad de Georgetown

EE.UU.(Washington D.C.), 21.05.2005

T

engo que admitir que estoy un poco preocupado al presentarme ante todos ustedes sabiendo lo deseosos que estarán, como es lógico, de que pase cuanto antes este día y esta celebración. Sólo espero que los minutos que me atrevo a robarles les ayuden a abrir sus ojos y sus corazones con lo que pretendo contarles acerca de mi experiencia y de mi país.

Señor Presidente De Gioia, Señor Decano Gallucci, Patronos, miembros de la Facultad y de su personal y alumnos de la Promoción de 2005,

Como antiguo graduado con una Maestría por la Facultad de Servicio Exterior Edmund Walsh, obtenida hace sólo diez años, nada me podía hacer más ilusión que estar hoy aquí y poder dirigirme a ustedes en esta ceremonia de apertura. Es un honor muy especial, sobre todo para alguien justo por encima de los treinta y cinco, o justo por debajo de los cuarenta, aunque no creo que tenga que ser más preciso al respecto.

Creo que ha llegado el momento de darles una explicación. Me imagino que muchos estarán un poco decepcionados al verme aparecer hoy sólo. Déjenme que les diga que aún mayor es la decepción que siente mi esposa, la Princesa Letizia, al no poder participar hoy en esta ceremonia. Hace poco que supimos que en noviembre vamos a tener nuestro primer hijo y la Princesa padece los incómodos síntomas, propios de su estado que hacen poco recomendable viajar (menos aún para un salto de 24 horas). Estoy seguro de que en estos momentos está pensando en todos nosotros y les envía sus mejores deseos, especialmente a la promoción de 2005.

Me siento muy honrado y agradecido al Decano y a los alumnos del Walsh School por la oportunidad que me brindan de poder compartir con todos ellos la gran alegría de este día. Estoy seguro de que hay un cúmulo de recuerdos que les invaden al vivir este día y al ponerse en pie para acudir a recibir sus diplomas. Mis propios recuerdos son muy recientes, y se reavivan aún más al estar aquí esta tarde.

Se mezclan sentimientos de éxito y de orgullo con mil preguntas e incertidumbres. Pero la confianza adquirida gracias a la excelente enseñanza y al tesoro de conocimientos que llevan consigo siempre les ayudarán a superar los momentos difíciles. Al menos, les permitirán discernir a tiempo cómo hacer mejor las cosas, esto es, aprendiendo más o siendo lo suficientemente humildes como para pedir ayuda.

Hoy están viviendo (al menos por ahora) el último elemento de su experiencia educativa en Georgetown. Para mí, supuso la culminación formal de una etapa de incalculable enriquecimiento académico y humano. Una etapa que nos prepara mejor para servir a la sociedad, para realizarnos como hombres y mujeres capaces de asumir responsabilidades, lo suficientemente maduros y comprometidos como para contribuir en la construcción de un mundo mejor.

Estoy convencido de que, entre todas las emociones que hoy sienten en su fuero interno, predominan sentimientos marcados por una profunda gratitud. Si es así, espero que se tomen el tiempo necesario para mostrarlos y expresarlos a profesores y compañeros, así como al personal directivo de esta maravillosa universidad. Confío además en que sus profesores les hayan enseñado que la curva del aprendizaje no tiene fin y que se adentrarían por un sendero peligroso si, por cualquier motivo, llegaran a pensar lo contrario.

Siempre me sentí impulsado a seguir, después de culminar cada una de las etapas de mi educación. En buena medida porque en el mundo de hoy experimentamos una necesidad permanente de incrementar nuestras habilidades y conocimientos para mantenernos al día. Pero, también porque, cuanto más se sabe, se siente uno obligado a más. También, a ampliar el abanico de puntos de interés. Y para abarcarlo, hay que seguir escalando en la curva de conocimientos. Ésta puede ser también una vía para crecer en sabiduría. Se lo diré cuando lo averigüe.

Junto a la formación recibida, primero en las Academias Militares de Tierra, Mar y Aire de España y, luego, como Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, esta Facultad de Servicio Exterior me aportó una muy completa preparación en relaciones internacionales. Los conocimientos académicos, junto a la experiencia de conocer Washington que me proporcionó la Universidad de Georgetown, me han resultado especialmente útiles en mi labor como Príncipe Heredero de una Monarquía constitucional y parlamentaria que en nuestro país desempeña una importante función en materia de relaciones exteriores. Es por ello por lo que estoy tan agradecido a esta universidad y a todos los centros de excelencia académica en los que he tenido el privilegio y la oportunidad de estudiar. Pero por encima de todo, estoy muy agradecido a mis padres (como ustedes deben de estarlo a los suyos) por ofrecerme esta oportunidad y animarme siempre a seguir adelante.

Señoras y señores,

Permítanme que les exponga brevemente la transformación vivida por España en los últimos treinta años, desde la reinstauración de la Monarquía y plena recuperación de la democracia, con la consiguiente profunda transformación de su papel como actor en la escena internacional.

En ese periodo de tiempo relativamente corto, España ha vivido un profundo proceso de liberalización y modernización, una apertura política y económica sin precedentes, y ha asumido un creciente y más ambicioso papel en política internacional. Todo ello, claro está, contando con el apoyo y legitimidad de un marco de convivencia democrática entre las fuerzas políticas que garantiza la Constitución de 1978. Una Constitución nacida de un amplio consenso de todas las fuerzas políticas democráticas con representación parlamentaria.

En ese período, nuestra Renta per capita ha vivido un crecimiento sin precedentes; nuestra economía se ha convertido en una de las más abiertas del mundo, se han mejorado y ampliado de forma notable los derechos y prestaciones sociales con casi 7 millones más de empleos; se han creado decenas de Universidades, se han multiplicado de forma vertiginosa el número de kilómetros de autopistas, se han modernizado todo tipo de infraestructuras: ferrocarriles de alta velocidad, telecomunicaciones, infraestructuras energéticas y aeropuertos.

España se ha convertido en el decimosegundo mayor donante de AOD, el noveno contribuyente al presupuesto de la ONU, y de país de emigración a un país que, en el período más reciente, ha recibido a más de tres millones de inmigrantes. Un país que, a su tradicional condición de importante receptor de inversión extranjera, une -desde hace años- la de ser uno de los diez primeros países inversores en el resto del mundo.

También hemos pasado de ser un país centralista a ser uno de los más descentralizados del mundo, con diecisiete Comunidades Autónomas que disponen de amplísimas competencias, ejercidas por sus respectivos poderes legislativo y ejecutivo.

En ese periodo, España ha recuperado el papel que le corresponde en la construcción europea, al tiempo que ha logrado desarrollar sus especiales relaciones con Iberoamérica y el Mediterráneo, y ha impulsado la relaciones transatlánticas en el seno de la Unión Europea.

Permítanme que les subraye una serie de acontecimientos que tendrán lugar en los próximos meses y durante el año próximo. Creo que pueden facilitar una mejor comprensión de nuestros compromisos internacionales en estos ámbitos y de cómo hemos venido actuando en el nuevo marco de nuestra política exterior forjado en las últimas décadas.

- El año que viene hará XXV años que España decidió ingresar en la OTAN y dentro de pocas semanas se cumplirá el XX aniversario de la firma del acta de adhesión de España a la Unión Europea ( entonces CEE). Hoy la Unión Europea representa un proyecto amplio y complejo de integración, que sirve de forma fundamental a la paz y prosperidad de nuestro continente y a su voluntad de cooperar y de mostrar generosidad hacia el mundo entero.

- Prueba del nuevo e intenso recorrido cubierto a lo largo de estas últimas décadas en la profundización de nuestras relaciones con América Latina es que en octubre próximo se celebrará en España la XV Cumbre que reúne a los 22 Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos, incluidos España y Portugal (ello explica por qué la denominamos Comunidad Iberoamericana de Naciones).

Nuestras relaciones bilaterales y multilaterales con estos países de Iberoamerica, tan cercanos a nosotros por motivos históricos, culturales y humanos, se han dinamizado e intensificado más que nunca con nuevos contenidos en prácticamente todos los sectores. No sólo en el ámbito político y en el de la cooperación, sino también en el educativo, cultural y especialmente en el económico, como la inversión en los sectores financiero, industrial y de servicios. España ocupa actualmente los primeros puestos del ranking entre los países inversores en la región.

Por supuesto, ahí está además la lengua que compartimos con las Naciones Iberoamericanas. La lengua española ha experimentado un enorme auge en el mundo entero en las últimas décadas, con más de 400 millones de personas que la tienen como lengua materna. Crece rápidamente la demanda del español como segunda o tercera lengua en el ámbito educativo, y hoy es la segunda lengua más hablada en este país. También debe recordarse su valiosa condición de instrumento cultural de primer orden, con gran influencia en la actual dinámica de la valiosa industria cultural. Además, puede asegurarse que la lengua española es asimismo la segunda lengua de comunicación más extendida del mundo (y también la segunda más empleada en internet).

- En relación con el Mediterráneo, en base a nuestra historia, cultura y situación geográfica, España está determinada a contribuir con lo mejor de sus esfuerzos a la creación de un espacio de paz, seguridad, estabilidad y prosperidad en esta importante región. Por ello, también este año, en el mes de noviembre, y como testimonio de nuestra iniciativa y dedicación a este proceso de reducir las diferencias económicas y sociales con la ribera sur del Mediterráneo, celebraremos el X Aniversario del Proceso Euromediterráneo con otra Cumbre en Barcelona.

- Poco después, se cumplirán diez años desde que se firmara en Madrid la Declaración Trasatlántica entre los Estados Unidos y la Unión Europea durante la Presidencia española de la U.E.. Esta Declaración estableció las bases para un fortalecimiento de las relaciones entre estos dos "gigantes" de la democracia, de la prosperidad y estabilidad.

Para España, una potencia media europea con importantes intereses trasatlánticos, el mantener una buena y sólida relación con los Estados Unidos constituye un punto de referencia esencial de nuestra política exterior.

Como dije hace una semana en la clausura del X Foro España-Estados Unidos, celebrado en Sevilla, resulta vital el mantenimiento y reforzamiento del vínculo trasatlántico de amistad, lealtad y mutuo entendimiento entre Estados Unidos y Europa, como base esencial del progreso y de la seguridad de un grupo de Naciones separadas geográficamente, pero unidas en la defensa de los mismos ideales y valores, que son: la libertad, los derechos individuales, el estado de derecho y la democracia.

Antes de concluir, quisiera mencionar un par de anécdotas sobre los estrechos vínculos culturales entre España y los Estados Unidos. Vínculos que arrancan de los mismos orígenes, a finales del siglo XVI, de este gran país, en el que conviven la cultura anglosajona y la española junto a la de los indígenas americanos, y también junto a una miríada de culturas extranjeras que enriquecen constantemente el alma de este país.

No me detendré sobre los evidentes vestigios de la influencia española en el Sur o en el Oeste (de Florida hasta California), ni en el origen del símbolo del dólar, que procede de las contribuciones de la Corona de España (remontando la corriente del Mississipi) para financiar su lucha por la independencia. Pero ya en torno a esa época, los ilustrados norteamericanos del siglo XVIII comenzaron a interesarse por la cultura española y a leer su máxima expresión literaria, el Quijote, cuyo Cuarto Centenario celebramos este año.

Hasta tal punto fue así que parece que el mismo día en que se adoptó la Constitución de los Estados Unidos, el 17 de septiembre de 1787, George Washington anotó en su agenda que había pagado a un librero de Filadelfia 22 chelines con 6 peniques por una traducción al inglés del Quijote. Unos días antes había cenado, al parecer, con Benjamin Franklin -que era un miembro distinguido de la Real Academia Española desde 1774. Y, según prosigue la anécdota, la inmortal obra de Cervantes había constituido uno de sus temas de conversación, lo que nos muestra lo distintas que eran entonces las agendas y la vida de los cargos públicos. Tal vez algo que se eche de menos en este mundo actual.

Desde entonces ha habido muchos ejemplos de tributo y aprecio hacia la cultura española mostrados por parte de escritores e investigadores norteamericanos: Mark Twain, Washington Irving o Henry Wadsworth Longfellow. Y, más recientemente, John Steinbeck o Ernest Hemingway. Hay muchos más ejemplos de cercanía y de interés mutuo que ligan a nuestras dos Naciones a lo largo de la historia. No teman, no les pienso cansar con ellos ahora. Pero dejénme que les diga que nos ayudan a entender los beneficios que podemos extraer de una mayor aproximación, especialmente compartiendo la cultura y la educación.

Señoras y señores, queridos graduados:

Hoy, en suma, treinta años después de la proclamación de mi padre como Rey, y veintisiete desde la aprobación de nuestra Constitución por amplia mayoría, la nueva realidad de España es la de un fuerte y profundo desarrollo interno, junto al de un papel dinámico en la escena internacional como potencia media. Nuestro país, como Estado miembro de la UE, con los tres ejes ya mencionados (las relaciones trasatlánticas, la Comunidad Iberoaméricana de Naciones y el Mediterráneo), asume sus responsabilidades internacionales con el afán de contribuir a un mundo mejor a través de una mayor cooperación y afrontando los desafíos que tiene ante sí la Humanidad, entre los que destacan el terrorismo en todas sus formas, las violaciones de los derechos humanos, derechos que deberían constituir la base moral de toda sociedad próspera; la ignorancia y el odio, origen de muchos de los problemas mundiales; las enfermedades, el hambre y la pobreza, tres tragedias que producen los mayores sufrimientos de este mundo; y por último, pese a su gran importancia, el medio ambiente en que vivimos y por el que no nos preocupamos como deberíamos hacerlo.

Y ahora mi despedida a todos los graduados que después de celebrar el final de una etapa formativa, exigente y apasionante en la Facultad de Servicio Exterior de Georgetown, se adentrarán en el mundo real para intentar ser los mejores, tanto en lo profesional como en lo personal. Créanme, no se apresuren y recuerden que la aventura de crear una familia, en la que me encuentro ahora inmerso, es también una experiencia apasionante, exigente y muy gratificante. Como futuro padre, estoy impaciente por vivir esa experiencia y me permito recomendársela desde ahora.

Buena suerte a todos, que trabajen mucho y disfruten de la vida. Muchas felicidades a todos ustedes y a sus familias. Sólo una última cosa, recuerden siempre lo mucho que debemos a Georgetown...

 

[Versión en inglés]

I must admit I feel a little worried right now, to be presented in front of all of you knowing just how eager you are to get over this day and party as you deserve. All I hope is that these minutes that I dare steal from you will help open your hearts and eyes to what I intend to tell you about my experience and also about my country.

President De Gioia, Dean Gallucci, trustees, faculty and staff, families and members of the Class of 2005.

As a Master graduate of the Edmund Walsh School Of Foreign Service only 10 years ago, nothing can be more exciting than to be here today and speak at this commencement ceremony. It is a rare honor, especially for someone just over 35 or is it just under 40, well, we don't need to be precise on that, do we?

I think at this time I owe you an explanation: I imagine that many of you are slightly disappointed by my appearance here alone. Well, let me tell you, that is not even close to the disappointment that my wife, Princess Letizia, feels right now at not being able to participate in today's celebration. You see, we recently found out that we are going to have a baby (our first) in November and she is suffering all those uncomfortable symptoms owing to which travel is not very recommended (even less so for just a 24 hour hop). As I speak, she's surely thinking about us and sends her best wishes to all of you, especially the Class of 2005.

I am deeply honored and thankful to have this opportunity that the Dean of the Walsh School and the students offer me to share with all of you the great joy of this day. I'm sure there's a wash of memories that run by your minds as you live it through and walk up to receive your degrees. My memories are still very fresh and very present, even more so as I stand here this afternoon.

The sense of accomplishment and pride combines with a ton of questions and uncertainties. But the confidence given by excellent teaching and the treasure of knowledge you carry will always help you pull through the difficult moments; or at least they will let you know in time how to do better, that is, to learn more or to be humble enough to ask for help.

Today you get the final touch of the Georgetown experience (at least for the time being). For me that meant the formal ending of an invaluable academic and human time of enrichment. One that makes us better prepared to serve society, to fulfill ourselves as men and women who can take on responsibilities, and feel mature enough - and committed - to help build a better world.

I'm convinced that within all those emotions you feel today there are a good number that carry a deep sense of gratitude. If so, I hope that you will take the time to show and express them - as I do right now, once again - to teachers and classmates, and to the staff of this wonderful university.

Mind you, I trust your professors have warned you that the learning curve never ends, and that if by any chance you feel it does, you can be sure to be running down a dangerous path.

After every step I accomplished in my education, I always felt the pressure to continue. Largely because in today's world there is a constant need to rapidly increase our skills and knowledge in order to stay on the ball. But also because as you know more, you are automatically exposed to more; you also tend to broaden your scope of interest. And to be able to grasp it you just have to continue climbing up the curve. Who knows, that may also be one way to become wiser! I'll tell you when I find out.

In addition to my education in Spain, first in the Army, Navy and Air Force Military Academies, and later as a Graduate in Law from the Universidad Autónoma of Madrid, the School Of Foreign Service provided me with a thorough grounding in International Relations. The academic resources together with the Washington experience that Georgetown University provided, have been especially useful to me in my job as Crown Prince of a Constitutional and Parliamentary Monarchy, which in our country holds an important position in foreign affairs. That is why I am so grateful to this university and to all the centers of academic excellence I have had the privilege and opportunity to attend. But above all, I am grateful to my parents (as you should be to yours) for providing me with such an opportunity and encouraging me to always push further.

Ladies and gentlemen

Allow me now to briefly talk you through what Spain has become in the last 30 years since the restoration of the Monarchy, the recovery of democratic rule and the subsequent profound transformation of its role (as a player) in the international arena.

In such a relatively short period of time, my country has undergone a dramatic liberalization and modernization process, opening up economically and politically like never before, and taking on a much greater and ambitious position in international politics. All this, of course, was supported and legitimized by a proper framework of democratic coexistence among political opponents guaranteed by the 1978 Constitution. This Constitution was born out of a broad consensus of all the democratic forces represented in Parliament.

In this time, our per capita income has undergone unprecedented growth, our economy has become one of the most open in the world, social rights and benefits have improved and increased considerably along with the creation of almost seven million new jobs, dozens of universities have been opened, the highway network has expanded at a dizzying rate, and there has been a modernization of all kinds of infrastructures, high speed railroads, telecommunications, energy, and airports.

Spain has become the 12th largest donor of ODA, the 9th contributor to the UN budget, and it has gone from being a country of emigration to one receiving in the last few years over three million immigrants. A country that has for years combined its traditional status as a major recipient of foreign investment with that of being among the top ten countries investing in the rest of the world.

We have also gone from being a centralized country to become one of the most decentralized in the world, with 17 Autonomous Regions that have very large and wide-ranging powers, exercised by their own legislative and executive branches of government.

During this time, Spain has regained its proper role in the construction of Europe, while at the same time it has developed a very special relationship with Latin America and the Mediterranean region, and promoting transatlantic relations from within the European Union.

Let me highlight a few events that will take place throughout the next months (and next year). I think they may help present a better view of our international commitments in those areas and explain how we have operated in the new framework of our foreign affairs in the last few decades.

- Next year it will have been 25 years since Spain decided to join NATO, and in a few weeks it will be the 20th anniversary of our Accession Treaty to the European Union (then called the EEC). The European Union today is an incredibly large and complex project of integration that fundamentally aims to better serve the cause of peace and prosperity in our continent and its willingness to cooperate and show generosity to the entire world.

- As proof of the new and intense path we have traveled these last few decades in the deepening of our relations with Latin America, next October Spain will host the 15th Summit which will bring together the 22 Ibero-American Heads of State and governments, including those of Portugal and Spain. (That is why we called it the Ibero-American community of nations).

Our bilateral and multilateral relations with these Ibero-American nations, so close to us for human, cultural and historical reasons, have become much more dynamic and intense in nearly every area than ever before. Not only in the spheres of high politics and cooperation, but also in those of education, cultural exchange, and especially in economic fields such as investments in the financial sector, in industry and in services. Spain is now among the top-ranking countries investing in that region.

Of course, then there is the language we share with the Ibero-American nations. The Spanish language has experienced an enormous expansion in recent decades all over the world, with over 400 million speakers for whom it is their mother tongue. It's growing rapidly in demand as a second or third language in education, and is today the second most widely spoken language in this country. It is also important to remember that it holds an invaluable status as a first-rate cultural instrument with great influence in the current swell of the profitable cultural industry. Overall, it is safe to say that Spanish is also the second most widely-used language of communication in the world (that goes for the Internet too!).

- With regard to the Mediterranean area, on account of our history, culture and geographic location we - in Spain - feel strongly compelled to contribute with the best of our efforts to provide this important region with a space of true peace, security, stability and prosperity. That is why, also this year, in November, our country will host a summit in Barcelona to celebrate the 10th anniversary of the Euro-Mediterranean process, as a tribute to our initiative and dedication to this process of bridging the economic and social differences with the Southern Rim.

- Shortly afterwards, it will also have been 10 years since the United States and the European Union signed in Madrid the Transatlantic Declaration during the Spanish presidency of the EU. This declaration established the grounds for stronger relations between these two - shall we say - "giants" of democracy, prosperity and stability.

For Spain, a medium European power with strong transatlantic interests, maintaining a good and solid relationship with the United States is an essential point of reference for our foreign policy.

As I said a week ago at the closing ceremony of the 10th US-Spain Forum held in Sevilla, it is crucial for Europe and the United States to safeguard and strengthen the transatlantic link of friendship, loyal partnership and mutual understanding, as a fundamental basis for progress and security of a group of Nations that are geographically separate, but united in the defense of the same ideals and values, namely: freedom, individual rights, the rule of law and democracy.

Getting towards the end of my speech, I would like to offer just a couple of anecdotes on the cultural ties between Spain and the United States, dating back to the late 16th century at the very birth of what became this great nation, where Anglo-Saxon and Spanish cultures coexist, of course with native Americans, and also with a myriad of foreign cultures that constantly enrich this country's soul.

I won't brag about the obvious remnants of Spanish influence in the South or West (from Florida to California), nor in the origin of the dollar sign coming from the Spanish Crown's contribution (up the Mississippi river) to finance your fight for independence. But around that period, American scholars of the Enlightenment began to take an interest in Spanish culture and of course read its foremost literary expression, Don Quijote, whose 4th Centennial we celebrate this year.

To such a degree this happened that it seems that on the very day the Constitution of the United States of America was adopted (September 17th, 1787), George Washington noted in his diary that he had paid a Philadelphia bookseller 22 shillings and 6 pence for an English translation of Don Quijote. Some days earlier - it seems - he had dinner with Benjamin Franklin, who was a distinguished member of the Spanish Royal Academy since 1774. And, so the story goes, this timeless masterpiece written by Cervantes had been a topic of their intellectual discussion. (This shows how different schedules and stress in public office were back then. I guess we miss a bit of that in this accelerated world of today).

There have been many examples of tribute and appreciation shown by American authors and scholars since Mark Twain, Washington Irving, Henry Wadsworth Longfellow; and, more recently John Steinbeck or Ernest Hemingway. And there are many more cultural examples of closeness and mutual interest binding our two Nations throughout history. Don't worry, I won't burden you with them right now. But let me just say that they all help us to understand how much benefit we can extract from coming even closer, especially by sharing culture and education.

Ladies and gentlemen, dear Graduates,

Today, 30 years after my father ascended to the throne, and 27 years since our Constitution was overwhelmingly supported by a popular referendum, the new reality of Spain is one of strong and far-reaching internal development, together with a dynamic role in the international scene as a medium power. With those three focuses I mentioned earlier - the transatlantic agenda, the Ibero-American community of nations and the Mediterranean region -, our country, as a member of the EU, has taken on its international responsibilities with the ultimate aim of contributing to a better world through greater cooperation, and dealing with the main challenges that face Humankind: terrorism, in all its forms; the violation of human rights, rights that should be the moral high ground of any successful society; ignorance and hatred, which are the root of so many of our global problems; illnesses, hunger and poverty, the tragic triad that causes most of the pain this world suffers; and last but in no way least, the environment that we live in and don't take care of as much we should.

And now comes my farewell to all you graduates who now, after celebrating the end of an enlightening, demanding and exciting time here at Georgetown SFS, will take off and join the real world to try and excel both in your careers and in your personal lives. Believe me, don't rush to it, but remember that the family adventure - in which I am presently immersed - is also a thrilling, demanding and especially rewarding experience. As a soon-to-be father (and still lacking the experience) I cannot wait and already, strongly recommend it.

Good luck to you all, work hard, enjoy life and congratulations to you and your proud families. Just one last thing, remember how much Georgetown has given us...

Itzuli Hitzaldiak atalera
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