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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Ayuntamiento de Cádiz.

Cádiz, 11.04.2002

M

uchas gracias, señora Alcaldesa, Corporación Municipal y gaditanos todos, por su cordial acogida, a la que correspondo con todo afecto convencido de su autenticidad, puesto que me agrada decir que no es nueva. Desde 1986 guardo con orgullo la Medalla de Oro de la ciudad con la que me honrasteis ese año, con ocasión de mi incorporación en Cádiz al crucero de instrucción del Juan Sebastián Elcano.

Si es cierto que muchas veces he disfrutado de los atractivos de Cádiz y su Bahía, hoy me trae aquí un motivo especial: el de acercarme a vivirlos por dentro y compartir, aunque sea por unas horas la vida -con sus afanes y desvelos- de sus ciudadanos.

Nacida con una vocación mercantil que ilumina con sus hazañas las más antiguas páginas de nuestra historia, Cádiz renueva en el siglo XVII sus ambiciones comerciales, y cultiva sus secuelas positivas: estrecha relación con América; presencia activa en sus firmas de gentes llegadas de toda España, principalmente del Norte, y también de otras naciones europeas, mentalidad abierta a las innovaciones del tráfico y las ideas; vitalidad y civilidad de ancha carrera y largas miras.

Fue éste el ambiente en que se gestó nuestra primera Constitución, hito fundacional de nuestra moderna historia política, y el que propició su gran impacto más allá de nuestras fronteras, en los países europeos e iberoamericanos que se inspiraron en ella para redactar sus textos fundamentales.

Aquí se acuñó el término "liberal", que pasó a formar parte del vocabulario político universal, y que tanto en su significado específico de amante de la libertad, cómo en el sentido clásico español, que alude a la generosidad de quien lo ostenta, sigue siendo rasgo característico de esta ciudad y de los gaditanos.

Os felicito por ello, y, sobre todo, por saber aplicar este espíritu a las realidades concretas del presente, con la misma resolución y temple de antaño.

Así lo confirman los proyectos e ilusiones que abordáis en la actualidad.

Rehabilitación urbanística; mejora de las infraestructuras; incluyendo proyectos tan emblemáticos como el soterramiento de la vías del ferrocarril o la construcción de un segundo puente, reconversión de antiguos edificios en sedes universitarias o de instituciones y fundaciones culturales; ampliación de las comunicaciones; consolidación de equipamientos esenciales para la prosperidad económica, y atractivos para los inversores, como los del Muelle Comercial y la Zona Franca; realizaciones de interés turístico, como la restauración del patrimonio monumental y el Palacio de Congresos, son otros tantos capítulos del proceso de renovación que deseáis y merecéis.

Sobre todo porque están la servicio de una mejor convivencia y calidad de vida, y porque marcan aquellas prioridades que definen una ciudad moderna y con futuro: Servicios sociales, Fundación Municipal de la Mujer, Deporte Escolar, y protección del patrimonio natural, en el Parque ejemplar de la Bahía de Cádiz.

Vuestra ciudad se manifiesta así como espejo de buen hacer, de proyectos compartidos en busca de resultados eficaces, de diálogo ininterrumpido y mutuamente provechosos con su Área Metropolitana, la Mancomunidad de Municipios de la Bahía, y la provincia gaditana.

Os animo a continuar por este camino y a cumplirlo con el éxito que es fruto de la constancia y el esfuerzo colectivo.

Y aunque sabéis que ya lo teníais, os reitero con mucho gusto mi inequívoco apoyo en esta andadura.

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