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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del III Premio "Codespa Futuro en Marcha" a la Iniciativa Solidaria

Madrid, 11.11.1999

N

os reunimos una vez más, en esta Casa de América que siempre tiene para todos un especial significado como lugar de encuentro y centro de cooperación, y a la que también me siento tan personalmente vinculado, para entregar el III Premio Codespa Futuro en Marcha, que reconoce el esfuerzo de solidaridad de las empresas españolas con las regiones más desfavorecidas del planeta. Actividad sobre la que CODESPA, como ya sabemos, desarrolla su trabajo con profesionalidad, audacia, mucho tesón y sobre todo mucho corazón.

Quiero, pues, ante todo, expresar mi felicitación más sincera al ganador de esta edición, la Fundación Barceló, así como a todos y cada uno de los finalistas: FCB/TAPSA, IBERIA, Fundación Pedro Barrié de la Maza, Grupo PEPSICO, TELEPIZZA y Wall Street Institute, y asimismo quiero felicitar a Codespa por su trayectoria de la que nos debemos sentir muy orgullosos.

Desde sus variadas tareas y ocupaciones, todos los premiados han destacado en el cumplimiento de la vocación con la que Codespa nació hace quince años: cooperar a que los individuos y sus equipos humanos puedan superar las dificultades impuestas por las carencias culturales, económicas y sociales que les impiden realizarse plenamente, y ponerles en condiciones de contribuir por sí mismos y con su esfuerzo al progreso de sus ambientes más cercanos, y, a través de él, al de sus países y al mundo en que vivimos.

Pues, en efecto, el carácter distintivo de esta Fundación, cuya Presidencia de Honor ostento con mucho gusto, es el de promover un desarrollo humanizado, cuyos sujetos y destinatarios son las personas concretas en sus circunstancias específicas. Ellos son, por tanto, los protagonistas insustituíbles de cualquier proyecto de progreso. Su participación es la que da vida y arraigo a las iniciativas en que se integran, y que sin ellos no llegarían a alcanzar sus objetivos.

El carácter empresarial de casi todos los miembros de Codespa ha facilitado enormemente la realización de su tarea, y es el factor esencial de su éxito indiscutible. La gestión empresarial implica, yo diría que exige, una serie de factores altamente positivos: realismo para definir objetivos, organización de prioridades, estímulo del trabajo en equipo, preocupación por la eficacia y valoración de resultados. Todo ello sin perder la necesaria calidez y calidad humana para llegar a lo más profundo de una comunidad, una familia o un individuo.

Son muchas las empresas privadas que se han sentido atraídas por esta preocupación social y por el estilo directo con que se realiza. Nos sentimos orgullosos y satisfechos de comprobarlo a través del balance que habla por sí solo: casi medio millar de proyectos en la totalidad de los países de Iberoamérica, así como en Asia, Oriente Medio y el Magreb, dan fe de este compromiso, que se ha manifestado también en ayudas generosas a las campañas de solidaridad española dirigidas a zonas especialmente azotadas por tragedias humanas como Ruanda, Centroamérica, Kosovo y Colombia.

Con el Premio que hoy celebramos, Codespa insiste una vez más en la necesidad de fomentar esta conciencia de apoyo como la mejor respuesta a la empresa de paz y de progreso que tanto necesitan los rincones más desfavorecidos de nuestro planeta. Para que no sea ocasional o excepcional sino permanente o incluso diría que sistemática porque, como comprobamos cada vez con mayor frecuencia, los desastres naturales no cesarán y la situación de los más desfavorecidos no va a cambiar de la noche al día, o tras un esfuerzo puntual.

Las organizaciones especializadas en la cooperación con los países en vía de desarrollo, reflejan una inquietud que hoy motiva a millones de personas en nuestro país, especialmente a los jóvenes. Que las empresas lleguen a acuerdos con estas organizaciones, acuerdos como los que hoy reflejan las compañías participantes en esta convocatoria del Premio, nos demuestran que este espíritu de servicio, aún con zonas muy lejanas, es posible. Así, el mundo empresarial da un sentido más amplio o más elevado a su expansión económica en nuevos mercados como los que hoy surgen en el Hemisferio Sur.

Una expansión que no se sustancia en estrategias más sofisticadas, comerciales o de imagen, sino que entraña un compromiso auténtico y recíproco en favor de la dignidad humana y sus derechos fundamentales, en busca de un horizonte de libertad, justicia y prosperidad.

Esta es la gran tarea a la que estamos convocados. Ayudemos todos a construir un mundo más humano.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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