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Brindis de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido por el Presidente Cardoso

Brasil(Brasilia), 10.07.2000

S

eñor Presidente,Sra. de Cardoso,

Muchas gracias por vuestras palabras y por la calurosa acogida que nos habéis dispensado. Quiero manifestaros la profunda satisfacción que sentimos por visitar de manera oficial, por segunda vez, este maravilloso país, coincidiendo con la celebración del V Centenario de ese magno acontecimiento que fue el Descubrimiento de Brasil. Por la tradicional y secular amistad que une a nuestros dos pueblos, España no podía estar ausente de esta conmemoración.

Desde sus orígenes, las Historias de Brasil y de España han estado fuertemente vinculadas. Desde Yáñez Pinzón hasta el jesuita canario José de Anchieta, han sido muchos los españoles y los brasileños que han escrito páginas imborrables de nuestra  historia común,  historia que conoce en nuestros días una etapa floreciente.

Es, efectivamente, un privilegio visitar Brasil en estos   momentos, cuando los lazos de toda índole que nos vinculan han llegado a ser múltiples y sólidos. Nuestras relaciones, tradicionalmente cordiales, son ahora intensas y han alcanzado un nivel difícil de imaginar en 1983, cuando realicé mi primera visita a este país. En aquel entonces, defendí la necesidad de crear "un nuevo tejido de relaciones, una urdimbre de temas concretos, que permita desarrollar un sincero ambiente de colaboración".

Hoy, 17 años después, puedo afirmar con orgullo que tanto Brasil como España hemos cumplido con creces la tarea que nos habíamos fijado. Nuestras dos sociedades han sabido aprovechar las oportunidades que nos ha brindado el pertenecer a una misma comunidad y la apertura de nuestros sistemas políticos. Nuestras relaciones no se circunscriben sólo al ámbito político, sino que se han diversificado e intensificado notablemente. Hoy Brasil constituye el primer socio comercial y económico de España en Iberoamérica y uno de nuestros principales clientes fuera de la Unión Europea. El comercio bilateral es equilibrado y comprende cada vez sectores más amplios de la actividad económica de ambos países. Brasil es prioritario para España en el mundo de hoy.

La inversión española se ha incrementado muy notablemente en los últimos cinco años. En 1998 y en 1999 España ha sido el primer inversor en Brasil, por delante de países que tradicionalmente ocupaban ese lugar. Nuestras inversiones abarcan los más variados sectores de la actividad económica, destacando las realizadas en las telecomunicaciones, el sector financiero y el área energética.

España se encuentra en una óptima situación para llevar a cabo inversiones exteriores, lo que viene favorecido por la saneada situación de nuestra economía, y por nuestra pertenencia al área económica y monetaria de la Unión Europea, que es fuerte y goza de estabilidad. En este contexto, el empresario español sigue efectuando una apuesta decidida por Brasil.

A esta situación no ha sido ajeno el esfuerzo de la sociedad brasileña y de vuestro Gobierno, que ha permitido a la economía brasileña situarse de nuevo en la senda del crecimiento.

El proceso de privatización actualmente en marcha en Brasil y el interés que suscita en las empresas españolas me permiten augurar un futuro aún más prometedor. Quisiera animar a las autoridades económicas y a las empresas de ambos países  para que continúen profundizando y mejorando sus contactos económicos y comerciales.

Seguimos con el mayor interés el proceso de integración en el que Brasil y el resto de países del Mercosur se encuentran actualmente inmersos. Estoy convencido de que permitirá a medio plazo una notable intensificación de nuestras relaciones, en todos los ámbitos. El acuerdo Marco entre la Unión Europea y Mercosur, impulsado por España, y el éxito de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y de América Latina y Caribe, celebrada el pasado año en Río de Janeiro, nos permiten ser optimistas sobre el logro de un amplio acuerdo que supondrá la intensificación de los intercambios y que beneficiará a todas las partes.

Sr. Presidente, bajo vuestro mandato Brasil ha avanzado enormemente en el camino de las reformas internas. El reto de la modernización ha abarcado no sólo el ámbito económico sino también el social y cultural.

En este contexto, permítame agradeceros muy especialmente el interés mostrado durante vuestra Presidencia por la enseñanza del español en Brasil. La lengua conforma nuestra idiosincrasia y define nuestra postura ante la vida. Dos lenguas hermanas y próximas como las nuestras reflejan y ahondan nuestra hermandad y nuestra proximidad. Por eso estoy convencido de que la difusión de la lengua española será un instrumento de enorme utilidad para fomentar los intercambios, tanto entre España y Brasil, como entre Brasil y el resto de los miembros de la Comunidad Iberoamericana.

Por otra parte, son conocidos vuestros esfuerzos para extender la  educación a todos los sectores, llegando hasta los rincones más lejanos de este gran país. Estoy seguro de que las reformas que actualmente se están realizando sentarán las bases del Brasil del Siglo XXI y le permitirán ocupar el lugar que le corresponde en el concierto internacional.

En los últimos años, Brasil ha reforzado su presencia en el exterior reconociéndose cada vez más el importante papel que desempeña en pro de la democracia y los derechos humanos.

Vuestro prestigio personal, Sr. Presidente, permitió, sin duda, desempeñar un papel fundamental en la resolución de un conflicto tan antiguo y tan complejo como el que existía entre Perú y Ecuador. Una vez más, Sr. Presidente, os felicito y os agradezco vuestros esfuerzos en favor de dos países miembros de nuestra Comunidad Iberoamericana.

Me satisface muy especialmente, Sr. Presidente, que vuestro trabajo en favor del fortalecimiento de los valores democráticos y de la cooperación regional en Iberoamérica haya sido reconocido recientemente con la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, que la Corona de España siente tan cercano, y por el que quiero hoy aquí reiteraros mi calurosa felicitación.

Brasil sigue ejerciendo un importante liderazgo en Iberoamérica que se fundamenta en la defensa de los ideales democráticos, de la paz y de la justicia. En este sentido, la Cumbre Iberoamericana de Salvador de Bahía revistió una particular importancia por la intensidad de sus debates y el contenido de sus acuerdos.

Las Cumbres son para España un lugar muy especial de encuentro con los países hermanos de Iberoamérica. Concebimos estas Cumbres como un marco para profundizar en todo aquello que nos une. Formamos una Comunidad con una proyección creciente en el mundo abierto del siglo que comienza y estas reuniones de  Jefes de Estado y de Gobierno facilitan extraordinariamente un diálogo continuado y permiten el intercambio constructivo de ideas sobre el futuro de nuestros países y de nuestra Comunidad.

Las sucesivas Cumbres Iberoamericanas tienen un contenido cada vez más concreto y tangible. Sirven de foro para presentar y discutir los más variados y ambiciosos programas, que redundan en beneficio de nuestras sociedades. La cooperación en Iberoamerica debe extenderse, y creo que Brasil lo entiende también así, no sólo a las necesidades más urgentes, como es el caso de las provocadas por  catástrofes naturales y las derivadas de las necesidades en salud, educación y capacitación, sino también a proyectos de transformación institucional, como la reforma de la Justicia, o la modernización de la Administración Pública.

Estas reuniones de mandatarios no tendrían su razón de ser si no fueran el fiel reflejo de una auténtica Comunidad Iberoamericana de Naciones, a la que Brasil y España pertenecemos, junto con otros diecinueve países iberoamericanos, de modo espontáneo, natural, por origen e historia, pero también por compartir una serie de principios fundamentales que guían la vida de nuestras naciones: la dignidad de la persona, la democracia y el respeto a las libertades individuales. Brasil, con su multifacética personalidad, contribuye de modo esencial a  enriquecer la sustancia y la esencia de esta Comunidad Iberoamericana.

Quisiera concluir, Sr. Presidente, expresando el deseo y la confianza de que esta visita sirva para intensificar aún más los fuertes vínculos existentes entre nuestros dos pueblos. Estoy firmemente convencido de que, en estos últimos años, hemos iniciado entre nuestros dos países una dinámica irreversible de comprensión mutua, estrecha colaboración y proyección hacia el futuro. Con este espíritu de amistad que nos une, quisiera proponer a todos un brindis por la ventura personal de Vuestra Excelencia y de la Señora de Cardoso, por  la prosperidad de Brasil y por el porvenir de  las relaciones entre nuestros dos pueblos.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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