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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la ofrenda al Apóstol Santiago en el día del Santo Apóstol

Santiago de Compostela, 25.07.1990

S

​eñor Santiago, Patrono de España:

Vengo, en representación del Rey, mi Padre, a rendirte en el día de tu festividad la ofrenda a la que la Corona y los Pueblos de España desean permanecer fieles, en reconocimiento a la protección que ejerces sobre nosotros.

En mi memoria permanece vivo el recuerdo de la festividad del pasado año, en la que tuve el honor y el gozo de representar por vez primera a Su Majestad el Rey en este acto de homenaje que se entraña en el patrimonio cultural y religioso de nuestra historia.

En aquel momento, todo en esta Iglesia Catedral y en la ciudad de Santiago reflejaba la tensión preparatoria de un acontecimiento que habría de tener lugar pocas semanas más tarde: el encuentro en Compostela de Juan Pablo II con medio millón de muchachas y muchachos, en la IV Jornada Mundial de la Juventud.

Después, centenares de miles de jóvenes tuvieron ocasión de escuchar un mensaje que les descubría a donde podían acudir para alcanzar la liberación total e íntegra del hombre y de la sociedad, cuando se acerca el final del segundo milenio del cristianismo.

Y esos mismos jóvenes dieron testimonio de que hay razones para vivir y razones para esperar; mostraron que las generaciones jóvenes son capaces de aceptar los llamamientos más exigentes cuando la invitación es a la solidaridad y al servicio de los más débiles; cuando se nos propone dar sentido profundo al amor, a la convivencia con todos y al mutuo respeto.

Personalmente, también me siento impulsado a, dar gracias a Dios, puesto que en aquellas fechas, tuve la alegría de subir, junto al Papa, a la montaña santa de Covadonga, a venerar la imagen de la Santina. Fue privilegiada ocasión de orar con Juan Pablo II, y de escuchar de sus labios orientación para mi vida de joven creyente y estímulo para cumplir con las responsabilidades que Dios y nuestro pueblo me encomiendan, traducidas hoy, en el esfuerzo de la preparación perseverante y en la lealtad al Rey y a España.

Conservaré siempre la experiencia de ese encuentro con el Sucesor del Apóstol Pedro en aquel otro alto lugar de nuestra historia espiritual, cuna de la reunificación de nuestros pueblos y reinos.

Santo Patrón de España:

Ante ti y abarcando con el pensamiento a todos los jóvenes de nuestro país y de Europa, agradecemos a Dios que el Papa Juan Pablo II haya acentuado de tal forma en nuestro tiempo el diálogo que Jesús mismo inició con sus primeros discípulos los  Apóstoles os encargasteis de que prolongar a través de los siglos.

Señor Santiago, mira con benevolencia a todos los que hoya ti acudimos. Intercede por España y por sus comunidades y pueblos. Que sepamos mantener las raíces profundas de nuestro ser, que vivimos el pasado en la medida que nos ofrece ejemplo para conseguir y mejorar el futuro de esta sociedad nuestra a la que amamos y que queremos servir. Que tu testimonio de amor sin reservas y de total entrega a tu ideal sea, particularmente para las generaciones jóvenes, fuente de inspiración y de energía moral para construir la civilización del mañana. AMEN.

Es para mi motivo de orgullo y satisfacción cumplir nuevamente el encargo de S.M. el Rey, mi Padre, de venir a Santiago, foco espiritual de Galicia y España, para realizar la tradicional ofrenda ante el Santo Apóstol.

Al trasladarme a esta ciudad desde Baiona la Real he vuelto a recordar mi estancia en la ENM de Marín, hace ya cuatro años, y he podido apreciar: nuevamente la incomparable belleza de vuestra tierra y la calidad humana de su población.

Os pido a todos los presentes que aceptéis mi profundo agradecimiento por acompañarme en este acto de tan honda tradición que trasciende mas allá de las fronteras de nuestra querida Galicia y España.

Os ruego, Sr. Presidente de la Xunta y Sr. Alcalde de Santiago, que hagáis llegar a todos los gallegos y a todos compostelanos, mi mas sincero agradecimiento por sus muestras de afecto a mi persona y a SS.MM. los Reyes y mis mejores deseos de paz, progreso y bienestar.

Muchas gracias.

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