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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto inaugural de la Conferencia Anual del Club de Roma

Ponce. Puerto Rico, 29.11.1996

A

​l iniciar mis palabras permitanme que les exprese lo mucho que celebro volver a encontrarme con todos ustedes, sintiendo una vez más (como lo sentí hace ya un lustro en Punta del Este), que es para mi un verdadero privilegio -por supuesto- el venir a presidir este acto, pero sobre todo el estar estos tres días en Ponce escuchándoles y participando de su continua búsqueda de los signos de esperanza de los que habla su programa y que tan necesarios son en un Mundo que se encuentra en la encrucijada del profundo cambio que se avecina.

Bien sé que el Club de Roma se esfuerza por ser una fuente de aliento para mejor encarar el futuro, ya que siempre, tras analizar con serenidad los grandes desafíos del presente, busca soluciones apropiadas a cada caso para hacer realidad una voluntad de futuro renovada.

Pues bien; la posibilidad de enderezar entuertos, de tener comportamientos responsables y de buscar soluciones desde el conocimiento más avanzado, a través de una cooperación sincera entre todos los pueblos, está efectivamente en nuestras manos.

Y nuestra sede de este año. Ponce, es un marco inmejorable para los debates que hoy se inician en esta ciudad amable, serena y culta de un país que siempre está en el corazón de todos los españoles. Puerto Rico, depositario de las esencias hispanas, está entroncado en la cultura europea, entramada a su vez con la civilización del grande y poderoso país del Norte, sin olvidar otros aportes creativos de todos los confines del mundo, presentes en este Caribe entrañable.

No oculto mi interés, al venir aquí, por conocer el resultado del análisis que se haga estos días sobre los grandes problemas de alcance global y a medio plazo y la búsqueda de fórmulas adaptables a las particulares circunstancias de los diversos países.

El tema del trabajo inquieta a todos en la sociedad presente y cara al futuro. El trabajo es requisito fundamental para el pleno ejercicio de la dignidad de cada persona y a la vez condición esencial para asegurar la actividad económica y la paz en el seno de los pueblos y entre todos ellos.

Por otro lado, cómo superar los conflictos, gracias a una mediación institucional eficaz e inteligente, nacida desde principios éticos, es otro de los grandes temas para los debates de esta reunión, apoyada igualmente en estudios de autores solventes. A todos nos importa encontrar modelos válidos para garantizar la paz ante cualquier grave conflicto posible.

Y como hilo conductor de todo ello, hemos de profundizar en la reflexión sobre los multimedia, los cuales deben ponerse al servicio del saber, la cooperación y el progreso en un mundo realmente solidario entre sí.

Todos debemos contribuir a poner las bases de un futuro luminoso, que actualice nuestras raíces culturales y nuestros actuales conocimientos, con voluntad de vertebrar la realidad en torno a los valores que nos han sido legados por nuestros mayores y siguen siendo válidos en nuestro tiempo.

Corresponde especialmente a los jóvenes el deber y la responsabilidad de crear un futuro mejor. Para conseguirlo tenemos que partir de una responsabilidad compartida en la formación de hombres y mujeres auténticos, honestos y competentes, capaces de crear riqueza y hacerse acreedores del porvenir.

Desde esta perspectiva, los jóvenes de cada país tenemos que forjarnos una identidad propia con la que podamos asumir y afrontar los retos del porvenir, uniendo esfuerzos para  superar nuestras diferencias, y agudizando la imaginación en busca de modelos de convivencia cada día más sólidos, originales y eficaces.

Ladies an Gentlemen,

The future for us utopic as it may sound, is nothing more than tomorrow's present. And here in Ponce we have an excellent opportunity to formulate reasons for hope in the world of tomorrow. By signaling out faint and distant flashes that may become living light and a powerful lighthouse illuminating our collective conscience and actions.

But let us not be fooled; for the path ahead as you all know very well, we will find plenty of problems and threats, mainly born out of human ignorance, egoism, or even from collective or individual wickedness. However Peace and welfare should -and can- be the making of us all, if that is what we aim for, and if we are truly determined to achieve it.

It is with this belief that I now have the great honour to declare officially inaugurated the 1996 Club of Rome Conference in Ponce.

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