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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto entrega del premio Bartolomé de las Casas

Palacio de Linares. Casa de América en Madrid, 03.12.1992

M

​e complace mucho de presidir por segunda vez el acto de entrega del Premio Bartolomé de las Casas a la Cooperación Iberoamericana en favor de las Comunidades Indígenas.

Y me complace doblemente por que tiene lugar en el restaurado Palacio de Linares, Casa de América en Madrid, inaugurado por los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos con ocasión de la reciente Cumbre de Madrid.

Son este Premio y esta Casa muestras palpables de los avances en el común y compartido sueño por aumentar el acervo de la Comunidad Iberoamericana con ámbitos físicos y espirituales de convivencia.

Hoy más que nunca se hace necesario dar ejemplo de comprensión y respeto profundo por las especificidades que conforman nuestra rica identidad y salir al paso de los minoritarios planteamientos etnocentristas y xenófobos que pretenden obstaculizar los avances hacia una mayor integración y cooperación de los pueblos de la tierra, tierra que ya el inca Garcilaso calificase en el siglo dieciséis como "Un solo Mundo".

Con ocasión de la Segunda Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Madrid se firmó el convenio constitutivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe. De este modo, al mismo tiempo que se daba cumplimiento a uno de los principales objetivos de la declaración de Guadalajara, se avanzaba en el compromiso con la justicia .para la integración de nuestros pueblos.

España siente como propios los problemas y las esperanzas de esas milenarias comunidades que atesoran valiosas tradiciones y que están empeñadas en la consecución de mejores condiciones de vida.

Compartimos con ellas esa memoria colectiva que se proyecta hacia un futuro de cooperación en el que la solidaridad debe ser un valor primordial. Y con ellas nos felicitamos asimismo este año por la concesión del Premio Nobel de la Paz a la guatemalteca Rigoberta Menchú.

El Premio Bartolomé de las Casas quiere ser fundamentalmente un acto de reconocimiento. Por eso es para mi una gran satisfacción que en esta segunda edición haya recaído sobre don Augusto Willemsen y el centro de estudios regionales andinos "Bartolomé de las Casas" por su relevante contribución a la atención y desarrollo de los Pueblos Indígenas Iberoamericanos.

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