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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido por las Organizaciones Empresariales Coreanas

Corea(Seúl), 21.10.1996

S

eñor Presidente de la Federación de Industrias Coreanas,Respetados empresarios coreanos,Queridos empresarios españoles,

Ante todo, permítanme que les exprese mi satisfacción por participar en este almuerzo y que les agradezca muy sinceramente la oportunidad que me brindan de dirigirme a tan distinguido grupo de hombres de negocios coreanos y españoles.

Las señales que llegan de Corea a España son ricas y diversas.

Incluyen, claro está, el perfil de un país oriental con larga historia y original cultura. Su propia bandera, con el "Taeguk" que muestra enlazados los símbolos del yin y el yang, es una poderosa manifestación de ello.

Pero, junto con estos signos, Corea también proyecta sobre España, y cada día con más fuerza, la imagen de un país industrial, pujante y con gran capacidad exportadora.

España tiene una imagen positiva en Corea, si bien todavía no es suficientemente conocida.

En un encuentro como éste es de esperar que hable de economía. Y, efectivamente, voy a hacerlo. Pero he querido comenzar con las anteriores consideraciones porque, aunque la economía se describe con cifras, se hace con relaciones humanas, con contactos personales, donde las percepciones revisten una gran importancia. Un negocio se cierra bien, no sólo cuando se firma un contrato, sino, sobre todo, cuando se establece una relación de confianza.

Las cifras de las economías española y coreana dicen que el comercio, las inversiones y las transferencias de tecnología entre nuestros dos países están creciendo. Pero, si tenemos en cuenta que la economía española es la novena del mundo y la economía coreana la duodécima; si recordamos que Corea ha superado ya los 10.000 dólares norteamericanos de renta per cápita y que España ha alcanzado los 15.000, esas mismas cifras dejan ver también que el comercio, la inversión y la cooperación tecnológica entre España y Corea son todavía muy pequeños.

Que nuestras transacciones se incrementen es comprensible. Por un lado, Corea viene protagonizando un espectacular proceso de crecimiento que ha cambiado su situación internacional en todos los foros y organismos económicos mundiales. Por otro, España, desde su incorporación en 1986 a la Unión Europea, ha llevado a cabo una gran apertura de su economía hacia el exterior y una profunda integración en los mercados mundiales.

Partiendo de estos hechos, resulta natural que crezcan las cifras que reflejan nuestras relaciones económicas. Es más difícil comprender, sin embargo, que -como he dicho antes- estas cifras sean todavía tan pequeñas. En 1995, nuestro comercio alcanzó un valor de 1.500 millones de dólares y las inversiones, unos 20 millones de dólares aproximadamente.

Es razonable pensar que ello, en buena parte, se debe a que entre los hombres de negocios coreanos y españoles media todavía un profundo desconocimiento. En España se conocen poco las oportunidades que ofrece el mercado coreano a la exportación española y en Corea tampoco se conocen bien las ventajas que en muchos campos ofrece la industria exportadora española. Lo mismo ocurre, quizás aún más agudizado, en materia de inversiones.

Comprenderán Vds. Por que he empezado hablando de percepciones. Estoy convencido que si los hombres de negocios coreanos y españoles se conocieran mejor, las relaciones económicas entre nuestros dos países se pondrían pronto a la altura que pueden y deber tener; se adecuarían, en suma, a las espléndidas relaciones políticas que existen entre nuestros gobiernos. Permítanme, pues, que aproveche esta oportunidad para invitarles a que todos, coreanos y españoles creen nuevos y más profundos lazos de amistad.

Tanto yo como la delegación que me acompaña estamos comprobando que visitar Corea es una gran experiencia; España, por otro lado, es un país visitado por millones de personas todo el año. Por ello, confío en que los contactos humanos entre nuestros dos países no dejarán de crecer. Este es mi deseo, así como la esperanza que hoy expreso ante ustedes.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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