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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del premio “Príncipe Viana de la Cultura” 2004

Viana, 10.07.1994

Q

​uiero en primer lugar expresaros mi satisfacción por encontrarme de nuevo con vosotros en este monasterio de San Salvador de Leyre, hito y testimonio de nuestra primera apertura a Europa, que iniciaron hace mil años mis antepasados los Reyes de Navarra.

El acto que hoy celebramos pretende subrayar esta vinculación de Navarra con sus Reyes y sus propias señas de identidad, fraguadas en el curso de un importante acontecer histórico y que se expresan hoy en el dinamismo de la pluralidad social y la iniciativa cultural.

Como Príncipe de Viana y heredero del legado multisecular que personifica este título, deseo reiteraros los lazos que a través de él me unen a esta Comunidad Foral y el interés con que sigo el generoso esfuerzo de todos los navarros para extraer provechosas lecciones del presente sin renunciar a lo que es propio y auténtico.

Nos reunimos a la sombra de mi primer antecesor Don Carlos de Viana, protagonista de las inquietudes y los valores de la nueva civilización que apuntaba en su tiempo y que supo expresar con elegancia en sus obras. Con gran acierto habéis dado su nombre a la Institución que desde hace más de cincuenta años vela y promueve las realizaciones de la cultura en todas sus formas, y también en estos Premios a los que han dado tanto lustre los nombres de quienes los han recibido.

En este distinguido número de personas entra hoy con pleno derecho Don Francisco Ynduráin, en la madurez de una dilatada trayectoria que ha alcanzado proyección internacional, y de la que aún esperamos muchos y valiosos frutos. Al no poder estar hoy con nosotros, le enviamos, con un afectuoso recuerdo nuestros mejores deseos de un pronto restablecimiento y nuestra mas cariñosa enhorabuena.

De los muchos méritos que concurren en su persona, quisiera destacar los que a mi juicio más directamente definen su camino y nos enseñan con su ejemplo.

En primer lugar, el del trabajo bien hecho y el rigor intelectual. Al investigar los misterios del idioma y en particular de la lengua literaria española, ha sabido evitar siempre el escollo de la especialización deshumanizadora. Con amplio espíritu, ha iluminado al hombre y enriquecido su historia al enlazarla con sus realizaciones concretas y sus manifestaciones locales. Su obra no se vincula a las corrientes en boga, sino que las precede. Pionero en muchos aspectos, su trabajo estimula nuestra inteligencia y despierta nuestra imaginación.

Tan importante o más es la calidad de la siembra realizada en sus numerosos y destacados discípulos. La frase del "Oráculo Manual" de su admirado Gracián, "es definido por los amigos que tiene", cuadra perfectamente a la personalidad de Don Francisco, que ha transmitido su sabiduría con vocación de hombre de bien, y se ha granjeado no sólo la admiración y el respeto, sino sobre todo el afecto de cuantos a él se han acercado y ha convertido en amigos.

Este Premio honra también en él a los navarros de la diáspora, que tanto han hecho por la tierra que les vio nacer y en la que siguen viviendo desde la nostalgia de la lejanía, aunque sea temporal. Sus realizaciones individuales o colectivas en el campo de las letras, de las armas y de la actividad empresarial brillan a cada paso en la trama de la Historia de España, su patria, que en tanto grado han contribuido a hacer. Vaya a todos ellos desde aquí, en la persona de Don Francisco Ynduráin, nuestro recuerdo y homenaje.

Muchas gracias.

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