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Palabras de Su Majestad el Rey en el 25 aniversario del Consejo Económico y Social

Sede del Consejo Económico y Social. Madrid, 21.02.2018

Señoras y señores, muy buenos días a todos, y gracias por el honor de presidir este Pleno extraordinario.

Durante años he tenido el honor de participar en actividades del CES, así como de compartir acontecimientos, momentos y reflexiones sobre nuestro presente y nuestro futuro con líderes sindicales y empresariales, entre ellos muchos de vosotros que estáis aquí presentes. Por ello me alegra especialmente volver hoy para esta celebración de su 25 Aniversario. Una institución contemplada en el artículo 131 de nuestra Constitución, que integra en su seno ámbitos tan relevantes de la sociedad española como los sindicatos y las diferentes organizaciones profesionales, empresariales y económicas.

Y tratándose de un aniversario tan significado, quiero dedicar un sentido y merecido recuerdo de reconocimiento, de gratitud, a personas muy destacadas del ámbito sindical y empresarial de España que marcaron de manera especial la historia de nuestros 40 años de vida democrática: a Carlos Ferrer Salat, primer Presidente de la CEOE; así como a Marcelino Camacho y a Nicolás Redondo, Secretarios Generales de CCOO y de UGT.

Y con ese mismo espíritu, felicito a todos los que han jalonado la trayectoria del Consejo Económico y Social y a los que hoy le dedican sus esfuerzos, desvelos y capacidad para seguir siendo una institución viva y eficaz para nuestra convivencia y nuestro desarrollo equilibrado.

En el Consejo están representados los intereses de trabajadores, de empresarios, de la economía social, de consumidores y usuarios, del sector agrario, del sector marítimo y pesquero..., de expertos. Esta es, como he dicho, una gran representación de la España que se asienta en el esfuerzo, el sacrificio, la solidaridad y el espíritu emprendedor... También en el compromiso democrático, el diálogo y la creación de riqueza; valores que caracterizan a esta institución que busca siempre con responsabilidad y generosidad el consenso en beneficio de todos. Permitidme, por ello, que me refiera a algunos aspectos que son seña de identidad de este Consejo:

En primer lugar, representáis una España consciente y orgullosa de lo que juntos hemos conseguido en los últimos decenios. No solo habéis contribuido a afirmar nuestra democracia, sino también a crear un Estado del bienestar que debemos preservar, fortalecer y mejorar. Buena prueba de ello es el significativo aumento del gasto en educación y su generalización, la ampliación y la mejora de la asistencia médica y su universalización, el incremento del número trabajadores, la extensión de las coberturas sociales, la incorporación de la mujer al mundo laboral…

Y aunque siempre resulte insuficiente y las demandas de la sociedad crecen cada día, todo ello ha supuesto una verdadera transformación social, que ─además─ hemos vivido en un tiempo particularmente breve. Nuestro país es hoy un país sin duda mejor, más próspero y más abierto; y lo que hemos alcanzado se lo debemos en una buena medida a las organizaciones aquí representadas. Me parece ─por tanto─ de justicia reconocerlo y agradecerlo en nombre de todos.

Por otra parte, este progreso no se podría entender sin la Constitución de 1978, cuyo 40 aniversario celebraremos este año, así como a los Pactos y Acuerdos económicos y sociales alcanzados a lo largo de todo este tiempo. Recuerdo muy bien ─hace ya quince años en Santa Cruz de Tenerife─ el acto conmemorativo del 25 Aniversario de nuestra Constitución que organizaron las Confederaciones sindicales de la UGT y de CCOO, al que tuvisteis la amabilidad de invitarme; una conmemoración donde se puso de relieve la vigencia de los pilares de nuestro progreso.

el elemento humano es el factor estratégico e incluso central. Las personas ─su dignidad, su desarrollo, su bienestar─ son la razón de ser y están en la base de nuestras actuaciones. Nuestro verdadero capital son, efectivamente, las personas, y el capital de las personas es en gran medida su conocimiento. Y aquí es precisamente donde se encuentra una parte sustancial de la riqueza de los pueblos: en la formación de sus hombres y mujeres

En segundo lugar, creo conocer cómo se trabaja en esta Casa y su manera de hacer las cosas. Cierto es que aquí están representados intereses muy distintos; y que con frecuencia son intereses contrapuestos, como es natural y propio en cualquier sociedad.

De hecho, este Salón de Plenos ─como se ha dicho─ está acostumbrado a acoger debates y a tomar decisiones que a menudo se acercan a la unanimidad porque, a través de la colaboración y un auténtico espíritu constructivo y de consenso, no os limitáis a realizar diagnósticos compartidos ─lo cual no es poco─ sino que también hacéis propuestas concertadas. En este sentido, en el CES elaboráis trabajos sobre asuntos esenciales para nuestra sociedad ─como Europa, Sanidad, Educación, Investigación, Mujer─, que preparáis a partir del entendimiento y el acuerdo.

Por ello, se puede afirmar que esa voluntad y esa práctica cotidiana de entendimiento definen verdaderamente la labor de este Consejo. Hablamos de entendimiento en lo concreto; de un entendimiento que registra la realidad de la economía, el trabajo y la sociedad, justamente los tres factores que dan título a la Memoria que anualmente elabora y aprueba el CES.

En tercer lugar, en esta Casa es preceptivo subrayar la importancia y la centralidad que tiene y debe tener en nuestra sociedad el "valor trabajo". A través del trabajo, los ciudadanos participan y se integran plenamente en el cuerpo social, y de ahí que el primer derecho de ciudadanía sea justamente el derecho al trabajo.

Pero, como se ha dicho hoy aquí, el elemento humano es el factor estratégico e incluso central. Las personas ─su dignidad, su desarrollo, su bienestar─ son la razón de ser y están en la base de nuestras actuaciones. Nuestro verdadero capital son, efectivamente, las personas, y el capital de las personas es en gran medida su conocimiento. Y aquí es precisamente donde se encuentra una parte sustancial de la riqueza de los pueblos: en la formación de sus hombres y mujeres. Estoy seguro de que para avanzar en este ámbito y lograr el mayor compromiso de todos en favor del conocimiento, la labor y la experiencia de este Consejo serán siempre esenciales.

Por último, debemos también mirar al futuro porque ahora tenemos, además, otros retos ─nuevos y complejos─ que no son fáciles de abordar. Hablo de la digitalización y la creciente automatización de los procesos productivos y de prestación de servicios, que suponen un desafío innegable para el trabajo y para el empleo de las nuevas y futuras generaciones. Aunque en otras fases de las históricas revoluciones industriales la destrucción de empleo se vio a menudo compensada con la creación de nuevos puestos de trabajo asociados a nuevas funciones, la actual revolución digital conlleva características propias que habrá que estudiar y afrontar con inteligencia, conocimiento y espíritu constructivo.

Pero, sobre todo, hacerlo con una visión clara de cuál es el centro de nuestros intereses y cuáles son las prioridades. Me refiero, de nuevo y naturalmente, a la persona como centro −y al interés común de la sociedad como eje− de nuestras actuaciones. Estoy seguro de que el reciente informe del CES sobre “la Digitalización de la Economía Española” es fiel reflejo de estas preocupaciones.

Y termino ya. Nuevamente felicidades al CES por este 25 aniversario; por vuestra contribución decisiva a la consolidación de nuestra democracia y a nuestro avance económico y social; por la búsqueda del consenso y la conciliación de los intereses aquí representados y por la consideración de las personas como eje central de vuestras actividades.

Estoy seguro de que estos rasgos que os definen, permitirán afrontar el futuro y seguir desarrollando vuestra labor, tan necesaria y fructífera, en beneficio del progreso y el bienestar de todos los españoles.

Muchas gracias.

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