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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto central del 150º aniversario de la promulgación de la Ley Hipotecaria

Madrid, 08.02.2011

M

uy buenos días. Quiero comenzar con mi afectuoso agradecimiento al Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España por su invitación al Ciento Cincuenta Aniversario de la Ley Hipotecaria.

Gracias asimismo por la Medalla Conmemorativa que, con este motivo, me habéis entregado.

Como han señalado quienes me han precedido en el uso de la palabra, se trata de una efeméride muy significativa en la historia jurídica de España y con indudable influencia en muchas Naciones de Iberoamérica a cuyos representantes dirijo un cordial saludo.

Hoy ensalzamos la estabilidad de un marco normativo que, con adaptaciones sucesivas, ha asegurado la vigencia de principios básicos para el buen funcionamiento de toda sociedad y economía modernas.

Me refiero a elementos fundamentales para el Estado de Derecho, como son la seguridad jurídica, la confianza en el tráfico, la defensa de la propiedad, la igualdad ante la Ley y la unidad de mercado. Se trata de factores clave para garantizar el acceso a la propiedad y fomentar el crecimiento del comercio, del crédito y de la prosperidad económica.

Estos aspectos esenciales de la Ley Hipotecaria han pervivido a lo largo de los años, conformando un modelo que, en lo fundamental, ha mantenido sus rasgos definidores, sabiendo adaptarse a los cambios.

No cabe duda de que los países que garantizan la seguridad jurídica están en mejores condiciones para limitar riesgos, afrontar retos y superar dificultades.

De ahí la importancia de los esfuerzos constantes dirigidos a la mejora y modernización del Registro. Porque eléxito pasado, presente y futuro dependen de la sabia combinación de tradición y modernidad; de la capacidad de adaptación a los cambios sociales, económicos y tecnológicos, sin menoscabo de los principios de seguridad jurídica, desarrollo económico e igualdad social.

Pero si el sistema registral español ha dado buenos frutos a lo largo de estos años no solo es por contar con un marco normativo de extraordinaria calidad, sino también por la labor y profesionalidad de nuestros registradores, seleccionados por criterios de mérito y capacidad.

La Ley Hipotecaria de 1861 creó la figura del registrador, servidor del Estado, independiente en el ejercicio de sus funciones, como bien habéis demostrado.

Por ello quiero expresar, desde esta nueva sede, el reconocimiento, aprecio y respeto de la sociedad a la tarea de los Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España.

Señoras y Señores,

En el transcurso de la ceremonia que nos ha reunido se ha evocado la dimensión iberoamericana de esta conmemoración.

El próximo año celebraremos el Bicentenario de la Constitución de 1812 con la que arranca el constitucionalismo en España e Iberoamérica, y que fue punto de partida para superar la fragmentación normativa del Antiguo Régimen.

La Ley Hipotecaria que hoy conmemoramos es, a la postre, uno de los desarrollos del mandato gaditano y un paso decisivo en la construcción del Estado moderno.

La Comunidad Iberoamericana, que liga a más de veinte Naciones, comparte un conjunto de principios, valores y acuerdos, que juntos hemos ido sellando a lo largo de muchas Cumbres.

Nuestros fundamentos jurídicos comunes forman parte de ese excepcional acervo compartido que nos singulariza en un mundo cada vez más complejo y competitivo. Animo a que se aproveche e impulse ese patrimonio en beneficio de los ciudadanos iberoamericanos.

Deseo recordar también que la Unión Europea avanza hacia la definición de iniciativas para la cooperación registral en diversos campos.

Se trata de exigencias de los tiempos que vivimos. No en balde los principios en que se basan los registros de la propiedad y mercantiles -necesarios en toda sociedad desarrollada- resultan aún de mayor valor en esta era de la globalización en la que se interrelacionan no sólo personas y empresas, sino sistemas jurídicos.

Quiero porúltimo decir a los Registradores que ciento cincuenta años son una ocasión para la celebración, pero también para subrayar vuestro compromiso de servicio a los ciudadanos, desde el respeto a los principios y valores que guían vuestra labor.

Termino con mi felicitación más calurosa con motivo de este Aniversario.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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