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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de la clausura de la conferencia sobre el futuro europeo del Medio Ambiente Europeo

Madrid, 30.04.1991

H

​a sido, en verdad, muy aleccionador e interesante tener la oportunidad, hoy aquí en esta Conferencia sobre el Futuro Europeo del Medio Ambiente Urbano, de seguir de cerca las magníficas exposiciones y opiniones sobre un tema tan interesante como el que se ha tratado, que nos resulta además de importancia fundamental por su trascendencia tanto en el presente como, sobre todo, en el futuro. Por ello quiero expresar mi plena satisfacción por haber asistido hoya esta conferencia así como por el alto honor que me supone poderla clausurar.

Felicito muy sinceramente a todos los oradores y participantes por el trabajo desarrollado en estos días y en especial a la Comisión de las Comunidades Europeas por su iniciativa de elaborar el Libro Verde sobre el Medio Ambiente Urbano.

Este valioso documento constituye una importante contribución a la búsqueda de soluciones efectivas de carácter duradero encaminadas a paliar los efectos negativos que producen los diferentes agentes y actividades sobre el medio ambiente de nuestras ciudades, efectos de los que, a nuestro pesar, padecemos muestras diarias en nuestras vidas cotidianas.

Un Análisis retrospectivo de la situación permite comprobar que, si bien en los últimos años se han adoptado normas y medidas orientadas a facilitar el disfrute de un medio ambiente urbano más agradable y saludable, es preciso hacer esfuerzos aún mayores sin demorar más las acciones en el tiempo. Es por ello que proyectos como el que se contempla en el Libro Verde merezcan los máximos apoyos, para que todos los ciudadanos europeos podamos alcanzar la calidad de vida que justificadamente reclamamos. Y así, además, podremos y debemos en conciencia, contribuir a que países más necesitados se nutran de nuestras experiencias, de nuestras investigaciones, en definitiva, de nuestra ayuda al desarrollo, para evitar los males medioambientales que les acechan.

Pero solidariamente todos los que, en general, participamos en la vida diaria de la ciudad, y no sólo de la ciudad, tenemos la obligación de contribuir a su mejora en la medida de nuestras posibilidades, como muy bien ha dicho S.A.R. el Príncipe Carlos. Ello requiere que ciudadanos adquiramos una verdadera conciencia de nuestra responsabilidad social o cívica para con el medio en que convivimos, aportando nuestra colaboración en las múltiples actividades que desarrollamos, tanto en el trabajo como en el ocio.

Aunque individualmente esta colaboración sea pequeña, considerada con todas en conjunto, supondrá un gran avance en la consecución de ese objetivo que hoy tenemos todos en mente. "Ciudades limpias y habitables como herencia necesaria para las generaciones venideras".

En particular, la administración, las empresas, todos los estamentos implicados, deberán igualmente aportar de manera coordinada su importante y necesaria contribución para que el esfuerzo que realicemos todos se vea recompensado con entornos urbanos dotados de mayores espacios verdes, menores niveles de ruido, un aire más limpio, menores residuos e incluso una mejor conservación del patrimonio histórico de las ciudades, entre otros.

En esta labor la Comunidad Europea ha realizado un trabajo fructífero mediante una serie de reglamentaciones ambientales que, aunque no directamente elaboradas para el caso, concreto de las grandes urbes, sí han contribuido a mejorar la vida en la ciudad. A estas reglamentaciones hay que añadir otras, aprobadas recientemente, que van a mejorar la importante contribución comunitaria al saneamiento integral de nuestras ciudades.

En esta conferencia se ha establecido un marco esencial de referencia en el que creo, se debe seguir avanzando para buscar coordinadamente soluciones concretas, búsqueda en la cual todos tenemos, como decía antes, la irrenunciable obligación de proseguir con el mayor esfuerzo e ilusión.

Dios creó el mundo "y vio que era bueno", dice el Génesis, pero la codicia de los hombres, el deseo indiscriminado de lucro, la destrucción de la Naturaleza por fines egoístas, puede llevar, y de hecho está llevando a desastres ecológicos. Cosas tan buenas como la ciencia o la tecnología, mal aplicadas por el motivo que sea, pueden causar daños irreparables: y entonces como también dice la Biblia, "la desolación puede afectar a la Tierra por culpa del egoísmo y la codicia de sus habitantes".

A todos, repito, mis felicitaciones por la iniciativa de celebrar esta Conferencia en Madrid y en especial a Su Alteza Real el Príncipe de Gales por su entusiasta colaboración y sus constantes desvelos y contribución infatigable en defensa de la calidad de vida de los ciudadanos.

Y con estas breves palabras queda clausurada esta Conferencia sobre el Futuro Europeo del Medio Ambiente Urbano.

Se levanta la sesión.

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