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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la ofrenda floral al monumento de Cristobal Colón

Venezuela(Caracas), 09.08.1998

E

xcmo. Señor Velásquez, Ex-presidente de la República y Presidente de la Comisión del Quinto CentenarioExcmo. Señor Don Miguel Angel Burelli Rivas, Ministro de Relaciones Exteriores,Excmo. Señor Don Asdrúbal Aguiar, Ministro de Relaciones Interiores,Excmo. Señor Don Antonio Ledezma, Alcalde de la Ciudad de Caracas,Autoridades de Venezuela,

Queridos amigos venezolanos, estudiantes integrantes de la Ruta Quetzal y ciudadanos españoles que junto a tantos amigos venezolanos se reúnen hoy con nosotros y nos acompañan en este acto.

Quiero agradecer las cálidas palabras que el Presidente Velásquez acaba de pronunciar de reconocimiento a Cristóbal Colón y del significado que tuvo su llegada hace 500 años a estas tierras venezolanas. Para mí es motivo de enorme alegría encontrarme en esta importante ocasión en Venezuela, invitado por el Excmo. Señor Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera. Hoy, al homenajear a Cristóbal Colón, estamos recordando nuestros orígenes comunes

Los españoles que desde 1498 llegan a tierras de Venezuela son inevitablemente conquistados por la dulzura del clima, la belleza de la naturaleza, la riqueza de los ríos y las tierras. Y Venezuela acoge generosamente a estos hombres que vinieron de allende los mares, como ocurriría años y siglos después en esta generosa Tierra de Gracia.

Los 300 años de vida en común con la España Ibérica y las Españas ultramarinas fueron un universo complejo y un factor esencial en el diseño del mundo de entonces que han marcado nuestra historia y nuestras vivencias comunes. En la épica secesión de América, que dio lugar a las Repúblicas hermanas en este continente, los hombres, las ideas, el empuje y la visión de egregios hombres de Venezuela, fueron capitales. La rueda de la historia avanzó inexorable, empujada en gran parte por hombres de Venezuela guiados por su inspiración, su visión de un futuro mezcla de utopía y de designio creador. Más de 170 años después, al final del siglo XX, la visión que personalizamos en Simón Bolívar de una América integrada, armónica y viviendo en su propia y rica identidad, es todavía un desiderátum, pero ciertamente la convivencia que une a Repúblicas y que tiene unos lazos inextinguibles con España, ha ido haciendo camino. Las Cumbres Iberoamericanas, de las cuales la última se celebró en Margarita, son una buena prueba de que este soñado espíritu bolivariano sigue vivo y avanzando a buen paso. Se teje una importante red de expertos, de reuniones sobre leyes, sobre gobernabilidad, sobre ciencia, sobre tecnología, cada vez más fructífera. Las Universidades intercambian Profesores y Doctores, los vientos creadores de la literatura y la presencia de norte a sur en América y del este al oeste a través del Atlántico, vivifican y encienden nuestra creatividad, nuestras ideas, nuestro entendimiento del mundo. Otra prueba fértil de esta vivencia común es la presencia durante estas semanas en Venezuela, después de haber estado un tiempo en España y Portugal, de 350 jóvenes iberoamericanos y europeos, en la llamada Ruta Quetzal, que este año ha venido a Venezuela para rendir, junto a la juventud venezolana, un homenaje común a esta tierra que cuenta los 500 años de la llegada a Macuro de Cristóbal Colón como un rosario de legítimo orgullo, de raíces robustas y fecundas.

Mirar al pasado no es una tarea inútil porque sin saber quiénes somos , difícilmente podremos construir nuestro futuro. Y ese pasado hay que valorarlo sin grandilocuencia ni autocomplacencia, conscientes tanto de los aciertos como de los errores, pero reivindicando con orgullo nuestra identidad iberoamericana. Es esa identidad iberoamericana la que nutre la Comunidad de pueblos que formamos con las demás naciones hermanas de Iberoamérica. Una Comunidad tiene como base valores tan fundamentales como lo son la dignidad de la persona humana, la justicia social y la democracia como sistema político que conforma nuestras naciones y permite el mejor desarrollo de sus potencialidades individuales y colectivas.

Quiero con mis últimas palabras homenajear a Simón Bolívar, cuya obra y significación serán un aporte fundamental para el futuro de nuestra comunidad iberoamericana. En este sentido recuerdo y hago mías las palabras de Miguel de Unamuno quien dijo ... "Bolívar era todo un hombre entero y verdadero... tenía un alma y su alma era de todos y su alma creó patrias y enriqueció el Alma Española, el alma eterna de la España inmortal y de la Humanidad con ella..."

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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