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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de clausura de la Conferencia Empresarial Europea sobre Juventud y Empleo

Madrid, 05.12.1995

P

​or muchos motivos quiero comenzar mis palabras transmitiendo a la Unión de Confederaciones de la Industria y los Empleadores de Europa mi felicitación por su iniciativa de dedicar esta conferencia a la juventud y el empleo.

Es éste, en efecto, uno de los temas que en mayor medida deben hoy interesarnos y aun preocuparnos. Los efectos del desempleo juvenil no se dan solamente en el campo económico o del sistema productivo, sino, en mayor medida si cabe, en el propiamente social, en la estructura y funcionamiento de nuestro sistema de convivencia.

Todos estamos de acuerdo en que corresponde a los jóvenes liderar el futuro de Europa, nuestro futuro. Pero difícilmente podrán conseguirlo si no somos capaces de remover los obstáculos al primer escalón de su socialización, que es su inserción en el mundo laboral, factor imprescindible de su independencia personal y del ejercicio de su responsabilidad colectiva.

Con toda razón, los jóvenes de hoy se preguntan, nos preguntamos, por qué las posibilidades de empleo son cada vez menores en Europa, cuando es mayor que nunca el nivel de preparación y formación de quienes buscan su primer empleo, y si esta situación obedece a un fallo estructural de nuestro sistema económico o puede resolverse mediante un reajuste de las mentalidades y situaciones concretas que favorezcan una solución adecuada a este problema.

Merece, pues, todo nuestro apoyo el hecho de que UNICE manifieste en esta reunión como una de sus principales prioridades la de la integración de los jóvenes en el mercado de trabajo y la mejora de sus condiciones de empleo.

Es éste un ejercicio de imaginación necesario. Facilitar el camino a la juventud significa, en efecto, anticiparse a lo que el futuro vaya a demandarnos y responder desde ahora a esa demanda con eficacia y flexibilidad. Sólo así podremos garantizar la necesaria continuidad de nuestros actuales esfuerzos y la formulación, a partir del presente, de nuevos proyectos con los acentos, objetivos y prioridades diferentes y adecuados a las distintas circunstancias del mañana.

El concepto clave es aquí el de integración. No se trata simplemente de hacer un hueco a los jóvenes en nuestra realidad laboral, sino de comprometerles seriamente en la buena marcha del sistema productivo, que será sin duda el príncipal beneficiario de este proceso, pues a través de él garantiza su propia renovación y sienta las bases de un progreso sostenido, sin el cual, como enseñan la historia y la experiencia, la economía en su conjunto se ralentiza y, por así decirlo, se descapitaliza de uno de sus principales activos, que es su capacidad de innovación y adaptación.

Mantener su ritmo de crecimiento y aun mejorarlo es además hoy día para Europa un reto que se presenta como ineludible, dada la fuerte competencia que nos plantean otras áreas del mundo desarrollado que nos disputan, con medios y fórmulas muy sofisticadas, el liderazgo durante el próximo milenio.

La presencia en esta conferencia de representantes del empresariado y la juventud europea es el mejor testimonio de esta voluntad de integración y mutua cooperación, en las que ha de basarse el éxito de vuestra reunión.

Veo con satisfacción que os habéis interesado en el curso de vuestros trabajos por la preparación de los jóvenes para su incorporación al mercado de trabajo, así como por la mejora de sus condiciones de trabajo, y las iniciativas y perspectivas de futuro en materia de empleo juvenil.

La importancia de las personalidades que han intervenido en estos debates y su acreditada experiencia en el ámbito empresarial de sus respectivos países, es el más alto exponente de la calidad y eficacia de vuestras deliberaciones.

Hemos de agradecer muy especialmente las intervenciones en estas sesiones del Presidente de la Comisión Europea, del de la Comisión Social del Parlamento Europeo y de la Comisaria Europea, Mme. Edith Cresson. Su presencia aquí nos recuerda al más alto nivel la importancia que justamente se concede a los jóvenes en el proceso de construcción europea.

Permítaseme expresar también mi satisfacción y agradecimiento como español ante el hecho de que esta Conferencia se haya reunido en Madrid durante el semestre en que corresponde a mi país la presidencia de la Unión.

La declaración de los Empresarios Europeos sobre la Juventud y el Empleo, que acabáis de firmar, es un paso importante en el establecimiento de un nuevo marco de relaciones laborales, y sobre todo sociales, en un campo en que los participantes en estas sesiones sois los principales expertos.

Quiero destacar en ella, como resultado fundamental de vuestras reflexiones desde el punto de vista de los jóvenes, vuestra apuesta por el diálogo y la innovación.

La sinceridad de vuestros propósitos queda demostrada por la atención que dedicáis a la promoción de aquellos tipos de empresa que constituyen la mayor fuente de empleo, así como a la participación de las empresas en los programas y contenidos de una formación adecuada a las exigencias del mercado de trabajo, todo ello en el marco de una necesaria cooperación con los poderes públicos nacionales y comunitarios.

Al felicitaros por el resultado de vuestras deliberaciones, hago votos por que sus conclusiones se transformen en realidades y medidas concretas en beneficio de todos.

Queda clausurada la Conferencia Empresarial Europea sobre Juventud y Empleo.

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