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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega de los y de premios Nacionales de Innovación y de Diseño 2016

Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. Alcalá de Henares (Madrid), 06.02.2017

N​os alegra mucho volver a Alcalá de Henares que tantas veces nos acoge, y siempre con la mayor hospitalidad. Y nos alegra también que −junto a la cultura, a las letras y a su tradición universitaria, que habitualmente nos convocan en esta ciudad− sean hoy estos Premios Nacionales de Innovación y de Diseño los que lo hagan. Permítanme, por ello, destacar fundamentalmente dos cuestiones:

Por un lado, la importancia crucial que tiene hoy –y más en el futuro−, tanto el mundo de la innovación para cualquier impulso efectivo de progreso de nuestra sociedad, como el diseño para –casi siempre en conexión íntima con la innovación− aportar un importante valor añadido de estética, eficacia y eficiencia a cualquier objeto, proceso u organización.

Diría incluso que innovación y diseño son determinantes a la hora de valorar la capacidad y el prestigio de una sociedad, de un país; tanto su ámbito público como en el privado, tanto en lo artístico como en lo industrial. Y no me extiendo más en esto porque, aunque este asunto es verdaderamente apasionante, alargaríamos mucho el acto y sé que, aquí entre los presentes, predico a convencidos... Insistamos más en ello, entre los jóvenes, entre los prescriptores de nuevas tendencias y los medios de comunicación, entre los maestros y educadores…

Por otro lado, lo segundo que quería destacar es el hecho mismo de la elección de Alcalá de Henares para celebrar este acto, que cada año nos lleva a un lugar distinto de nuestra geografía. Porque a su tradición, a su historia y a su valor, por tanto, como ciudad Patrimonio Mundial de la Unesco, une con habilidad y equilibrio valores modernos y vanguardistas, tanto en el campo universitario y del conocimiento, como en su determinación por ser una “Ciudad Inteligente” (Smart City) y, por tanto, ser considerada o reconocida también una Ciudad de la Ciencia y la Innovación.

Y aquí nació el gran genio español, el innovador literario, que fue Miguel de Cervantes. Por lo que, sin duda, es el lugar idóneo para entregar los premios en su edición de 2016, cuando todavía tenemos muy vivos los ecos del IV centenario de su muerte. Y digo vivos, porque ese fue el principal mensaje de su clausura formal: que Cervantes vive, y lo hace más que nunca; porque vive su obra, su influencia, y viven sus valores e ideales.

Y puesto que tan vivos están… doy por seguro que cada uno de los que hoy han recibido su merecido galardón, comparten muchos de sus ideales y se sienten también, como todos los que hablamos esta preciosa lengua, hijos de Cervantes.

Pues los premios que hoy entregamos distinguen la labor de personas y entidades que, como Cervantes en su genial y principal novela del Quijote, se atreven a hacer las cosas de manera distinta, a emprender un camino no recorrido antes por otros. Porque la innovación y el diseño tienen un común denominador, que es el de buscar ideas creativas con una visión proactiva; mejorar para seguir avanzando.

Bien, pues quisiera unirme, junto a la Reina, a las felicitaciones ya expresadas por recibir este importante reconocimiento, el que representa cada uno estos premios Nacionales de Innovación y Diseño. Os felicitamos a los premiados, pero también a todos los que de una u otra manera han colaborado y os han ayudado a lograrlos.

la innovación radica, en último extremo, en las personas: porque una persona innovadora, con su actitud y convicción, hará que su institución y su equipo también lo sean. Por eso, es fundamental que trabajemos para promover estos perfiles desde las edades más tempranas

Sois personas con trayectorias ya muy consolidadas y de éxito; sois empresas y sois también Administraciones. Lo cual es muy positivo y me permite insistir en la importancia de que si queremos de verdad impulsar la innovación en nuestro país, lo debemos hacer entre todos; participando activamente en los procesos que la materializan, o apoyando, incentivando, premiando y dando la debida consideración y atención social a sus protagonistas, a sus obras e iniciativas. Realmente, se trata de una actitud, incluso de una cultura, pues sabemos que la financiación (gasto, inversión o patrocinio) en sí misma, aunque muy necesaria, no garantiza por sí sola la innovación.

Esto mismo lo digo, lo creo e insisto en ello mucho, con respecto a la ciencia, tan estrechamente vinculada a la innovación, y que tantas veces la condiciona.

Es innegable pues, que la Innovación y el diseño −como también la ciencia−, sean pilares básicos de la competitividad, puesto que nos permiten posicionarnos mejor en el mercado. Y garantizar la competitividad de nuestra economía a medio plazo pasa por acometer acciones estratégicas y promover procesos de innovación en todos los sectores y ámbitos.

No es casual, por tanto, que durante los próximos días tengan lugar en nuestro país importantes convocatorias centradas en la innovación. El jueves, la Reina y yo visitaremos el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC). Este viernes se reunirá en Madrid la Cumbre de COTEC-Europa sobre Economía Circular, y pocos días después, en Málaga, se celebrará el Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación, Transfiere.

Todos somos conscientes de la necesidad de la innovación: un emprendedor, una empresa, un sector o un país que en un mundo tan globalizado no innova queda, en el mejor de los casos, a remolque de los demás; y pierde, con ello, capacidad de iniciativa, liderazgo y competitividad.

Los premiados, particularmente en el ámbito del diseño, a quienes también felicitamos con todo afecto y entusiasmo, han sabido combinar la vertiente cultural y artística de su actividad con las necesidades de la sociedad y el éxito empresarial. El diseño representa un activo intangible para las empresas y, a su vez, un elemento que inicia o provoca acciones o iniciativas de innovación.

Es evidente que la estética y la funcionalidad aplicadas a productos y servicios, desempeña, también, un papel clave en el desarrollo, como puente entre el conocimiento a largo plazo y la actuación productiva en el mercado. Y estos premios reconocen no solo la generación de nuevos conceptos, el desarrollo de nuevos productos y servicios, sino también la redefinición de los procesos productivos o de los procesos de comercialización, en el valor de marca.

Los premiados hoy deben servirnos de ejemplo. Es fundamental despertar y fomentar las vocaciones innovadoras en nuestro país. Las escuelas y las universidades del siglo XXI deben incidir en la cultura de la innovación; es sin duda la mejor apuesta de futuro.

Pero permítanme que insista en algo que me parece básico, y es que la innovación radica, en último extremo, en las personas: porque una persona innovadora, con su actitud y convicción, hará que su institución y su equipo también lo sean. Por eso, es fundamental que trabajemos para promover estos perfiles desde las edades más tempranas.

Termino ya. Gracias a todos por su presencia, por contribuir a este avance cultural en innovación y diseño de España. Y a los premiados, enhorabuena y mucho ánimo para perseverar en su excelente actividad y gracias por vuestro ejemplo.

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