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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena con motivo del 40º aniversario de “El País” y entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo 2016

Palacio de Cibeles. Madrid, 05.05.2016

H​oy, coincidiendo con la entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, celebramos el 40 aniversario de El País. Un periódico que, fiel a su identidad y razón de ser, ha sido testigo y altavoz de los grandes acontecimientos y las transformaciones experimentadas por nuestra sociedad en los últimos decenios; un periodo en el que, por encima de todo, hemos vivido en libertad y democracia; y que, para la mayoría aquí esta noche supone ya la mayor parte de nuestras vidas.

Pero es también un diario que en la actualidad traspasa fronteras, haciendo bandera de España con una clara vocación iberoamericana y europea. Indudablemente contribuye así a la mayor presencia de nuestro país y de nuestro idioma en el mundo globalizado de nuestros días.

Por tanto la Reina y yo os decimos, de la manera más afectuosa y sincera, ¡enhorabuena y gracias!: a El País, a todos sus fundadores, a quienes entonces fueron presidente, consejero delegado y director —José Ortega Spottorno, Jesús de Polanco y Juan Luis Cebrián—, a todos los que lo han hecho posible durante estos 40 años y a quienes hoy, desde esta casa, seguís impulsando este proyecto con todo el compromiso profesional, intelectual y social que merece y que lo caracteriza.

Efectivamente, un proyecto periodístico debe responder siempre a un verdadero compromiso con el ciudadano, con el alto fin de contribuir a mejorar el país al que pertenece. El proyecto editorial que encarna El País compartió y asumió desde el principio la decisión de los españoles de vivir en un régimen democrático, integrado en Europa y con voz propia en el mundo. Nació con la vocación de participar activamente en los debates de nuestra sociedad y ha respondido siempre a ese principio. Junto a los demás medios de comunicación españoles, ha acompañado a la sociedad en su extraordinaria transformación en los últimos decenios; ha sido cronista pero también protagonista de esa positiva transformación. 

Hoy somos 10 millones más de españoles de los que éramos en 1976, cuando se fundó este periódico, y también ha crecido en casi 10 años nuestra esperanza de vida. En estas décadas, a pesar de las dificultades y de las vicisitudes propias de cualquier desarrollo histórico, la riqueza de España y la renta de sus habitantes se han duplicado en términos constantes y nuestra economía se ha abierto al mundo. También se ha ampliado y mejorado algo tan importante como nuestro sistema de protección social.

Nuestro país ha combatido con éxito la violencia terrorista y durante años ha integrado de manera ejemplar un gran flujo de personas venidas de otras naciones. España está presente en el escenario internacional y participa de manera activa en misiones de paz en todo el mundo.

En definitiva, hoy podemos decir que, pese a las dificultades, pese a las nuevas amenazas y los retos que tenemos por delante, la España de nuestros días supera con mucho las mejores expectativas que pudieran haber tenido muchos españoles hace cuarenta años. Es bueno tenerlo presente y es bueno recordar que este gran éxito colectivo protagonizado por los españoles es deudor del espíritu de concordia, de la generosidad y la responsabilidad de una generación que fijó las reglas de convivencia por las que nos hemos regido desde entonces y que siempre han encontrado una sólida defensa en las páginas de El País.

Desde sus inicios, y en una clara apuesta internacional, El País contribuyó a abrir el mundo a nuestros ciudadanos contando cada día lo que ocurría más allá de nuestras fronteras. Lo que entonces fue una novedad que generó un gran interés y, por qué no decirlo, también una gran ilusión, es un reto y un objetivo permanentemente necesario en nuestros días, pues estamos más abiertos al mundo, dependemos más de él y tenemos acceso a mucha más información que nunca antes en la historia. Lo que contrasta, en ocasiones, con un aparente menor interés por los asuntos internacionales o más difícil venta...

hoy podemos decir que, pese a las dificultades, pese a las nuevas amenazas y los retos que tenemos por delante, la España de nuestros días supera con mucho las mejores expectativas que pudieran haber tenido muchos españoles hace cuarenta años. Es bueno tenerlo presente y es bueno recordar que este gran éxito colectivo protagonizado por los españoles es deudor del espíritu de concordia, de la generosidad y la responsabilidad de una generación que fijó las reglas de convivencia por las que nos hemos regido desde entonces y que siempre han encontrado una sólida defensa en las páginas de El País

En ese reto internacional supisteis darle pronto un enfoque y un énfasis especiales a Iberoamérica. Allí también este diario ha conseguido ser un referente, pues siempre ha trabajado para reforzar la identidad cultural de la Región y para dar el protagonismo que merece a la Comunidad Iberoamericana de la que formamos parte junto a una veintena de naciones hermanas.

Como en todos los sectores económicos y de actividad, en el ámbito periodístico y editorial se impone igualmente la adaptación permanente a las nuevas demandas y necesidades, a los nuevos retos tecnológicos, a los nuevos tiempos.

Este diario fue precursor en la adopción de usos periodísticos innovadores en España y hoy también se sitúa en primera línea a la hora de afrontar los retos que la trasformación digital ha traído al panorama de los medios de comunicación. Es preciso atender a los nuevos canales de transmisión de información, a las innovaciones en materia tecnológica, a los cambios en los hábitos de consumo, a la fragmentación de la sociedad. Estoy convencido de que este periódico afrontará estos desafíos manteniéndose fiel a sus principios: el periodismo de calidad, la búsqueda constante de la modernidad y la excelencia, así como una visión abierta e integradora de la sociedad española.

Nos hallamos en un momento de gran intensidad política tanto en nuestro país como en otros de nuestro entorno y del resto del mundo. Un tiempo en el que abunda más que nunca la información y donde las referencias de independencia y calidad siguen siendo imprescindibles para aportar garantías de rigor que doten a la ciudadanía de recursos para formar libremente sus opiniones. Sin duda, la prensa desempeña un papel fundamental en el ejercicio de la libertad de información y es garante de una sociedad democrática, libre, cívica y solidaria.

Señoras y Señores,

Esta celebración se une a la entrega de uno de los premios de mayor prestigio del periodismo internacional. Unos galardones que llevan el nombre de nuestro ilustre filósofo y escritor José Ortega y Gasset, cuya influencia y patrimonio intelectual enriquecen, constante e indeleblemente, la cultura española, y cuya extensa obra comprende también el periodismo, con el que Ortega contribuyó a animar la vida cultural de nuestro país.

La Reina y yo felicitamos a los galardonados y distinguidos en las diferentes categorías ─a Joseph Zárate Salazar, a Lilia Saúl y Ginna Morelo, a Ángelo Attanasio, a Samuel Aranda, y a Adam Michnik─, por su trabajo, por su excelencia, por su compromiso social y por el respeto en el tratamiento de los temas.

Ortega y Gasset, desde su radical adscripción a España, nos dejó un legado de pensamiento multidisciplinar que abarcó desde la filosofía y la moral a la ciencia, la política y la historia, pasando por el arte, la lengua y la literatura. Su propuesta intelectual, fundamentada, como he tenido ocasión de señalar, en las virtudes de la democracia, la mirada a Europa, la mejora de la educación y la extensión de la cultura y la justicia social, ha inspirado sin duda el progreso español de los últimos cuarenta años.

Releer a Ortega es siempre un ejercicio enriquecedor y fructífero, y, en este año cervantino, recordamos su obra “Meditaciones del Quijote”, que constituye una excelente introducción a su pensamiento filosófico. Una vez más, Cervantes inspiró a lo mejor de nuestra intelectualidad como, estoy seguro, nuestros premiados de hoy inspirarán a otros muchos profesionales a afirmar su trayectoria en la senda del mejor periodismo, aquel que desde el rigor contribuye a fortalecer nuestra democracia y nuestra libertad.

Muchas gracias.

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