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Palabras de Su Majestad el Rey en el Ayuntamiento de Roma

Roma, 29.09.1998

S

r. Alcalde:

Le agradezco su amable bienvenida. Soy muy consciente de la transcendencia de estos edificios, que reflejan milenios de historia, al tiempo que son sede de la múltiple actividad de la moderna Administración municipal de Roma, una de las más extraordinarias ciudades del mundo.

Hace unos minutos, he tenido ocasión de realizar una ofrenda floral ante la tumba del Soldado Desconocido, a pocos metros de este salón. Es una ceremonia importante porque es preciso no olvidar que hace apenas cincuenta y cinco años nuestros ciudadanos y nuestras ciudades sufrieron el flagelo de la guerra y la violencia. Quien olvide ese drama podría creer que ambas nos son ajenas, a pesar de que la realidad en regiones próximas a nuestros países desmienta dramáticamente tal creencia.

Hago esta reflexión aquí, en Campidoglio, porque sé que los valores del diálogo y la solidaridad ocupan un lugar importante en el Ayuntamiento de Roma y en su Consejo Municipal. Son  valores que Usted personalmente, Sr. Alcalde, personifica perfectamente; valores fundamentales para dirigir una gran capital, porque a Roma, como a tantas otras ciudades europeas, llegan diariamente personas que buscan dejar atrás la injusticia, la pobreza y la intolerancia que ha hecho presa de sus propios lugares de origen, lejanos o colindantes a nuestras propias fronteras.

"Roma caput mundi". Para millones de personas de los cinco Continentes el año 2000 hará de Roma, una vez más, el centro del  mundo. Roma, que los recibirá con generosidad, se está preparando ya para ese encuentro; entre ellos habrá muchos españoles y yo deseo aprovechar esta ocasión para agradecer la acogida que la ciudad y sus habitantes saben siempre dar a mis compatriotas.

Me siento muy honrado pudiendo visitaros como ciudadano honorífico de esta Capital. Cuando en 1988 recibí este título, que tiene para mí un significado muy especial, pues como es bien  sabido nací en esta ciudad, quise recordar a algunos de los nombres ilustres de quienes llegaron de Hispania para hacer su aportación intelectual al gran caudal de la civilización romana; sé que la todavía reciente exposición "Hispania Romana" ha sido apreciada precisamente por la presentación de esa contribución llegada de la periferia y perfectamente integrada en el centro de la Latinidad. Con el paso de los siglos las influencias siguieron siendo recíprocas, para mayor riqueza de la cultura de las dos Penínsulas. Pero Roma es asimismo una ciudad de nuestro tiempo y por su historia gloriosa sufre en su propia carne, como ninguna otra, esa dialéctica a  la que se enfrentan todas las grandes ciudades del viejo continente:  conservar su pasado, su patrimonio único y su idiosincrasia al tiempo que se enfrenta a la compleja tarea de acometer la empresa modernizadora y renovadora de sus estructuras urbanísticas, económicas y sociales.

Roma crece y se renueva, restaura sus monumentos, inaugura nuevos y espléndidos museos, al tiempo que otros reabren sus puertas tras excelentes restauraciones. España también contribuye a ese programa de trabajos con la restauración del Templete del Bramante, joya del Renacimiento, parte importantísima del complejo español en el Gianícolo, restauración que se realiza en eficaz colaboración entre especialistas de nuestros dos países y que se extiende a la Iglesia de San Pietro in Montorio, estrechamente vinculada a la historia de mis antepasados.

La colaboración y los intercambios entre Roma y las principales ciudades de mi país pueden abarcar muchos ámbitos. Ya existen programas entre Universidades y Centros de Investigación, así como numerosas iniciativas privadas en el sector de la juventud, del comercio y de los servicios.

Estoy seguro que pueden resultar igualmente eficaces los intercambios de experiencias sobre aspectos técnicos específicos de gestión municipal.

Es conocida, por ejemplo,  la capacidad innovadora del Ayuntamiento que Usted preside para buscar nuevas fórmulas con las que hacer frente a las crecientes necesidades financieras, atrayendo al ciudadano a invertir en los proyectos de modernización de su propia ciudad.

Signor Sindaco, Signori componenti del Consiglio Comunale.

La Spagna deve all'Italia la sua latinità, di cui questo Campidoglio è stato origine e fonte d'irradiazione.

Ciò determina importanti interazioni politiche, culturali, economiche e sociali tra i nostri due popoli, che ci consentono in molte occasioni di agire all'unisono e di comune accordo in un mondo progressivamente competitivo e dai valori cultural sbiaditi.

I rapporti fra due Paesi tanto vicini, cosi vitalmente vicini, come la Spagna e l'Italia, poggiano su una base di affinità e di simpatia tra i loro cittadini. E i nostri rapporti hanno nella sua Capitale un importante punto di riferimento.

Signor Sindaco,

Per la Regina e per me è stata una vera sodisfazione essere stati accolti con tanto affetto da tutti Voi.

Molte grazie. 

Itzuli Hitzaldiak atalera
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