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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias al comienzo de su visita a la Comunidad Autónoma de Aragón

Zaragoza, 05.06.2000

P

residente de la Diputación General de Aragón.Presidente de las Cortes de Aragón.Delegado del Gobierno.Autoridades.Señoras y Señores.

Agradezco de corazón, señor Presidente, sus palabras de bienvenida, y a los aragoneses su cordial recibimiento, al que correspondo con mi mayor afecto.

Señoras y Señores, antes de continuar, yo también quiero hacer patente, con rabia apenas contenida, mi dolor y mi repulsa por el atentado que ha costado la vida a Jesús María Pedrosa, elegido por el pueblo de Durango como su representante en la Administración Municipal y vilmente asesinado por los enemigos de ese pueblo y de todo el pueblo vasco. Quiero expresar a sus familiares mi sentimiento de solidaridad y apoyo en estos momentos tan duros y rendir en su persona homenaje a quienes, con riesgo cierto de su vida, están día a día defendiendo la libertad y la convivencia en el País Vasco desde su compromiso político libre y responsablemente asumido al servicio de la democracia y de la paz.

Señor Presidente, señoras y señores; al comenzar este periplo por vuestras tierras, quiero deciros que Aragón y Zaragoza ocupan un lugar especial en mis recuerdos, por muchas y entrañables razones, gran parte de las cuales comparto con mi padre, el Rey. En esta tierra comencé mi formación militar como Cadete y viví largas jornadas de necesario estudio. Pero mis afanes no se limitaron al sobrio recinto de la Academia General, sino que tuvieron por escenario muchos pueblos y ciudades, en los que viví días inolvidables de aprendizaje y de amistad. Y ello me une para siempre a este antiguo Reino, cabeza histórica de la Corona de Aragón.

Vengo a renovar mis vínculos con vosotros, poniéndolos en primer lugar, como es de ley, a los pies de la Pilarica, a quien pediré esta tarde que los confirme y haga esta visita mutuamente beneficiosa. Y al iniciarla también os transmito el mensaje de profundo afecto de Sus Majestades los Reyes.

Os traigo el testimonio de mi cercanía y mi voluntad de compartir estos días vuestros afanes. Pero, sobre todo, he venido a aprender. A conocer más directa e intensamente vuestros problemas y preocupaciones, para poder hacer mías vuestras inquietudes de hoy y formar adecuado juicio sobre los asuntos de vuestro interés, que es también el mío y el de la Corona. Además, esta visita os permitirá, por qué no decirlo, conocerme un poco mejor y así espero poder transmitiros la ilusión y la responsabilidad con la que afronto mi trabajo al servicio de todos los españoles.

En este viaje voy a escuchar mucho sobre vuestras realidades y a empaparme de vuestros proyectos e ilusiones; los de vuestros responsables autonómicos y locales, los de los agentes económicos y sociales, los del campo y sus regantes, los de quienes crían vuestros excelentes vinos. Los del desarrollo rural, la industria agroalimentaria y el sector turístico.

Y también, como no, los de la cultura que aviva nuestra fe en el mañana, la formación y el futuro de la juventud, el deporte y el compromiso imprescindible por las nuevas tecnologías y el medio ambiente. Todo ello si, en 4 días; pero 4 días intensos y exclusivamente dedicados a los aragoneses.

La grandeza de Aragón, el poso de su Historia, el ímpetu noble y sincero de sus gentes, no caben en estas palabras, aunque broten tan de dentro como las mías. Hay que vivirlos, sentirlos y poner en ellos el corazón.

Aragón, que ha sido y es componente esencial del ser histórico de España, protagoniza un apasionante presente que me interesa sobremanera. Ese presente, con sus problemas característicos, es, además, el primer día del porvenir. Nuestro deber es procurar los medios para que ese porvenir se traduzca en mejora, en avance y en dinamismo. Si lo que vivimos cada día es ya parte del mañana inmediato, tenemos motivos sobrados para que no decaiga nunca nuestro esfuerzo. Y ese esfuerzo comienza por poner interés en prevenirlo, y en disponer de los datos que permitan comprender bien los problemas, tomar decisiones inteligentes y poner en marcha iniciativas previsoras.

Esto es, señor Presidente, lo que traigo conmigo: profundo afecto, interés verdadero, voluntad de esfuerzo y una información y conocimiento sobre Aragón que, en estas jornadas de trabajo, quedarán aumentados y mejorados, con la ayuda de todos, para el mejor servicio a esta Comunidad y a España.

Como tiene dicho un poeta de esta tierra, "venimos, simplemente, a trabajar".

Muchas gracias

Itzuli Hitzaldiak atalera
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