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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de inauguración de la Cámara de Comercio e Industria de Cuenca

Cuenca, 10.05.1990

C

​omo es ésta mi primera visita de carácter oficial a Cuenca, quiero que mis primeras palabras sean para enviar un afectuoso saludo a todos los conquenses.

En mi corto recorrido por la ciudad, he podido apreciar la belleza de esta tierra de sorpresas y encantamiento que se alza como ciudad inverosímil, ceñida por el Jucar y atravesada por el Huecar. Mucho había oído de vuestra ciudad, pero las palabras no son suficientes para dar una idea de la fuerza y originalidad del paisaje que sólo los ojos pueden apreciar. En este "cogollo de España", como dijo Ortega y Gasset, es todo sorpresa para la gente que la visita. Y yo también me he sentido gratamente sorprendido. Muchas gracias por darme esta oportunidad.

Hace tan solo unos momentos he tenido la satisfacción de inaugurar las nuevas instalaciones de la Cámara de Comercio e Industria y agradezco las palabras de afecto y salutación pronunciadas por su Presidente, Don Rafael Araque, y por el Ilustrísimo Señor Alcalde de la ciudad, Don Andrés Moya.

Al recorrer las nuevas instalaciones he comprobado el sentido de unidad y solidaridad que existe entre todas las Cámaras de Castilla-La Mancha y de otras regiones de España, plasmado en esos obsequios que hoy adornan la nueva sede de la que Cuenca puede sentirse orgullosa por su dignidad y funcionalidad y porque, con toda seguridad, servirá para cubrir las necesidades que el comercio y la industria de Cuenca demandan. Son de, obligada felicitación todos los galardonados por la Cámara. Sus reconocidos méritos les han hecho acreedores a estas distinciones.

Pero permitidme que, de una manera especial, felicite a estos comerciantes e industriales, algunos ya jubilados, a quienes la sensibilidad de la Cámara ha reconocido una larga y limpia ejecutoria, a veces llena de sacrificios y privaciones, y que hoy, ven reconocido su trabajo cotidiano y humilde. Podéis estar orgullosos de vuestra ejemplaridad de hombres honestos y de vuestra entrega al trabajo y al progreso de vuestra tierra.

Como Presidente de Honor de esta Cámara, quiero también transmitir el agradecimiento de todos los conquenses a la Cámara de Comercio de Madrid por su inestimable e importante ayuda a la feliz realización de su nueva sede y felicitar a su Presidente, Don Adrián Piera, por la Medalla de Oro con que merecidamente le distingue la corporación de Cuenca.

Por otro lado, la construcción de esta nueva Cámara no hubiese sido posible sin la valiosa contribución de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, cuyos colaboradores, junto a su Presidente, pueden sentirse plenamente satisfechos y se han hecho acreedores del respeto y del reconocimiento de la Cámara plasmado en ese pergamino que acabo de entregarle.

Estoy seguro que estas nuevas instalaciones, con la ayuda de todos, van a servir para seguir trabajando en el necesario camino de ir corrigiendo las desigualdades entre unas regiones y otras y, sobre todo, en beneficio de Cuenca que dista mucho de otras provincias hermanas en renta per cápita, poder adquisitivo, desarrollo industrial y comercial . y, en definitiva, de bienestar, progreso y calidad de vida.

Cuenca merece el apoyo y el aliento de todos para lograr sus objetivos. He aceptado la Presidencia de Honor de la Cámara de Comercio e Industria de Cuenca porque, como Heredero de la Corona, he comprendido la obligación de estar al lado, física y espiritualmente, de una de las Cámaras más modestas de España. Me siento identificado con estas instituciones centenarias, pues ya en el año 1886, la Reina Regente Doña María Cristina, sancionó el primer decreto de constitución de las Cámaras de Comercio e Industria de España, refrendado y perfeccionado definitivamente en 1911 por Su Majestad el Rey , Don Alfonso XIII.

Esta Ley supuso la consagración de las Cámaras como nuevas fórmulas organizativas del comercio y la industria, e institucionalizó a las mismas como organizaciones de derecho público, encargadas de asesorar e informar a la administración en materias que le son propias, compatibles con la defensa de los legítimos intereses de los comerciantes e industriales, dentro de los cauces y talante de equilibrio y moderación.

Por último, quiero agradecer profundamente a todos la Medalla de esta institución y sobre todo el nombramiento de Presidente de Honor que he aceptado consecuentemente por el respeto a la labor que esta institución tiene encomendada y por el honor que ello supone para mi.

Gracias, finalmente, a todos los que hoy nos acompañan. A todos os aliento para que sigáis entregados a la hermosa y gratificante tarea de trabajar por esta Cuenca maravillosa que no quiere verse descolgada del resto de las provincias y regiones que forman nuestra querida España.

Con mucho gusto, Señor Presidente, trasladaré a Sus Majestades los Reyes, mis Padres, vuestro mensaje de lealtad y cariño.

Mi enhorabuena, muchas gracias a todos.

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