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Palabras de S.M. el ante el Senado

Palazzo Madama, Roma, 29.09.1998

S

r. Presidente, Sres. Senadores,

Es para mí un honor, además de motivo de satisfacción personal, encontrarme hoy entre ustedes, invitado por el Senado de la República.

La Reina y yo agradecemos, en primer lugar a usted, Presidente Mancino, la cordial acogida en este Palazzo Madama, cuyo nombre lo vincula al recuerdo de Doña Margarita de Austria y, a través de ella, de su padre el Emperador Carlos V, de cuyo nacimiento celebraremos el próximo año el quinto centenario, promovido por un Comité de Honor, en el que destaca la presencia del Sr. Presidente de la República italiana.

Recuerdo este aspecto histórico porque coincido con usted, Sr. Presidente, en la importancia de los vínculos que, desde muchos siglos antes de la época aurea del Emperador, han existido entre los dos pueblos, vínculos  muy anteriores al momento en que unos y otros empezaran a denominarse españoles e italianos.

Mi presencia hoy en el Senado italiano es, en efecto, una demostración de la altísima consideración en que es tenido el Parlamento italiano por los españoles. Sabemos que desde estos bancos han dado y continúan dando pruebas de las más altas cualidades políticas y parlamentarias, personajes que son dignos de figurar en la historia de la República.

La relevancia del Parlamento, Sr. Presidente, Sres. Senadores, es una característica intrínseca al sistema democrático. Nuestros Parlamentos son claves de bóveda del conjunto de las instituciones, precisamente porque son expresión de una voluntad democrática. Es la representatividad auténtica y periódicamente confirmada la que os confiere la alta autoridad que la sociedad os reconoce.

En España, el papel protagonista del Parlamento vino de la mano de la democratización de la vida política y reposa en una representatividad que en el caso del Senado, como bien saben Sus Señorías, explica la presencia en él de miembros de los Parlamentos autonómicos. Se vinculan así los dos niveles de representatividad directa y se fortalece de este modo la solidez y la unidad del conjunto del Estado.

Sr. Presidente,

Habéis querido recordar los hitos del proceso de incorporación de España a instituciones fundamentales para la proyección exterior de nuestros países. Mi presencia hoy ante vosotros debe ser también ocasión para dejar constancia expresa, precisamente en las sedes del Parlamento, de la importancia que en su día atribuimos al apoyo prestado.

El Parlamento italiano tuvo la clarividencia necesaria para valorar adecuadamente el alcance de esa integración española, tanto en la Alianza Atlántica como en la entonces Comunidad Económica Europea.

Desde el primer momento, los dos países, como nuevos socios y aliados, encontraron numerosos puntos de convergencia, intereses que juntos han defendido eficazmente e  iniciativas que gradualmente han sido aceptadas y asimiladas por el resto de los países miembros, de la Alianza Atlántica y de la hoy ya Unión Europea.

Así ha sido en relación con el fortalecimiento de las necesarias políticas de cohesión interior de la Unión -como usted, Sr. Presidente, ha recordado acertadamente-, en relación con el diálogo político y la cooperación de Europa con América Latina y, más recientemente, con los demás países del Mediterráneo, hasta llegar al gran proyecto del proceso de Barcelona, al que se ha referido usted, Sr. Presidente, en términos que suscribo plenamente.

Como suscribo también la importancia que habéis adjudicado al papel de nuestros Parlamentos en ese proyecto, al que aportan el peso tangible de los valores del parlamentarismo democrático, con su trascendental carga de respeto a las opiniones ajenas, gestión pacífica y negociada de la diversidad y de los contrastes, y conciencia del valor fundamental de los derechos y deberes del ciudadano.

Sr. Presidente, Sres. Senadores,

Sé que en los últimos años se ha acrecentado el interés hacia España y que incluso, en ocasiones, ha sorprendido el dinamismo internacional de los españoles, ¡precisamente a los italianos, paradigma de dinamismo en tantos ámbitos de vuestra presencia internacional!.

Están ustedes, ciertamente, en una posición ventajosa para apreciar los valores y las inquietudes de que somos portadores los españoles.

Hay entre Sus Señorías miembros del Parlamento Europeo, así como de la Asamblea Atlántica, de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE y de otros foros, en los que Sus Señorías se han acostumbrado al trabajo diario con sus colegas españoles.

Estoy seguro de que no les sorprende el alto nivel de dedicación a la actividad internacional de un país históricamente tan proyectado hacia el exterior y que -como usted ha recordado, Sr. Presidente- tuvo que permanecer prácticamente ajeno a ella durante décadas. No creo que deba sorprender a nadie que España y los españoles tengan hoy una presencia importante en Italia. Esta, como la muy anterior de los italianos en nuestro país, va en beneficio mutuo y espero que siga desarrollándose cada vez más y en más sectores.

La Reina y yo deseamos que nuestra visita a Italia sea una contribución en tal sentido y agradezco al Senado italiano y a usted personalmente, Sr. Presidente, la prueba de amistad y de voluntad de colaboración que ha constituido la invitación a compartir ideas y reflexiones de interés común.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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