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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias con motivo del Día de España en la Exposición Vancouver-86

Vancouver, 28.07.1986

E

​spaña, después de un largo período de ausencia en certámenes internacionales, ha querido estar presente en esta exposición especializada de Vancouver. No sólo por razones de interés inmediato, entre las cuales puede obviamente contarse la de difundir la imagen de un país creador y moderno. Tiene importancia también la intención de recordar -y por lo tanto actualizar- una historia común entre Canadá y España.

Hace más de cuatro siglos que pescadores vascos visitaron y se instalaron en vuestra orilla atlántica. Y hace más de doscientos años que la Marina Real Española avistó estas costas del noroeste americano, las que después se llamarían de la Columbia Británica.

Ya Su Majestad el Rey de España, mi Padre, en Su viaje de 1984, descubrió en Victoria el busto de Bodega y Quadra, a cuyo mando se realizó, en 1775, el segundo viaje español, primeros entre los europeos, en aguas de Vancouver.

Es pues natural que España tenga un pabellón en esta espléndida exposición, aparte de celebrar la capacidad de comunicación y movilidad del hombre, será pretexto oportuno para recordar estos lazos de antigua y buena relación con Canadá.

Los españoles han querido de esta forma sumarse a esta celebración internacional del hombre como ser social. El hombre incomunicado pierde sus mejores cualidades. Lo mismo sucede con los pueblos que se aíslan, pues terminan históricamente por agotarse y empobrecerse económicamente, científica y culturalmente.

España tuvo sus mejores siglos cuando sus hombres se universalizaron.. abrieron caminos y trazaron "rutas en la mar sin senderos, donde sólo cielo y agua puede verse", como ya dijera en el siglo XVI Pedro de Medina, piloto mayor de la Casa de Contratación de Sevilla.

En estos vastos espacios del Pacífico los españoles dieron buenas pruebas de su valor y de su ciencia. Vasco Núñez de Balboa, en 1513.. descubrió para los europeos este Océano Pacífico; Elcano lo surcó para dar la primera vuelta al mundo en 1522. Los barcos con pabellón español.. diseñados, construidos y pilotados por españoles, ensayaron todos sus caminos posibles. El hispánico Galeón de Manila estableció la primera línea regular de navegación que unió a tres continentes –Asia, América y Europa- durante tres siglos. Y las costas del noroeste americano fueron minuciosamente visitadas por las expediciones españolas, anticipándose a todas las otras naciones.

España, sin embargo, reabre hoy el libro de la historia sin ánimo de nostalgia. Lo hace para recuperar un pasado útil para el presente y refuerzo de su futuro. Su presencia en esta ciudad debe interpretarse en este sentido: como una manifestación adicional de su voluntad de asumir nuevamente un papel precursor e innovador en la ciencia y en la historia.

Esta intención se ha materializado en un pabellón de España Que forma parte, -en la Plaza de Europa- de esta exposición internacional sobre transportes y comunicaciones. Los autores canadienses de esta manifestación han demostrado que la excelencia exige compatibilizar genio e imaginación con la organización metódica. Quiero por ello felicitar a los responsables de esta exposición y con ellos al Gobierno canadiense y al de Columbia Británica.

Vancouver 86 quedará como modelo de la concepción moderna de una exposición internacional.

Para mi país la lección tiene un valor especial, pues España es la organizadora de la que será la última exposición universal de este siglo. Bajo el lema de la era de los descubrimientos, celebraremos en Sevilla.. en 1992, partiendo del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, la capacidad del hombre para franquear las barreras de lo desconocido, desvelar lo ignorado y llegar siempre más allá. Vancouver es por tanto un inapreciable ejemplo para nosotros.

Por ello, y por la ocasión que me ha ofrecido de volver a visitar este país, al que me une el más profundo afecto por su tierra y gentes, me siento sinceramente agradecido.

Muchas gracias.

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