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Palabras de Su Majestad el Rey en la Cena Oficial ofrecida a los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos con motivo de la XXII Cumbre Iberoamericana

Cádiz, 16.11.2012

Queridos todos.

Como habréis podido ver, tengo algunas dificultades de mecánica que han vuelto a aparecer estos últimos días y que me van a obligar, siguiendo el consejo médico, a interrumpir mi agenda oficial para pasar por el taller, es decir, para operarme de la cadera izquierda, que tengo bastante maltrecha.

Aunque los médicos me recomendaban pasar por el quirófano ya, he querido posponerlo al menos hasta la semana que viene para poder estar hoy aquí con todos vosotros, mis hermanos iberoamericanos, para fortalecer juntos este extraordinario espacio de afinidades y de afectos que es nuestra Iberoamérica. No he faltado a ninguna de nuestras citas en veintiún años y tampoco estaba dispuesto a estar ausente en ésta en la que además España es el país anfitrión.

Siento en el fondo de mi corazón un gran orgullo y considero que es un verdadero privilegio compartir estos encuentros y trabajar con todos vosotros al servicio de nuestros ciudadanos de Iberoamérica. Siento también una gran alegría porque a nuestro deber como Jefes de Estado o de Gobierno se suma un auténtico aprecio personal que se ha forjado y ha crecido con nuestros encuentros, fortaleciendo ese indudable sentimiento de unidad entre todos nosotros.

Sois mis colegas pero también sois mis amigos, y como tales os recibo esta noche.

Mis primeras palabras son para expresaros en nombre de la Reina, de los Príncipes de Asturias y en el mío propio nuestra  alegría por encontrarnos esta noche en vuestra compañía.

Acabamos de inaugurar la Vigésimo Segunda Cumbre Iberoamericana en esta hermosa ciudad de Cádiz, cuna de la Constitución de 1812, cuyo segundo centenario celebramos y hemos querido evocar.

Hoy como ayer los valores de aquel memorable texto constitucional siguen vigentes y contribuyen a inspirar los pasos de la Comunidad Iberoamericana. Con este espíritu os agradecemos vuestra presencia, que augura los mejores resultados para esta Cumbre.

Como Rey de España me cabe el orgullo de tener la oportunidad de seguir trabajando, junto con vosotros, por la afirmación y la mayor proyección de la Comunidad Iberoamericana.

Un marco de concertación política y de acercamiento entre nuestros pueblos que es, al mismo tiempo, uno de los grandes espacios multinacionales del mundo de hoy.

La Cumbre de Cádiz ha sido preparada con dedicación y esmero. Aprovecho este momento para dar las gracias al Secretario General Iberoamericano por su incansable esfuerzo.

Siento en el fondo de mi corazón un gran orgullo y considero que es un verdadero privilegio compartir estos encuentros y trabajar con todos vosotros al servicio de nuestros ciudadanos de Iberoamérica. Siento también una gran alegría porque a nuestro deber como Jefes de Estado o de Gobierno se suma un auténtico aprecio personal que se ha forjado y ha crecido con nuestros encuentros, fortaleciendo ese indudable sentimiento de unidad entre todos nosotros

Quiero destacar el alcance de los trabajos desarrollados por nuestros países a lo largo del año. En este ejercicio hemos hecho hincapié en las políticas dirigidas a promover el crecimiento con equidad en nuestras sociedades. Las ocho reuniones ministeriales y los numerosos foros, seminarios y encuentros celebrados de manera preparatoria han tenido ese objetivo.

Fortalecimiento institucional, infraestructuras, creación de empleo, el binomio seguridad-crecimiento, educación, cultura y el apoyo a las PYMES han sido los principales asuntos abordados.

Señoras y Señores,

Nos convoca el lema “Una Relación renovada en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz”.

Já decorreram vinte e um anos desde a Cimeira Ibero-americana de Guadalajara. Juntos, revimos temas muito variados e de grande importância para os nossos países. Os valores éticos da democracia, os desafios da globalização e da integração regional, a educação, a imigração, todos eles eixos temáticos dos encontros anteriores, são uma prova disso.

Juntos también a lo largo de estas dos décadas hemos propiciado la creación de un entramado de relaciones sin parangón del que podemos estar muy orgullosos.

Hemos promovido una robusta red de cooperación iberoamericana que ha generado un acervo que responde a los retos más relevantes de nuestras sociedades en los ámbitos social, económico y de la cultura.

Ser conscientes de lo mucho que hemos logrado es un buen punto de partida para hacer un alto en el camino y reflexionar sobre dónde estamos y qué queremos para nuestra Comunidad.

Queridos amigos,

En esta Cumbre despedimos al Presidente de México, nuestro buen amigo Felipe Calderón, a quien le deseo la mejor ventura personal y mucho éxito en esta nueva etapa que ahora va a comenzar.

Asimismo, recibimos por primera vez al nuevo Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, a quien damos la más afectuosa bienvenida. También deseo enviar un recuerdo lleno de emoción al querido pueblo guatemalteco que recientemente ha sufrido las terribles consecuencias de un seísmo. Hago llegar un saludo fraternal a su Presidente, Otto Pérez Molina, que por esa razón no ha podido compartir estos días con nosotros.

Agradezco igualmente el apoyo de las autoridades y representantes de la sociedad civil que hoy nos acompañan.

Es con estos sentimientos llenos de buenos deseos con los que os invito a brindar por el bienestar de nuestros pueblos y por el progreso de la Comunidad Iberoamericana.

Muchas gracias.

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