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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la constitución del Patronato de la Fundación General de la Universidad Autónoma

Madrid, 29.06.1993

R

​esulta cada vez más evidente que en el mundo de hoy la verdadera "riqueza de las naciones" es el conocimiento, la ciencia, la cultura y la cualificación de los ciudadanos. En otras épocas los factores materiales, como las materias primas, la situación geográfica u otros, eran de la mayor importancia para el desarrollo económico y la prosperidad de los países; pero en la actualidad, los factores que distinguen a los que ,prosperarán de aquellos que se estancarán son, sin duda, el sistema educativo, la capacidad de innovación e investigación, la iniciativa empresarial y, en general, los valores intangibles ligados a la posesión, transmisión y creación de conocimientos.

Desde una perspectiva económica, pues, la educación y la investigación han de ser consideradas como inversiones de futuro. Además, desde una perspectiva social, la educación debe ser considerada también como una de las más eficaces herramientas de superación de las desigualdades sociales, y una garantía de bienestar, de convivencia y de integración para los ciudadanos.

Por ello, en las sociedades modernas, las instituciones que, como la Universidad, juegan un papel central en la educación de los jóvenes, la preparación de profesionales y la creación de nuevos conocimientos, deben recibir un decidido apoyo de los poderes públicos; pero no sólo de estos.

También la sociedad, sensible a la importancia estratégica que, para todos, tiene la institución universitaria, debe ayudar a sostener la institución y participar en ella activamente.

Ese sentimiento empieza a estar presente en sectores sociales significativos, provenientes tanto de las distintas administraciones como del sector privado. Pero ese acercamiento solo será posible si, al mismo tiempo, la Universidad se abre a la sociedad, participa en tareas y proyectos que vayan más allá de la pura lógica académica, sin descuidar en absoluto lo que son sus tareas primordiales, y entrar en una fecunda relación.

La conciencia de la importancia de esta relación triangular entre poderes públicos, sociedad y comunidad académica está tomando felizmente vigor en España. La creación de la Fundación General de la Universidad Autónoma de Madrid responde a una etapa de cierta madurez en ese proceso y es, a la vez, demostración de lo ya realizado, e instrumento para dar un nuevo impulso a esa tarea de relación con el exterior. La presencia de tan distinguidos representantes del mundo de la administración y de la empresa pone de manifiesto, por otra parte, su sensibilidad y también la existencia de un clima en la sociedad, (representada aquí por los patronos externos), favorable una interrelación más intensa con las Universidades.

La Fundación ha venido a recoger y a reorganizar todas las actividades, tanto de enseñanza de postgrado no curricular como de investigación contratada o de extensión cultural, que tienen un mayor contenido de cooperación con el exterior, tal y como hemos podido comprobar en las presentaciones precedentes. Pero la Universidad Autónoma tiene muchos proyectos y necesidades que requieren que esa cooperación cobre una nueva dimensión. El patronato de la Fundación, los patronos, que tan amablemente han aceptado formar parte de esta asamblea, tienen ante sí la importante labor de estudiar esos proyectos, ayudar a la Universidad a perfilarlos y perfeccionarlos y contribuir a encontrar los recursos para ejecutarlos.

Del éxito de los trabajos del patronato depende el éxito de la propia Fundación, que no es otro que servir de vehículo de relación privilegiada entre la Universidad y su entorno. Y mucho de lo que haya de ser en el futuro una Universidad, que queremos moderna, en un país moderno, dependerá de que esa relación se desarrolle y redunde en más cualificadas prestaciones con mayor atención a las demandas que la propia sociedad plantea.

Finalizo expresando mi enorme satisfacción, una vez finalizado mi paso por esta institución de 5 años como alumno, por haber sido invitado a presidir este Patronato de la Fundación General de la U.A.M. Gracias querido Rector, y gracias a todos los miembros del Patronato por haber aceptado apoyar esta institución y unos fines u objetivos ya expuestos. Deseo el mejor de los éxitos para el futuro.

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