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Palabras de Su Majestad el Rey en la imposición del Collar del Toisón de Oro al Excmo. Sr. Don Enrique V. Iglesias

Palacio Real de Madrid, 01.04.2014

​En sus orígenes medievales, la Orden del Toisón de Oro fue creada para reconocer las más nobles virtudes e ideales caballerescos. En los siglos posteriores, mis antecesores honraron también con el Toisón a quienes se hubiesen distinguido por sus excelentes trayectorias profesionales y vitales, o por sus grandes servicios a España y a la Corona.

En Don Enrique Iglesias, que hoy se incorpora a la Insigne Orden, confluyen los valores que hacen de él un hombre capaz e íntegro, con una gran trayectoria profesional de servicio público a través de su eficaz dedicación y permanente entrega a la Comunidad Iberoamericana. Efectivamente, Enrique Iglesias aúna en su persona el rigor, la excelencia y el conocimiento, con el espíritu conciliador, la sensibilidad diplomática y el don de gentes. Es, igualmente, un buen amigo de sus amigos, como escribió el poeta Jorge Manrique en el siglo en que se fundó la Orden.

Has sabido aplicar, querido Enrique, esas virtudes, esa forma de ser y de actuar, a todos aquellos proyectos y causas en los que, a lo largo de tu vida, te has involucrado con la razón y con la pasión. Una actitud y unos logros que te han valido numerosos e importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Los españoles sentimos que el bien y el progreso del conjunto de Iberoamérica equivalen a los de la misma España. Y la Corona, al servicio permanente de nuestro país, afirma hoy y siempre su firme compromiso con nuestra Comunidad Histórica.

Pero hoy quiero reconocer y destacar, de un modo especial, tu brillante e incansable labor a favor de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Tu origen asturiano y tu patria uruguaya te hicieron portador de una clara y singular identidad iberoamericana que se enriqueció, aún más, con tu profundo conocimiento de todos los países de nuestra Comunidad. Tanto de América como de la Península Ibérica; tanto los de lengua española como los de lengua portuguesa.

En la Secretaría General Iberoamericana, que has dirigido durante casi un decenio, has podido aplicar y desarrollar esa íntima vocación impulsando la cooperación y la concertación entre nuestros pueblos, y fortaleciendo la arquitectura institucional de Iberoamérica. Al mismo tiempo, has sabido poner de relieve la dimensión universal de nuestra Comunidad de Naciones proyectándola hacia el exterior y atrayendo hacia ella el interés de otros países de la Comunidad Internacional.

Señoras y señores,

Los españoles sentimos que el bien y el progreso del conjunto de Iberoamérica equivalen a los de la misma España. Y la Corona, al servicio permanente de nuestro país, afirma hoy y siempre su firme compromiso con nuestra Comunidad Histórica. Este sentimiento y este compromiso,  bien conocidos y apreciados por Don Enrique Iglesias, los tuvo muy presentes –y quiero recordarlo hoy aquí– el recientemente fallecido Caballero del Toisón, Don Adolfo Suárez.

Por todas estas razones, y como Jefe y Soberano de la Orden, vengo en imponer a Don Enrique Iglesias García el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro.

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