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Palabras de Su Majestad el Rey en el XXV Aniversario de la Promulgación de la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas

Madrid, 08.05.2007

M

e llena de especial satisfacción poder reunirme con todos ustedes para conmemorar el Vigésimo Quinto Aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas de 12 de mayo de 1982.

Nos sirve de marco este solemne Palacio neoclásico de mediados del siglo XIX, testigo del devenir histórico de esta Institución, edificado para albergarla y que ha sido su sede desde entonces.

Mucho le agradezco, Señor Presidente, sus amables palabras de bienvenida y gratitud, así como su afectuosa felicitación con motivo del nacimiento de mi nieta, la Infanta Sofía.

Han transcurrido veintitrés años desde mi primera visita al Tribunal de Cuentas, cuando comenzaba su nueva andadura al amparo de la Ley Orgánica de la que ahora hacemos memoria. Y cinco años desde que vine por última vez a este Tribunal para celebrar el vigésimo aniversario de dicha Ley.

Si bien la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas vigente es relativamente joven, la Institución hunde sus raíces centenarias en nuestra Historia.

Poco tiene que ver el Tribunal de Cuentas de hoy con la Institución primigenia. Ha sabido evolucionar adaptándose a las nuevas necesidades y a los cambios políticos, institucionales, económicos y sociales, hasta constituirse en un órgano altamente cualificado, de reconocido prestigio e indudable solvencia técnica.

Un órgano constitucional con un muy relevante papel para el adecuado funcionamiento de nuestro preciado Estado Social y Democrático de Derecho.

La Ley Orgánica que hoy nos reúne, desarrolló el mandato dado por el artículo 136 de nuestra Constitución a la Suprema Entidad de Fiscalización.

El Tribunal ocupa un lugar preeminente a la hora de promover la justicia y la eficiencia en la actividad económico-financiera del Estado y del Sector Público.

Sus destacadas funciones, directa dependencia de las Cortes Generales, así como la independencia, la inamovilidad y las incompatibilidades fijadas para sus miembros, definen a esta Institución como una de las piezas claves del edificio institucional establecido por nuestra Constitución.

Una Constitución moderna e integradora, producto del más amplio consenso nunca alcanzado entre españoles, que garantiza el más amplio abanico de derechos y libertades.

Gracias a ella, España ha recorrido en los últimos casi treinta años el más largo periodo de democracia, estabilidad y prosperidad de nuestra Historia.

Contando con la alta preparación, profesionalidad y dedicación de sus Consejeros y funcionarios, el Tribunal de Cuentas acumula una muy valiosa trayectoria y un alto prestigio, que se fundamentan en la probada calidad técnica de sus actuaciones fiscalizadoras y jurisdiccionales.

El positivo balance de las actuaciones de este Tribunal refuerza su reconocida autoridad e innegable vocación de servicio al conjunto de la sociedad.

También debe subrayarse la proyección internacional del Tribunal de Cuentas, en particular, su gran labor en el marco de la Unión Europea y de la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores y sus Grupos Regionales.

Especial atención merece su tarea en la Organización Europea que agrupa a estas Entidades (EUROSAI), cuya Secretaría ostenta con carácter permanente desde su creación en 1990.

Destaca también su fecunda colaboración con las Instituciones de Control en Iberoamérica.

No sólo intensifica el intercambio de saberes e iniciativas entre ambas orillas del Atlántico, sino que contribuye a reforzar los estrechos lazos que España mantiene con aquella Comunidad.

En suma, España - como país moderno, dinámico, próspero y solidario - se enorgullece de disponer de instituciones de tan reputada solidez y eficacia como el Tribunal de Cuentas, cuya labor diaria merece el respaldo y la gratitud de toda la sociedad.

Cumplido el primer cuarto de siglo de la promulgación de su Ley Orgánica, animo al Tribunal de Cuentas y a quienes lo integran, a proseguir su importante tarea con el rigor y la entrega que les caracterizan.

Es evidente que el eficaz funcionamiento de nuestras instituciones y órganos constitucionales, junto a la voluntad de entendimiento, la unidad ante los grandes retos, y la cohesión y la solidaridad entre los españoles, constituyen elementos esenciales para seguir construyendo una España siempre mejor.

La feliz celebración de esta efeméride debe estimularnos a redoblar nuestros esfuerzos en dicha dirección, como sociedad madura, consciente de la importancia del método, marco, valores y principios que explican estas décadas de estabilidad y progreso en democracia y libertad.

Agradezco al Tribunal de Cuentas su valiosa entrega, encomiable esfuerzo y probada profesionalidad, y le reitero mi enhorabuena por los múltiples logros cosechados durante estos veinticinco años de servicio a España y a los españoles, al amparo de la Ley cuya promulgación hoy conmemoramos.

Al Tribunal de Cuentas y a cuantos lo integran, mi calurosa felicitación y pleno respaldo a su importante labor, con la seguridad de que seguirá cosechando grandes éxitos y aciertos en el cumplimiento del alto mandato que le atribuye la Constitución.

Muchas gracias.

Se levanta la sesión.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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