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Palabras de S.M. el Rey en el acto de entrega de las Medallas de Oro de Bellas Artes

Sevilla, 24.03.1998

S

evilla es sin duda un lugar especialmente atractivo para celebrar este acto, por su importante papel en la historia del arte y la cultura española.

Una cultura que, alimentándose de una larga tradición y de fuentes diversas y complementarias, se ha consolidado a lo largo de los siglos como uno de los elementos claves de nuestra personalidad histórica.

Así lo demuestra, de modo eminente, el recinto en que nos hallamos, al conjugar elementos de muy distintas épocas y procedencias para lograr con todos ellos un conjunto armonioso y único.

Nuestra cultura es un paisaje de incalculable riqueza, que funda su vitalidad en la capacidad de mantener siempre las puertas abiertas y asimilar las más variadas influencias, articulando su complejidad mediante los rasgos y caracteres de nuestra personalidad colectiva, que los funde y trasciende en un producto original e irrepetible.

Toda cultura grande es producto de una visión más amplia del mundo y de la vida, que nos define como colectividad y nos proyecta con éxito hacia el exterior.

Tenemos la obligación, y también la responsabilidad, de sentirla y acrecentarla, con legítimo orgullo y la imaginación necesaria para captar las claves de cuanto ocurre a nuestro alrededor y acertar a convertirlas en sustancia propia.

Crear, expresar, difundir, compartir, son los rasgos del quehacer cultural, que hoy personificamos en quienes merecidamente reciben estas Medallas, y a quienes celebramos manifestar en esta ocasión el reconocimiento a que se han hecho acreedores.

La obra de arte es el producto de la libertad y el talento del artista, pero también de su esfuerzo y pasión por la obra bien hecha. En la relación de los que hoy galardonamos brillan con fuerza estas singularidades individuales.

Con ellas premiamos asimismo otras vocaciones igualmente necesarias: las de quienes se asocian para mejor cumplir la suya, se preocupan activa y desinteresadamente por alimentar y enriquecer nuestro horizonte cultural y actualizar el testimonio de sus protagonistas más sobresalientes, y quienes mejor lo comunican y transmiten, mediante la especial complicidad que saben crear con su público. 

El universo de las artes es desde luego un acicate de perfeccionamiento individual, pero tiene además un valor especial como semilla que promueve el desarrollo y madurez de la sociedad en su conjunto.

De ahí la necesidad de reiterar la decisiva importancia de las infraestructuras que lo sostienen, de un sistema educativo que desentrañe su significado y siente las bases de su comprensión y aprecio, y de las iniciativas que fomentan nuevas vocaciones y cuidan y actualizan nuestro patrimonio cultural.

Este es el día más adecuado para renovar vuestro compromiso, y el de todos nosotros, con estos objetivos y valores.

Al felicitar a quienes hoy recibís estas distinciones y desearos una larga y dichosa trayectoria, con la que estoy seguro de que continuaréis enseñándonos y aun cautivándonos, confío en que vuestra lección nos anime a cumplir la parte que nos corresponde en la tarea que tan brillantemente encabezáis.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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