Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Jarduerak eta agenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de la República Federal de Alemania Walter Scheel y al pueblo alemán

República Federal de Alemania(Bonn), 19.04.1977

S

eñor Presidente Federal, permitidme en primer lugar agradeceros muy sinceramente las palabras que acabáis de pronunciar. Palabras llenas de verdadero y profundo afecto por mi país, que siempre habéis demostrado, y señaladamente cuando, en noviembre de 1975, visitasteis Madrid para asistir a los actos de mi proclamación como Rey de España. Si entonces tuve la ocasión de expresaros mi reconocimiento por vuestra presencia, ahora la Reina y yo queremos manifestaros la satisfacción que nos produce el ser vuestros huéspedes. Huéspedes de esta gran nación alemana, de la que constituís el más calificado de los representantes y a la que tantos lazos, en el pasado y en el presente, nos unen.

Como habéis recordado, hubo un tiempo en que los destinos de Alemania y España marcharon por caminos comunes. Nunca fue Germania extraña a las influencias latinas ni España dejó de serlo a las germánicas. Por lo que hace a España, grande es la importancia del componente germánico en la formación de nuestro ser nacional.

Las alianzas dinásticas pusieron en íntima relación a nuestros pueblos que, desde su relativa lejanía, siempre supieron comprenderse y admirarse. Carlos I de España y V de Alemania, el Emperador por excelencia, como todavía se le denomina en los libros de historia, unió la voluntad de afirmación del mundo germánico con la capacidad innovadora y descubridora del pueblo hispánico, que en aquella hora extendía las fronteras de la cultura occidental al otro lado del océano Atlántico.

Señor Presidente Federal, en palabras que merecen perdurar habéis dicho que el pasado de Europa no es imaginable sin España, y que un legítimo futuro europeo no es posible sin la completa colaboración de España. Me honra profundamente compartir esta creencia de vuestra excelencia, y añadir a mi vez que lo germánico y lo hispánico forman hoy componentes necesarios del ser europeo. La dinámica de nuestras respectivas naciones se proyectó más allá de sus fronteras geográficas y políticas en búsqueda de unidades más amplias. En ese camino y con ese objetivo, los dirigentes de la República Federal de Alemania se han distinguido siempre por una firme voluntad política y por una decidida capacidad de convocatoria para las grandes empresas de nuestros días, para las empresas transnacionales de dimensión europea. Dejadme que os diga el respeto y la profunda consideración que en España nos merecen vuestros esfuerzos en pro de la construcción europea.

Hubisteis de recuperaros de unos de los mayores desastres que nunca aquejaron a una nación y, con la consistencia y el trabajo proverbiales del pueblo alemán, habéis sabido no sólo reconstruir el país, sino también hacerlo sobre la base de una profunda creencia en la libertad y en la dignidad de la persona humana. Aún más: la República Federal de Alemania muestra hoy al mundo el ejemplo espectacular de una economía floreciente y de un bienestar generalizado, legítimo orgullo para los propios y motivo de lógica admiración para los extraños.

España, cuya voz hoy os traigo, se encuentra en momentos de decisión y de esperanza, confiada en la ayuda de la providencia, que siempre ha protegido sus destinos. El gobierno y el pueblo proclaman cada día su voluntad de construir un futuro firmemente anclado en dos premisas fundamentales: el insobornable respeto a la persona humana y la participación eficaz en el mundo occidental. La idea moderna de Europa ha sido concebida como una gran empresa de amplio aliento político abierta a todos aquellos que participen en una comunidad de ideales y principios. Por eso, España espera encontrar en Vos mismo, señor Presidente, en el gobierno y en el pueblo alemán la mayor comprensión y apoyo para propiciar el definitivo encuentro de mi país, en condiciones de plena igualdad y dignidad, con los esfuerzos que se están realizando por la unidad europea.

Señor Presidente Federal, en nuestros días también, como en el pasado, cuando Alemania y España compartían un solo destino, el conocimiento recíproco continúa siendo el mejor soporte para la colaboración. Una parte importante de la fuerza laboral que tan decisivamente ha cooperado y coopera en el desarrollo económico de la República Federal de Alemania está constituida por compatriotas míos, a los que dedico en estos momentos un especial recuerdo. Por otra parte, la aportación de tecnologías, los intercambios económicos y culturales, así como el flujo turístico alemán hacia España, son la expresión clara de la satisfactoria evolución de nuestras relaciones bilaterales en los terrenos político, cultural, técnico y económico. Hoy puede decirse que la presencia española en Alemania y la alemana en España alcanzan cotas de gran relieve. Quiero aseguraros aquí y ahora la firme voluntad del pueblo español para mantener y desarrollar esas relaciones en beneficio mutuo, en beneficio del ámbito europeo en que nos movemos, en beneficio de la paz y la concordia entre todas las naciones del mundo.

Coinciden España y Alemania en unos objetivos fundamentales que podrían ser resumidos en tres: el reforzamiento de la seguridad, la profundización de la cooperación internacional, el respeto de los derechos humanos. Nuestro encuentro hoy en Alemania es garantía duradera de nuestro compromiso. Este nuestro encuentro supone para la Reina y para mí una ocasión de especial júbilo que yo quisiera evocar recordando a aquel gigante del arte alemán llamado Ludwig van Beethoven, en la conmemoración del CL aniversario de su muerte. Beethoven puso música inmortal a unos versos de Schiller que hoy me vienen con naturalidad a los labios: Alle Menschen werden Brüder. Todos los hombres serán hermanos.

Señoras y señores, os invito a que levantemos nuestras copas para brindar por la prosperidad y la grandeza de la República Federal de Alemania, por la amistad inquebrantable de nuestros pueblos y por la ventura personal del Presidente Scheel y de la señora Scheel.

Itzuli Hitzaldiak atalera
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+