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Palabras de Su Majestad el Rey en el 40º aniversario de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales

Palacio de Cibeles. Madrid, 26.06.2017

La CEOE cumple 40 años, ¡felicidades! La verdad es que se abrieron muchas esperanzas hace cuarenta años, que merecen ser celebradas. Porque la Confederación Española de Organizaciones Empresariales nació precisamente en el mes de junio de 1977.

Estábamos en plena Transición y, en consecuencia, podemos decir que la CEOE ha crecido y evolucionado a la par y como parte del régimen democrático en España, contribuyendo a configurar una sociedad madura y moderna, bajo las normas, principios y valores de nuestra Constitución de 1978. Así que, enhorabuena y gracias por vuestra aportación al progreso de nuestro país.

Efectivamente, a lo largo de estas cuatro décadas, el trabajo desarrollado desde la CEOE ha contribuido de manera decisiva a la transformación de España. El diálogo con los distintos Gobiernos, los partidos políticos y los sindicatos, ha propiciado acuerdos y pactos esenciales para llevar a cabo reformas, evitar la conflictividad e impulsar la prosperidad de nuestra Nación.

La labor de apoyo de la CEOE a los empresarios ─grandes, medianos, pequeños y autónomos─ en muy diferentes áreas, fortalecida por su gran representatividad, ha sido eficaz y vital para que hoy podamos contar con más y mejores empresas que crean riqueza, que innovan y que generan empleo. Por ello, es de justicia rendir homenaje a esta organización, a las compañías y a aquellos emprendedores que, con esfuerzo y determinación, tanto han ayudado a España durante su recorrido de las últimas décadas.

En estos decenios hemos visto el avance de un país libre y democrático, plenamente comprometido con el proceso de integración europea, y que ha conseguido abrirse al mundo en medio de una dura competencia. Nuestro marco constitucional −que dio protección jurídica y consagró la libertad de empresa en una economía de mercado− favoreció decisivamente el clima de entendimiento y las condiciones para la prosperidad.

Por su parte, en su función como agentes sociales, reconocida en la Constitución, las organizaciones empresariales han contribuido a la defensa de los intereses de las empresas −para mejorar su competitividad−, al aumento del bienestar de sus trabajadores, y a la paz social. Junto a los sindicatos, el Gobierno y las instituciones, han sido piezas clave del desarrollo de nuestro país.

Para ello han apostado por el diálogo social ─especialmente en el ámbito de la negociación colectiva y los acuerdos en todos los niveles─; pero también por la necesaria internacionalización, que nos ha ayudado tanto en las crisis económicas; y por la formación y la innovación, que aún con todo lo que hemos mejorado, siguen siendo retos de enorme calado y para los que necesitamos el mayor ímpetu.

En suma, creo que es justo decir que el avance tan grande que hemos vivido en desarrollo económico a lo largo de este periodo –aún con nuestras crisis, problemas y dificultades− es el resultado de una gran obra colectiva de instituciones, empresas, organizaciones y, en última instancia, del conjunto de los ciudadanos; que en estos años han hecho posible el progreso que España ha conseguido.

Señoras y señores,
El entorno tan competitivo en el que nos movemos −que cambia con tanta rapidez y en el que la visión e impacto global son factores esenciales y determinantes para todos, sin importar el tamaño−, exige a las empresas seguir apostando, como acabo de apuntar, por la internacionalización y, sobre todo, por la innovación (la I+D+i) y la formación.

la labor de apoyo de la CEOE a los empresarios ─grandes, medianos, pequeños y autónomos─ en muy diferentes áreas, fortalecida por su gran representatividad, ha sido eficaz y vital para que hoy podamos contar con más y mejores empresas que crean riqueza, que innovan y que generan empleo. Por ello, es de justicia rendir homenaje a esta organización, a las compañías y a aquellos emprendedores que, con esfuerzo y determinación, tanto han ayudado a España durante su recorrido de las últimas décadas

La innovación representa una estrategia que conlleva un mayor valor añadido al abarcar diversos ámbitos, desde la calidad a través de la diferenciación, la satisfacción del cliente y las ofertas complementarias, a la propia investigación.

Y deben también nuestras empresas seguir invirtiendo en otros países y exportando nuestros bienes y servicios al exterior. De hecho, en todo el periodo de la crisis económica y hasta el momento actual, se ha ampliado la base exportadora y se han diversificado los mercados, alcanzando un máximo de exportaciones de bienes y servicios en los últimos años. Animo a los responsables de CEOE a que no cejen en este esfuerzo de apoyo a nuestras empresas en el exterior, especialmente a las pymes.

También en todo este tiempo los empresarios han sabido hacer frente al complejo panorama, afrontando con profesionalidad no pocos riesgos y dificultades. Sin embargo, hay que estar siempre vigilantes para evitar que haya factores que puedan limitar la recuperación o reducir el potencial de crecimiento económico y del bienestar.

Pero, muy conscientes de esta situación, debemos intensificar los esfuerzos para hacer frente a los principales retos, como el que representa el desempleo, pues no cabe duda de que la falta de trabajo nos aleja de la justicia social y constituye un grave riesgo de exclusión. Este es un problema que afecta severamente a los jóvenes españoles, a las mujeres y también a los desempleados de larga duración, que todos debemos ayudar a afrontar y paliar.

Pero son muchos los desafíos que todavía tienen las empresas y el tejido productivo de nuestro país. Los habéis puesto de relieve en numerosos informes y habéis debatido sobre ellos en muchos e importantes actos. Retos que van desde la formación para el empleo o cómo ser eficaces en la tutela de nuestras inversiones en el exterior, hasta los que se derivan de la lucha contra el cambio climático y demás riesgos medioambientales −como la gestión de los residuos−; o también el reto que representa la adaptación necesaria de las compañías a la digitalización, que ya es la llave de nuestra competitividad actual y que cada vez lo será más en el futuro.

En relación con esto último, cabe recordar y destacar que el impulso de la Sociedad Digital y el apoyo a la industria son factores que fomentan la generación de empleo estable y de calidad, así como la creación de nuevos productos y procesos, la adquisición de nuevos conocimientos y la atracción de inversiones; adecuando siempre la formación a esa nueva realidad, lo que obliga a adaptar rápidamente y con una buena previsión las cualificaciones requeridas para un mercado laboral en permanente transformación.

Se trata de una apuesta decidida por el futuro de nuestra sociedad en la que sé que estáis plenamente implicados. Ahora son las jóvenes generaciones de empresarios quienes tienen la misión de continuar e incrementar los éxitos logrados.

En este sentido, quiero subrayar la defensa que desde esta organización hacéis día a día del valor que aporta la empresa a la sociedad, de su imagen positiva y, por supuesto, de la consideración social que merece el empresario. La sociedad ha de ser consciente de que apreciar, reconocer y poner en valor la actividad empresarial significa respaldar la función creadora de riqueza y generadora de empleo −o favorecedora de la creatividad y de la innovación− que, en general, los emprendedores realizan. Resalto igualmente la importancia de cuestiones como la Responsabilidad Social y los principios del Buen Gobierno Corporativo.

Pero no quiero extenderme más en un acto que tiene por objeto celebrar un aniversario muy especial.

En resumen, durante estos 40 años habéis prestado un servicio verdaderamente útil y eficaz a los empresarios y a nuestro país. Enhorabuena a la CEOE por todo ello, y a los 2 millones de empresas y autónomos que la integran a través de las asociaciones de base y las organizaciones territoriales y sectoriales.

Y, sobre todo, no tengo duda de que así seguirá siendo en el futuro de que seguiréis prestando un servicio útil y eficaz, para bien de España, de todos los españoles, y de nuestro lugar en Europa y en el mundo.

Muchas gracias.

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