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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración del acto “Agua y Saneamiento: un reto compartido en América Latina”

Madrid, 08.06.2015

Antes de nada quiero darles a todos mi más cordial bienvenida y expresarles la satisfacción que me produce recibirles en este acto que muestra claramente el compromiso de la Cooperación Española con uno de los retos más importantes y determinantes para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas en el mundo, particularmente en Iberoamérica: el del acceso al agua y el saneamiento.

Presidente Horacio Cartes, gracias por su presencia y participación hoy en este acto, antesala de su visita oficial en el día de mañana, un placer tenerle entre nosotros. También lo es tener aquí a la Sec Gen Iberoamericana, Rebeca Grynspan, al Presidente del BID, Luis Alberto Moreno y a la Sec Gen Adjunta del PNUD, Gina Casar; junto a un buen número de ministros, embajadores y personal de varias naciones iberoamericanas, diputados y senadores de nuestro Parlamento, autoridades, funcionarios y empresarios.

Señoras y señores,

Es este un encuentro que, además de centrarse en algo tan concreto como el reto del agua, representa también una oportunidad para renovar el compromiso de todos con los derechos humanos, con la erradicación de la pobreza y el desarrollo humano sostenible. Porque una parte muy importante de la defensa de los derechos humanos debe ser la labor de asegurar su pleno ejercicio.

El agua es la base de la vida en nuestro planeta, elemento esencial para la subsistencia y el bienestar de la Humanidad. Su adecuado abastecimiento es fundamental para garantizar el derecho a la alimentación y a la salud. Además, la falta de acceso a un saneamiento apropiado constituye una de las primeras causas de contaminación del agua y de contagio de enfermedades. Por ello, es clave en la lucha contra la pobreza.

Por otro lado, el agua es un recurso limitado. Mientras la población humana continúa creciendo, la cantidad de agua dulce se mantiene en los mismos niveles y su disponibilidad se ve agravada por el impacto del cambio climático que en todo caso modifica su accesibilidad y previsibilidad.

Pese a los avances logrados en los últimos años, millones de personas en Iberoamérica y en todo el mundo siguen sin tener acceso a agua potable y a saneamiento. En la región de América Latina y el Caribe, tradicionalmente prioritaria para la Cooperación Española —como hemos visto en el reciente viaje de la Reina a Honduras y El Salvador—, los avances en estos ámbitos suponen un paso muy positivo, pero no suficiente; a pesar de los grandes esfuerzos realizados para incrementar los niveles de cobertura de agua potable en muchos países.

En este sentido, debemos continuar trabajando para incrementar la calidad y la mejora de los servicios que contribuyen a las coberturas actuales. La gobernanza del agua, la planificación y gestión de los sistemas son aspectos clave para garantizar la sostenibilidad de esos servicios.

Los Estados tienen el reto de gestionar el agua y el saneamiento de manera integrada, teniendo en cuenta todos los factores, compartiendo experiencias exitosas y considerando los beneficios de la cooperación internacional en materia de transferencia de tecnologías limpias.

Señoras y señores,

Los Estados tienen el reto de gestionar el agua y el saneamiento de manera integrada, teniendo en cuenta todos los factores, compartiendo experiencias exitosas y considerando los beneficios de la cooperación internacional en materia de transferencia de tecnologías limpias.

España, por sus características climáticas, es un país con una gran sensibilidad en relación con el agua y el saneamiento. Desde hace siglos, la escasez de este recurso en amplias zonas de nuestro territorio nacional ha incentivado una importante acumulación de experiencia en gestión eficaz de los recursos hídricos que ha sido reconocida internacionalmente como lo muestra, por ejemplo, el hecho de que la Unión Europea haya tomado el modelo español de gestión por cuencas como base de su Directiva Marco del Agua.

Consideramos realmente que España tiene mucho que aportar en materia de agua. No solo por su exitoso modelo, sino también por nuestras empresas públicas y privadas, punteras a nivel mundial, que son ejemplo de buen hacer; y sin olvidar el papel destacado de la Cooperación oficial española y de las organizaciones no gubernamentales de nuestro país, con gran presencia en Iberoamérica. Me permito recordar, y es un orgullo hacerlo, que desde hace más de 25 años hemos estado presentes en el sector de Agua y Saneamiento (y dedicado más de 2.000 M€ a millones de personas en más de 80 países); a este vector fundamental de la lucha contra la pobreza por su influencia directa en la mejora de las condiciones de vida de la población y su carácter multiplicador de acceso a oportunidades de desarrollo.

En este sentido, quiero subrayar también el esfuerzo realizado por España, conjuntamente con Alemania y Bolivia en NNUU, con el reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento. Somos conscientes de que el gran reto al que nos enfrentamos es su correcta implementación (aplicación o puesta en práctica). Por ello, es importante resaltar la colaboración tan fructífera que hemos desarrollado junto con el BID, que ha permitido fortalecer y ampliar el Fondo del Agua (FCAS, Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento para AmLat y Caribe) —con sus 8 años de vigencia— y, como consecuencia, multiplicar la inversión y los resultados obtenidos.

Tenemos mucho que aportar y es un imperativo ético que todos los países hagamos los esfuerzos posibles para canalizar este potencial y posibilitar el acceso al agua a los más necesitados.

Señoras y señores,

Este año afrontamos al reto de avanzar hacia un nuevo paradigma de desarrollo humano y sostenible. Tanto en Nueva York en septiembre como en París en diciembre deberemos definir la ruta más allá de 2015, concretando metas e instrumentos ambiciosos y persistiendo en la lucha contra la pobreza y contra el cambio climático. Estoy seguro de que seguiremos trabajando juntos como socios y países hermanos.

Y termino ya mis palabras; con mi gratitud por su presencia y por su contribución para afrontar mejor y con más eficacia estos grandes retos para la humanidad. Les transmito mis mejores deseos de éxito en este encuentro que hoy nos ha congregado.

Muchas gracias.

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