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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de ofrenda al Apostol Santiago en la Catedral

Santiago de Compostela, 25.07.1989

A

​póstol santiago, Santo Adalid, Patrón de las Españas, Discípulo del Señor.

Te invoco con estas palabras del himno con que te alaba el pueblo que tu proteges.

Vengo a postrarme ante tu sepulcro en oración y ofrenda en representación de Su Majestad el Rey de España, mi Padre, que ha querido hacerse presente por medio de su propio hijo en la tradicional celebración de tu festividad, en este año de gracia de 1989, en que dentro de breves semanas peregrinará a tu sepulcro Su Santidad el Papa Juan Pablo II, rodeado de centenares de miles de jóvenes, procedentes de las más diversas naciones del mundo.

Es voluntad de Su Majestad el Rey, mi Padre, que en la ocasión de esta fiesta que hoy celebramos en tu honor, Santo Apóstol, renueve en nombre de la Corona española el homenaje de devoción con que los pueblos de España, tanto de la península como de las islas, con sus aldeas, villas y ciudades, te han venido rindiendo desde largos siglos de nuestra historia, acogiéndose confiadamente a tu patronazgo. Entre esos pueblos destaca el amor y la honda devoción que late en el coraz6n de los habitantes de esta hermosa región de Galicia, convertida en Compostela gracias a tu nombre en faro y meta para las naciones de Europa.

La historia de los reinos y pueblos de España es, gracias a la siembra apostólica inicial del evangelio y a la constancia de tu protección, una historia admirable de fidelidad y servicio al cristianismo, que se ha plasmado en formidables empresas, y en figuras abnegadamente grandiosas que renovaron y fortalecieron la fe cristiana, la defendieron en momentos difíciles y la sembraron en enteros continentes.

Esa historia, a pesar de las lagunas y errores humanos, es digna de toda admiraci6n y aprecio, nos ha dicho Juan Pablo II -quien añadía en esa ocasión de su primera visita a España en 1982-, vuestra historia "debe servir de inspiración y estimulo para hallar en el momento presente las raíces profundas del ser de un pueblo. No para hacerle vivir en el pasado, sino para ofrecerle el ejemplo a proseguir y mejorar en el futuro".

Sabemos bien, Apóstol Santiago, que "la historia de España no puede ser entendida ni asimilada por las generaciones presentes y futuras si no se tiene en cuenta la fe católica, con todo el profundo significado que entraña para la vida y la cultura del pueblo español. ¡Ayuda a las jóvenes generaciones de estos pueblos confiados a tu patronazgo!.

Que la fidelidad a los auténticos valores del patrimonio de fe cristiana que de ti nos viene en su semilla, no signifique jamás amarras, sino impulso para un futuro a que aspiramos, tejido de esperanza, de solidaridad y de pacifica convivencia entre nuestros ciudadanos y pueblos; que la fidelidad a nuestra historia sea, sobre todo, estimulo para afrontar con valentía y esperanza el desafío del tercer milenio de la era cristiana, impregnando de valores evangélicos la cultura humana y nuestras tareas individuales y colectivas.

Que recobremos el dinamismo de esos valores permanentes que transforman y perfeccionan la naturaleza humana, haciendo esta morada terrena más habitable y la vida de la persona humana más digna y gozosa.

A este propósito, el Rey, mi Padre, afirmaba en este mismo templo, hace ya siete anos: "las cotas más altas de la cultura europea han coincidido con el florecimiento de los valores espirituales y en lo negativo es también una constante de la historia que la decadencia en la sociedad está precedida por la disminución de la confianza en el destino trascendente del hombre”.

Mira con benevolencia a este pueblo que se encomienda a ti; intercede por él ante Jesucristo, tu Señor y Señor nuestro.

Que consolidemos la obra de reconciliación y de concordia en nuestra sociedad a la que nuestros padres y hermanos mayores se entregaron hace años.

Que las reivindicaciones de legitimas peculiaridades de pueblos, y de derechos de grupos sociales, no hieran ni rompan la unidad y la concordia de España.

Que se transformen en hambre de paz y de fraternidad los proyectos violentos de los grupos que siembran el terror y la muerte, degradándose hasta niveles infrahumanos.

Que se abran posibilidades de trabajo y de empleo digno para tantas y tantas familias, especialmente para sus miembros jóvenes que aspiran a desarrollar sus facultades y a construir un futuro propio en la dignidad.

Que ningún joven se declare vencido, abrumado por los obstáculos y se refugie en mundos ilusorios y de efímeras respuestas, o se vea marginado y menospreciado por la sociedad.

Haz que los españoles, principalmente los jóvenes, venzamos el mal con el bien, ahoguemos el temor con la esperanza, transfórmanos en artífices eficaces y radiales de un mundo nuevo, edificando esa civilización de amor, de verdad y justicia que brota de las enseñanzas de aquel a quien .tu seguiste y por el que entregaste tu vida.

¡Apóstol Santiago, Patrón de las Españas, acepta hoy nuestro homenaje y presenta al señor nuestra plegaria!.

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