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Palabras de Su Majestad el Rey en la Cena de Gala ofrecida al Presidente de Bulgaria

Madrid, 12.07.1999

S

eñor Presidente,

Tenemos el alto honor de darle la bienvenida a España junto con su esposa. Nos sentimos muy honrados de recibir a quien representa la esperanza del pueblo búlgaro de alcanzar más altas cotas de democracia y prosperidad.

Aunque, geográficamente, España y Bulgaria se encuentran en extremos opuestos de Europa, comparten una misma condición de países crisoles de culturas, una firme vocación europea y un mismo y decidido apego por la tolerancia y la libertad.

Nos unen valores comunes y la adhesión a unos mismos principios.  Estamos convencidos de que, sobre ellos, Bulgaria y España pueden construir un futuro de cooperación en el marco común de una Europa recobrada.

Pasados seis años desde que visité su hermoso país, me alegra comprobar que Bulgaria no ha dejado de avanzar en la senda que le conducirá a ocupar el lugar que le corresponde dentro de Europa.

Hace ahora más de dos años, su país vivió circunstancias extraordinariamente difíciles, momentos que ponen a prueba el grado de madurez de un pueblo, su capacidad de apostar por el futuro y el progreso.

El pueblo de Bulgaria dio plenas muestras de esa madurez, abogando por la concordia nacional en torno a valores fundamentales como la libertad y la pluralidad. La elección de Vuestra Excelencia como Presidente significó el primer paso de esa apuesta decidida de los ciudadanos búlgaros.

Desde entonces, la labor ha sido fructífera, difícil el camino recorrido. Quedan todavía complejos retos que superar, pero no nos cabe la menor duda de que el trabajo tenaz, la ilusión y capacidad de sacrificio del pueblo de Bulgaria conducirán pronto a la incorporación plena de su país a la familia europea a la que nunca ha dejado de pertenecer.

Confío en que estos esfuerzos culminarán con una pronta pertenencia a la Unión Europea. España, por compartir con Bulgaria la condición de país del Sur de Europa y de haber sido en un pasado, no tan lejano, candidato a la incorporación a esta institución, es especialmente sensible a los anhelos búlgaros y es muy consciente de lo que significa dicha integración como una "opción de civilización", como Vuestra Excelencia ha señalado en diversas ocasiones.

España apoya plenamente estos objetivos nacionales de Bulgaria. Puede tener la seguridad, Señor Presidente, de que mi país, en el marco de la Unión Europea y también de la Alianza Atlántica, hará todos los esfuerzos necesarios para que se avance decididamente en el camino de la adhesión a estas instituciones.

En los últimos meses, Europa ha vivido momentos especialmente dramáticos. El mundo entero ha contemplado la deportación de cientos de miles de personas, la destrucción de vidas, de familias, de propiedades por la única razón de su pertenencia a una etnia determinada.

En esa terrible situación, Vuestra Excelencia ha demostrado especial coraje y clarividencia. En las excepcionales circunstancias que ha vivido el Sudeste de Europa, Bulgaria ha actuado con responsabilidad, optando por la dignidad del ser humano, en contra de la denominada limpieza étnica y la exclusión del otro por razón de su ideología, religión o etnia.

Ha hecho honor a su historia, en la que hay páginas tan gloriosas como la intervención de todas las instituciones del país y del pueblo búlgaro para salvar del exterminio a los sesenta mil judíos de Bulgaria, la mayor parte de los cuales eran sefardíes, descendientes de aquellos que dejaron España y fueron acogidos en tierras búlgaras hace cinco siglos.

Señor Presidente, en la última década del siglo XX, la guerra ha asomado de nuevo su rostro terrible en las fronteras de su país. Esta centuria ha sido difícil para Bulgaria. Alternando períodos de prosperidad con otros de desgarramiento profundo, bien podrían decir los búlgaros de este siglo que termina lo que Don Quijote decía a Sancho: "este, Sancho, es un siglo de hierro".

La esperanza fundada anida sin embargo en el comienzo del nuevo milenio. Bulgaria está en la senda del progreso moral y material y un futuro mejor se ofrece a sus ciudadanos.

El modelo búlgaro de tolerancia étnica, basado en la integración de las minorías y en contra de las exclusiones, el enfrentamiento y la división es ya un gran ejemplo, para los países de la región.

Es también ejemplar la encomiable política regional que la diplomacia búlgara está llevando a cabo. Prueba de ello es su activa participación en todas las iniciativas regionales y la incansable búsqueda de un marco de cooperación que, de una vez por todas, siente las bases para una nueva página en la historia de las relaciones internacionales en el Sureste de Europa.

Estos esfuerzos de Bulgaria, en los que Vuestra Excelencia ha tenido un papel protagonista, han tenido un primer reconocimiento con la elección de la ciudad de Plovdiv como sede de la Fuerza Multinacional de Paz de la región.

Finalizado el conflicto, España participará plenamente en la reconstrucción del Sudeste de Europa. La comunidad internacional está decidida a contribuir con los medios necesarios para poner fin a la sucesión de conflictos consecuencia de la descomposición de la antigua Yugoslavia y sentar las bases para una paz justa y duradera en la región.

Para que esta paz no sea tan sólo una ausencia de conflicto, es necesario fomentar el desarrollo económico y social de toda la región. Se trata de un proyecto ambicioso, pero absolutamente esencial, que prestará la debida atención a aquellos países que, como Bulgaria, se han destacado no sólo por sus éxitos en el proceso de democratización, sino también por su activa política exterior dirigida a generar estabilidad en el área.

Señor Presidente,

Para mí es especialmente satisfactorio comprobar los enormes avances que han experimentado las relaciones entre nuestros dos países desde que tuve el honor de visitar Bulgaria. La Reina y yo siempre recordaremos la gran belleza de su país y el afecto que nos manifestó el pueblo búlgaro.

En estos años, las visitas oficiales se han convertido en algo habitual, nuestros dos países han concluido acuerdos bilaterales de considerable importancia, las empresas españolas demuestran un creciente interés por invertir en Bulgaria y el intercambio de estudiantes, artistas e intelectuales ha enriquecido mutuamente a nuestros países.

Este incipiente tejido de relaciones entre nuestras sociedades civiles debe hacerse cada vez más denso. En un mundo en profundo cambio, los Estados deben fomentar unas relaciones directas entre las sociedades a las que sirven, para estimular el entendimiento entre las Administraciones.

Me alegra especialmente que el Gobierno español haya puesto en marcha desde hace más de un año un amplio programa de cooperación bilateral en campos tan diversos como la reforma administrativa, la reforma de la gestión hospitalaria, la renovación urbana y la asistencia a la infancia y a orfanatos, residencias de ancianos y centros hospitalarios.

Es también un motivo de satisfacción que funcionarios españoles cooperen, en el marco comunitario, en la puesta en marcha de los mecanismos que permitirán a Bulgaria recibir fondos comunitarios "pre-adhesión" y, en general, comprobar que la experiencia española es cada vez más apreciada en Bulgaria en muy diversos campos.

En el plano cultural, constato con sumo agrado que la enseñanza del español experimenta un espectacular auge en Bulgaria y que, con la próxima apertura de una Biblioteca española y un Aula Virtual Cervantes en la Universidad de Sofia, proyecto piloto en todo el mundo, se corresponderá de manera efectiva a este enorme interés que existe en Bulgaria por nuestra lengua y cultura.

Con la satisfacción por el gran camino recorrido por nuestros dos países en las relaciones bilaterales, levanto mi copa para brindar por la ventura personal de Vuestra Excelencia y de la Señora Stoyanova, por la prosperidad del pueblo búlgaro y por la amistad entre nuestros dos países.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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