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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias al iniciar su visita oficial a la Región de Murcia

Murcia, 15.01.2001

M

uchas gracias, señor Presidente, por sus palabras de bienvenida, y a todos los murcianos por el recibimiento tan cordial, al que correspondo también con profundo afecto, saludándoles a todos y celebrando este día en el que inicio ilusionado una visita de tres días cuyo propósito principal es de acercarme a los murcianos y murcianas para que nos conozcamos mejor.

Vuelvo a esta tierra, entrañable para mí, pues aquí han transcurrido momentos importantes de mi vida y de mi formación humana y académica, para lograr unos objetivos muy concretos: tomar el pulso a su realidad, compartir los proyectos e ilusiones de sus ciudadanos, y a ver "con ojos murcianos" - y desde Murcia - dónde estamos y a dónde vamos todos los españoles en conjunto.

Escucharé vuestras necesidades y sabré de vuestros esfuerzos; pero como conozco hace tiempo esta Región, no dudo de vuestra capacidad para lograr alcanzar el futuro de prosperidad y bienestar para todos, en el que estáis tan empeñados.

Si quisiera resumir en una sola palabra el presente de vuestra Comunidad, lo haría con un término positivo y de largo alcance: crecimiento.

Tanto de vuestra población y vuestro entorno urbano cuanto de la estructura económica, los procesos productivos y la vocación exportadora. De vuestras organizaciones empresariales y sindicatos. De la educación y la cultura.

Crecimiento que no se agota en cifras y resultados materiales, siempre necesarios, sino que se concreta, sobre todo, en la voluntad colectiva de mantenerlo, continuando el proceso de mejoras y de ensancharlo, compartiéndolo más.

Pues es éste un proceso que necesita firmes convicciones, constante dedicación, y especial atención a las exigencias del tiempo en que vivimos, y a sus específicos desafíos.

Sé de vuestro empeño en afianzar el presente incorporándoos, con diligencia y acierto, a todos los cambios esenciales que se producen en el nuevo marco de un mundo con fronteras cada vez más imperceptibles.

En este sentido, me satisface comprobar que entre vuestras prioridades ocupa un lugar especial la satisfacción de legítimas demandas y equipamientos sociales en ámbitos como los de la vivienda, la sanidad, el desarrollo equilibrado de ciudades y comarcas, las políticas de empleo, la igualdad de oportunidades y la protección del medio ambiente.

Y os felicito, asimismo, por incluir en vuestras previsiones las que más directamente os garantizan un lugar en el progreso, a través del desarrollo de las infraestructuras y las telecomunicaciones, la investigación destinada a potenciar las transferencias tecnológicas, y las cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y del conocimiento.

Os animo a llevar a cabo estos proyectos con ambición y optimismo, y a vencer con ellos las dificultades que inevitablemente vais a encontrar en vuestro camino, conscientes de que al resolverlas abrís nuevos horizontes a vuestro porvenir.

Me consta, sin embargo, que no deseáis hacer este recorrido a cualquier precio. Sabéis que en el vuelo hacia el futuro no debe olvidarse el origen del que se parte, como referencia necesaria para orientar bien el rumbo.

Conscientes de vuestro rico pasado, os esforzáis en recuperar y mantener vuestras raíces tradicionales y su legado histórico, cultural y artístico. Esas son vuestras raíces, que mantienen erguido el árbol de vuestra historia.

Os invito, pues, a preservar los valores esenciales que lo inspiran, y a tenerlos siempre presentes en vuestro camino de renovación. Os invito a estimular el espíritu de concordia, específico de esta tierra, crisol de culturas, y que consiste en la coincidencia sobre los objetivos a alcanzar y los medios para lograrlos.

Y os invito, en fin, a hacer más ancha vuestra solidaridad, entre las personas y las generaciones, los sectores y grupos sociales; con las demás Comunidades de nuestra casa y patria común, a cuyo progreso contribuís gustosamente con vuestro esfuerzo. Y también, con quienes vienen de otras tierras y países. En ese sentido, os animo a todos a profundizar en formulas efectivas de relación con la población inmigrante, siempre a través del marco legal establecido, para proteger su dignidad y su provechosa integración en nuestra sociedad y en nuestra economía. No olvidemos nunca que, no hace tanto tiempo, éramos los españoles los que emigrábamos buscando trabajo y mucha fue la generosidad que recibimos en otros países de Europa y América.

Señor Presidente, Señoras y Señores sé muy bien que los Murcianos reunís las cualidades necesarias para escribir con trazo firme vuestra página en la historia próxima de España. Y en estos días espero poder corroborar esta convicción.

Estoy seguro de que los encuentros que hemos de mantener a lo largo de estos días con el mundo universitario, de la empresa y del trabajo, con agricultores y con jóvenes y ONGs, confirmarán ampliamente esa idea de Región animosa y emprendedora a la que se ha referido vuestro Presidente y en la que todos confiáis.

Desde aquí os adelanto mi interés y mi apoyo a vuestro empeño.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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