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Palabras de Su Majestad el Rey en el día de la celebración de la Pascua Militar

Palacio Real de Madrid , 06.01.2018

Queridos compañeros,

La fecha del 6 de enero representa para todos un día muy especial de celebración, un día familiar. Pues también lo es, como sabéis −desde finales del s.XVIII−, para todos los que formamos parte de la familia castrense española. Por eso todos los años nos reunimos para celebrar la Pascua Militar, una tradición que me permite junto a la Reina −y hoy con los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, que nos honran con su presencia−, felicitaros y haceros llegar a todos vosotros y a vuestras familias, nuestros mejores deseos para este nuevo año 2018.

Majestad,
Recuerdo muy bien mi primera celebración de la Pascua Militar cuando en el año 1986, vistiendo yo el uniforme de Caballero Cadete de la Academia General Militar, Vuestra Majestad me animó a vivir la lealtad, la obediencia, la austeridad, el compañerismo y el amor a España como inspiración fundamental de los actos en mi vida militar.

Y, sin duda, aquellas palabras, así como la educación recibida en las Academias Militares han sido una parte muy importante de mi formación integral como persona. Porque esos valores que he mencionado son virtudes y sentimientos que presiden la forma de actuar de los militares españoles.

En esta breve referencia personal, permitidme ahora que, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas y en nombre de todos, felicite a nuestro antiguo Capitán General, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, tras cumplir ayer su 80 aniversario. Felicidades Majestad; y gracias, también, por tantos años de servicio leal a España, por tu ejemplo vistiendo con honor el uniforme y siempre velando por la excelencia y el compromiso de nuestras FAS con nuestra Democracia, nuestra libertad y nuestra Seguridad.

Y aunque sea adelantarme unos cuantos meses, ya que cumplirá esa misma edad este año, felicitamos todos también a la Reina Sofía, que tanto cariño y cercanía ha demostrado siempre hacia la gran familia militar.

Queridos compañeros,
Continúo mis palabras para transmitir a todos los miembros de los Ejércitos, los Cuerpos Comunes y la Guardia Civil, mi profundo afecto y admiración, y mi gratitud siempre por vuestra constante dedicación y entrega a España que, de forma permanente y abnegada, mostráis en el cumplimiento de vuestro deber.

Agradezco a la Sra. Ministra de Defensa sus amables palabras de felicitación en nombre de toda la Institución Militar, así como su detallada exposición sobre la situación, logros y retos a los que nos enfrentamos en este año; un año en el que celebraremos el 40 aniversario de nuestra Constitución, el gran pacto de convivencia entre los españoles sobre el que se asientan nuestros derechos y libertades y nuestro progreso económico y social.

En coincidencia con el inicio de la etapa constituyente, la Junta de Defensa Nacional que el Rey Don Juan Carlos presidió en el verano de 1977, acordó la redacción de unas nuevas Ordenanzas para las Fuerzas Armadas que, sustituyendo a las dictadas por el Rey Carlos III en 1768, se recogieron en la Ley 85/1978, de 28 de diciembre.

Las Reales Ordenanzas guiaron el proceso de reforma de las Fuerzas Armadas para adaptarse al Estado Social y Democrático de Derecho que proclama nuestra Constitución, así como a la evolución de la sociedad española, manteniendo los valores tradicionales y los principios morales que son inherentes a la vocación militar.

Desde entonces, hemos sido testigos de avances y cambios profundos en el seno de nuestras Fuerzas Armadas, entre los que me gustaría señalar:

- Un nuevo concepto de la defensa nacional.
- La incorporación de España a la estructura militar de organismos internacionales.
- La plena profesionalización de los Ejércitos.
- La incorporación de la mujer a la profesión militar.
- El desarrollo constante de la legislación en materia de personal, formación y adiestramiento.
- La renovación de estructuras, materiales y procedimientos.
- O la participación en misiones de mantenimiento de la paz y de ayuda humanitaria en el exterior.

Y no quiero olvidar que todo este proceso se llevó a cabo haciendo frente a la amenaza y agresión del terrorismo, a cuyas víctimas quiero hoy recordar con emoción y enviar a sus familias el cariño, el apoyo y la admiración de todos.

Gracias a esos avances y al proceso de modernización seguido, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, como elementos esenciales de la defensa y perfectamente integradas en la sociedad española, han garantizado y garantizan nuestra seguridad con su profesionalidad y labor eficaz, al tiempo que se han convertido en unas instituciones respetadas, valoradas y muy queridas por los españoles

Gracias a esos avances y al proceso de modernización seguido, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, como elementos esenciales de la defensa y perfectamente integradas en la sociedad española, han garantizado y garantizan nuestra seguridad con su profesionalidad y labor eficaz, al tiempo que se han convertido en unas instituciones respetadas, valoradas y muy queridas por los españoles.

Queridos compañeros,
Hace pocas semanas se ha constituido la Comisión Nacional para la conmemoración del V Centenario de la expedición de la 1ª vuelta al mundo. Una expedición naval promovida por la Corona española, comandada por el portugués Fernando de Magallanes y finalizada al mando del español Juan Sebastián Elcano, que comenzaría el 10 de agosto de 1519 y que finalizaría tres años más tarde, logrando la apertura de nuevas rutas comerciales, culturales y científicas en una verdadera proeza de nuestra Armada que indudablemente cambió el mundo y que aún hoy causa asombro y admiración.

Un gran acontecimiento de nuestra historia −de la historia mundial− que en los próximos años debemos recordar y valorar como se merece, pues ese espíritu de apertura y proyección es un antecedente y un referente claro de nuestra vocación universal y de la visión y el compromiso internacional de nuestros días.

En ese sentido, nuestras Fuerzas Armadas, en colaboración con los ejércitos de países amigos y aliados, participan en numerosas misiones en el exterior contra la amenaza del terrorismo, allí donde se origina, en beneficio de la seguridad internacional, de la defensa de los valores que definen nuestro modelo de convivencia y en favor del compromiso firme y sólido de España con la paz y la libertad.

Son más de 2500 hombres y mujeres los que hoy −en misiones nacionales, de la ONU, la OTAN y la UE− se encuentran desplegados en muchos países y mares del mundo y que, cada día,  con su magnífico trabajo, se ganan el respeto de la comunidad internacional y hacen de España un socio y aliado leal y fiable.

A todos ellos les mando desde aquí un mensaje de cariño y cercanía, de reconocimiento y de ánimo por esa labor tan importante que desempeñan de forma abnegada, lejos de sus hogares y separados de sus seres queridos: desde Colombia hasta Afganistán y desde el Báltico hasta la Antártida.

El pasado mes de noviembre se cumplió el 25 aniversario del primer despliegue de una unidad española como parte de la Fuerza de Protección de NNUU en Bosnia-Herzegovina. Quiero recordar, de manera muy especial y emocionada, a todos nuestros compañeros caídos y heridos en el cumplimiento de esta misión humanitaria tan delicada y compleja, así como reconocer su entrega, dedicación y sacrificio.

Otro ejemplo de vuestra importante contribución diaria al bienestar y seguridad de todos los ciudadanos lo hemos tenido en la excelente y reconocida labor solidaria realizada por la Unidad Militar de Emergencias; una labor llevada a cabo tanto en nuestro país, especialmente con ocasión de los terribles incendios que han asolado distintas partes de nuestra geografía, como en las misiones de ayuda exterior realizadas este año en Chile, Portugal y México.

Por todo ello, quiero expresaros mi gratitud y mi enhorabuena por vuestro esfuerzo, por vuestra generosidad; también por vuestro ejemplo de servicio a España y a aquellos que más lo necesitan en cualquier lugar del mundo, algo de lo que debemos sentirnos satisfechos todos los españoles.

Queridos compañeros,
Vivimos en un mundo en el que los procesos de transformación continua y acelerada son la norma, donde el entorno cambiante y la incertidumbre resultantes exigen de las Fuerzas Armadas y de todo el sistema de Seguridad y Defensa en general un esfuerzo constante –inteligente y eficaz y eficiente− de evolución e innovación para hacer frente a las nuevas amenazas y desafíos que surgen de ese entorno, y así poder alcanzar nuestros objetivos.

En este proceso constante de mejora, adaptación y transformación, debemos continuar modernizando permanentemente nuestras capacidades militares y consolidar el modelo de enseñanza; debemos facilitar más la movilidad en los cambios de destino, favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar, y el desarrollo de la carrera profesional; y, en su caso, apoyar la integración de nuevo en la sociedad civil a través de una formación compatible y reconocida fuera del ámbito militar.

Por otra parte, la Seguridad y la Defensa Nacional son una tarea de todos, que requiere del acercamiento y conocimiento mutuo entre la sociedad civil y los militares. Os animo a continuar con esa labor necesaria y enriquecedora de explicar vuestro trabajo, de hacer partícipe a la sociedad de las responsabilidades que asumís y los esfuerzos que realizáis en favor de la seguridad y la libertad de todos los ciudadanos.

No quiero terminar estas palabras sin recordar a nuestros compañeros de armas caídos el pasado año en el cumplimiento de su deber. Su entrega noble y generosa en la defensa de España, llevando hasta sus últimas consecuencias el juramento que empeñaron, es y será por siempre un ejemplo y un estímulo para nuestro quehacer diario. Por eso quiero enviar, especialmente hoy, mi cariño y gratitud a sus familias.

A todos, os animo a seguir cumpliendo con vuestra misión de servicio a España; y a hacerlo con ilusión, con determinación y con el orgullo de contar con el aprecio de todos los españoles. Sabéis que en esa gran labor tenéis a vuestro lado también el apoyo e impulso permanente de la Corona.

Junto con la Reina y los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, os reitero nuestra gratitud sincera y nuestra más afectuosa felicitación en esta Pascua Militar.

Y ahora, con la fortaleza de los valores que nos unen, os pido que gritéis conmigo: ¡VIVA ESPAÑA!

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