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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Presidente de la República Popular China, Sr. Jiang Zemin

Palacio Real de Madrid, 24.06.1996

S

eñor Presidente:

La Reina y Yo queremos expresar a Vuestra Excelencia y a Vuestra distinguida esposa nuestra más cordial bienvenida. Queremos así responder a la calurosa acogida y hospitalidad con. que se nos recibió en China, en nuestro último. viaje, en marzo de 1996. En España, Señor Presidente, también podemos hacer nuestro el dicho de uno de los cuatro grandes libros de la sabiduría china: "qué agradable es tener amigos que llegan de lejos".

Visité China por primera vez en 1978. Desde entonces la sociedad internacional ha cambiado profundamente y nuestros dos. países han experimentado, asimismo, grandes avances y transformaciones.En aquellos momentos, su país iniciaba, con el esfuerzo denodado de todo un pueblo, su difícil andadura hacia el mercado, el progreso económico y. social, la apertura al exterior y la modernización, en un marco de estabilidad política.

China, el país más poblado de la tierra, con enormes retos que superar, ha sabido conducir su proceso de desarrollo con pragmatismo y gradualidad, evitando en lo posible las tensiones y las dificultades inherentes a Ias grandes transformaciones.

La política de reformas y apertura al exterior ha supuesto la. adopción de reformas legales e institucionales, que han 1db acercando su país a las pautas de comportamiento internacionales en muchas esferas de actividad. Aunque queda aún mucho por hacer, la sociedad internacional reconoce y aprecia los pasos dados por China en esa dirección, que se plasmarán en un conjunto normativo en el que encuentren reconocimiento y protección los valores superiores de la persona.

Señor Presidente,

Nuestras relaciones se han intensificado en los últimos años, pero nuestros primeros contactos tienen ya una historia centenaria. La vocación navegante de España hizo que en los siglos XVI y XVIII el Reino de España y el Imperio del Medio establecieran relaciones, aunque fueran de naturaleza esporádica.

Misioneros o Embajadores como los Agustinos Martín de Rada o Juan González de Mendoza contribuyeron, con suerte varia, a aquel esbozo de acercamiento y dieron a conocer en Europa las costumbres chinas e incluso su escritura.

China cuenta con Una cultura que ha sabido mantener y enriquecer a lo largo de varios milenios. Ayer como hoy, las senas de identidad de vuestro gran país vienen dadas: por esa esplendorosa tradición, que es también patrimonio de la humanidad.

Señor Presidente,

El escenario internacional se ve hoy todavía desgraciadamente oscurecido por graves problemas de violencia, desigualdad, injusticia y violación de los derechos humanos.

Con la vista puesta en su superación, no debemos regatear esfuerzos para que la paz, el bienestar y la justicia echen raíces en el mundo. Estoy seguro de que China comparte estos ideales, por los que ha trabajado durante muchos años. Su creciente peso internacional le asigna un destacado papel en la configuración del mundo del futuro.

España, miembro de la Unión Europea, desea, asimismo, contribuir a esos ideales. La Unión Europea es un factor de paz, de progreso, de estabilidad y libertad en el mundo, n el que habla con voz propia y en el que constituye también el espacio económico y comercial, más abierto e importante del planeta.

Al mismo tiempo, por geografía, historia y valores compartidos de lengua y cultura, España. tiene una doble vocación mediterránea e iberoamericana, que cualifica su papel en el mundo.

La región Asia-Pacífico juega un papel determinante en esta hora finisecular y está llamada a configurar, por su importancia económica, demográfica y cultural, la sociedad internacional del próximo siglo.

Así lo ha entendido la Unión Europea, con su. estrategia para Asia y para las relaciones a largo plazo con China. El diálogo entre Asia y Europa, iniciado en Bangkok en este año, es una manifestación positiva de la voluntad que nos anima a cooperar en todos los ámbitos.

La potenciación de las relaciones con China es también una prioridad de la política exterior de España. Nuestras relaciones políticas, económicas y comerciales. se han incrementado de manera sustancial en los últimos años. Los intercambios de visitas de alto nivel han sido frecuentes y cada vez son más numerosos los empresarios españoles que desafían la lejanía y las dificultades para estrechar sus lazos con China.

Como tuve oportunidad de comprobar en mi visita del año pasado, vuestro país experimenta tasas de crecimiento sostenido sin precedentes, cuando en otros lugares la recuperación aparece lenta y trabajosamente. Las posibilidades de su mercado y la orientación de su economía hacen de China un país particularmente atractivo para los inversores y los operadores económicos interacciónales.

Sin embargo las relaciones entre ambos países no serían completas, si se agotaran en el buen di político existente y en los intercambios económicos. España y China son dos viejas culturas con relevantes aportaciones en todos los ámbitos y con capacidad para crear e innovar en la hora presente, con una vocación universal.

Aprovechemos, pues, este rico legado y esa altísima potencialidad en uno y otro país, para avanzar también en los intercambios culturales, deportivos, artísticos, científicos y educativos, que consolidan la amistad, la solidaridad en las dificultades y el acercamiento.

Señor Presidente,

Permitidme que levante mi copa para brindar por la felicidad de Vuestra Excelencia y de vuestra distinguida esposa, por la sólida amistad entre China y España y por la grandeza y bienestar del noble y laborioso pueblo chino.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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