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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del Instituto Cervantes de Sofía

Sofía -Bulgaria-, 10.02.2006

A

ntes de nada quiero expresar, en nombre de la Princesa y en el mío propio, nuestra profunda gratitud al Señor Presidente de la República de Bulgaria y a su esposa, por haber querido acompañarnos y compartir con nosotros la presidencia de este Acto inaugural de la sede del Instituto Cervantes en Sofía.

Su presencia hoy aquí y su deseo de apoyar el lanzamiento de esta iniciativa cultural y educativa es un verdadero honor para nosotros y para todos los que trabajan en este Instituto de Sofia, así como también para los que forman la gran familia de los Cervantes en el mundo. Además su presencia me permite expresar viva y públicamente nuestro reconocimiento por la hospitalidad y afecto personales con los que nos han acogido sus excelencias, las autoridades búlgaras y la ciudad de Sofia. De igual manera permítanme dirigir al Señor Primer Ministro y a los Señores Ministros aquí presentes, el agradecimiento especial que le debemos al pueblo y al Gobierno de Bulgaria por las atenciones que nos están dedicando en esta breve pero intensa primera visita a este País.

Sinceramente, nos da una inmensa alegría poder estar hoy en Sofia. Por un lado porque somos conscientes de la satisfacción con que la ciudad acoge al Instituto Cervantes, haciendo gala del aprecio que por nuestra lengua existe de manera bastante extendida en la sociedad búlgara. Y por otro porque finalmente, esta visita nos permite satisfacer nuestro anhelo de muchos años por conocer más de cerca, físicamente, un país por el que siempre, desde muy niño, he sentido gran curiosidad y cariño.

Nos sentimos afortunados de poder constatar cómo?gracias al esfuerzo de numerosas personas e instituciones, a las que desde aquí quiero hacer llegar nuestra felicitación- se han hecho realidad los deseos tanto de España como de Bulgaria. Por fin se abren las puertas de un Centro del Instituto Cervantes, que viene a reforzar los lazos intelectuales, académicos y lingüísticos hispano-búlgaros; unos lazos que hace ya tantos años ha contribuido a cultivar y fomentar, con encomiable empeño, el hispanismo búlgaro, al que hoy quiero rendir el tributo de nuestra admiración y profunda estima. Tampoco podemos olvidar hoy que Bulgaria fue país de acogida para los sefardíes, que todavía en nuestros días siguen conservando de forma portentosa el encanto del melodioso idioma y las entrañables costumbres que trajeron de Sefarad; a sus representantes quiero expresar nuestro afecto sincero y lleno de respeto.

Señoras y Señores,

La apertura de este Centro del Instituto Cervantes en Sofía supone un hito en nuestras relaciones bilaterales. Bulgaria, como España, se encuentra en un cruce de caminos históricos. Ambos países han sido territorios de paso, de frontera, que han realizado grandes aportaciones al patrimonio lingüístico y literario de nuestro Continente. Compartimos valores y principios que se han concretado en el fuerte desarrollo de nuestras relaciones bilaterales y en el horizonte, ya muy cercano, de nuestra pertenencia a un mismo proyecto de integración europea, tras la firma del Tratado de Adhesión de Bulgaria a la Unión Europea. Son también muchas las semejanzas de carácter, actitudes e intereses que nos unen. En nuestros días, son numerosos los búlgaros que han encontrado en España una tierra que los acoge con la hospitalidad que merecen. Llegan a una nación, abierta y dinámica, que desea que encuentren las expectativas que buscan. Además, España les ofrece un vínculo singular y lleno de oportunidades entre Europa y América, donde está tan presente una lengua y una cultura que compartimos con tantos países.

Un dato que nos llena de orgullo es el hecho de que en la enseñanza reglada búlgara hay más de 18.000 alumnos de español. Esa labor, realizada por las secciones y los liceos bilingües, es sumamente meritoria y atrae poderosamente nuestra atención. A ella viene a sumarse ahora el Instituto Cervantes, cuyo trabajo parece que va a navegar con vientos y corrientes favorables por la simpatía de los búlgaros hacia lo español y cómo no, por el valor que está adquiriendo nuestra lengua como vehículo de comunicación internacional.

Este Centro que hoy abre sus puertas en Sofía va a facilitar mucho más el conocimiento de España en Bulgaria, y va a permitir a sus habitantes tener al alcance de la mano la posibilidad de aprender y perfeccionar el conocimiento de la lengua española, patrimonio común de casi 500 millones de personas en 20 países. Aquí se podrán aprender también otras lenguas españolas, reflejo de la rica y variada realidad idiomática y cultural de nuestra Nación. Pero su labor va mucho más allá; pues el Instituto Cervantes es además una ventana abierta a la lengua, el arte y la cultura de España y de los países de Iberoamérica que viven, se expresan y crean en español.

Buen ejemplo de ello es la Biblioteca de este Centro que hoy inauguramos, que lleva el nombre del escritor mexicano Sergio Pitol, a quien también tenemos el gusto y el honor de tener entre nosotros para esta inauguración. Permítanme que le salude con todo cariño para felicitarle por el Premio Cervantes que le ha sido recientemente otorgado; al mismo tiempo, deseo subrayar aquí la admiración que todos sentimos por su genial obra, llena de imaginación e intensa capacidad expresiva.

Señoras y Señores,

La labor que hoy inicia este Centro del Instituto Cervantes en Sofía va a contribuir a elevar de manera decisiva el nivel de nuestros intercambios, dotándolos de un mayor contenido que, sin duda, será de una gran calidad. Su incidencia positiva se percibirá en todos los ámbitos de nuestras relaciones; en las culturales y educativas, por supuesto, pero también en las de orden económico, social o político. Cuanto más y mejor nos conozcamos, más logros podremos alcanzar juntos y mayores serán los beneficios para nuestros Estados y nuestros ciudadanos.

Por ello, Señor Presidente, quiero agradecerle una vez más su presencia y el eficaz apoyo que usted y su país nos han brindado, y que ha hecho posible la apertura de estas instalaciones.

A todos ustedes, también muchas gracias por acompañarnos y por su respaldo al fuerte impulso de acercamiento entre Bulgaria y España que este Centro representa; un Centro que aporta, en suma, una nueva pieza en la construcción de la cooperación y el diálogo entre nuestros dos países que felizmente crecen cada día y de manera más fructífera.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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