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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del Edificio Científico-Tecnológico del Campus de Mieres.

Asturias(Mieres), 10.06.2002

V

engo a Mieres con ilusión, porque hoy inauguramos no sólo unas instalaciones, que por modélicas bien lo merecen, sino un proyecto educativo con un fuerte contenido social.

Pues no se trata de un proyecto cualquiera, sino precisamente de uno que da en la diana de un interés prioritario para Asturias: la revitalización y revalorización de la Cuencas Mineras, es decir, abrir un futuro a lo que hasta ahora venía siendo un horizonte de desaliento y desasosiego.

Éste es, además, un proyecto universitario. Si en nuestros días todos percibimos la educación como el recurso más decisivo para promover el progreso, en el ámbito de la educación superior este efecto se multiplica. Pues la Universidad no sólo se dedica a la transmisión de conocimientos, sino que genera ideas nuevas, promueve el espíritu científico e investigador y tiene, especialmente hoy, un papel crucial en la transferencia de nuevas tecnologías, en socializar los avances tecnológicos que tiran del carro del Progreso.

En este sentido, veo con satisfacción que se trata de hacer aquí cosas concretas, de plantear innovaciones positivas y de largo alcance, de proponer una oferta de calidad y resolverla con la eficacia que proporciona un sistema de conexiones, bien elegidas, con el mundo empresarial y de las Fundaciones, los representantes y agentes sociales, el paisaje natural y la colectividad humana en la que se asienta.

Con la inauguración de este Edificio Científico Tecnológico del Campus de Mieres, recogemos satisfechos los frutos del compromiso que han asumido organizaciones sindicales e instituciones públicas para la recuperación y contribución dinámica al desarrollo de las Comarcas Mineras.

Mi sincera enhorabuena a cuantos han contribuido a convertir la idea primitiva en la realidad y la promesa que hoy celebramos, empeñando su esfuerzo y el valor necesario para hacer frente a las dificultades que inevitablemente se derivan de una empresa de esta envergadura. Ellos no han permanecido impasibles ante las transformaciones socioeconómicas de las zonas mineras, sino que han puesto manos a la obra, y han logrado su objetivo con las herramientas de un entendimiento y una cooperación ejemplares.

Por eso este Campus, que ahora comienza su andadura, simboliza una apuesta de permanencia, y la voluntad de proteger y mejorar la calidad de vida de las Comarcas Mineras, de devolverles su actividad, de preservar y revalorizar su patrimonio histórico, que entraña en su memoria toda una forma de concebir la tierra en la que se engarza.

Esta es una excelente ocasión para manifestar nuestro reconocimiento a la generosa contribución que las Cuencas Mineras han brindado al desarrollo a lo largo del tiempo. Su carbón representó, en nuestra historia más reciente, la aportación de las Cuencas al crecimiento económico y social de Asturias y de España, por ser el recurso que, extraído de las entrañas mismas de esta tierra, se traducía en energía para la industria, en impulso dinamizador para la sociedad, en luz para vislumbrar el futuro.

Este momento recoge aquel testigo e inaugura una secuencia distinta de un proceso que continúa. Sólo que ahora es el "conocimiento" la energía que alumbra, con su capital intelectual y el apoyo de todos, una fuente inagotable de prosperidad y bienestar.

Y, para que nada le falte, la energía que aquí va a producirse es limpia, por respetuosa con el medio natural, y transformadora, por su alto valor añadido. Lo que demuestra que el tiempo no ha pasado en vano, sino que nos ha enseñado y madurado.

Esta obra no marca el fin de una época, como la que describe Palacio Valdés al reflejar en algunas de sus obras el desconcierto de los paisanos de su tierra ante la invasión de las explotaciones mineras y de sus técnicos, sino que significa el comienzo de una etapa nueva y mejor.

Lo más importante de un proyecto educativo son las personas. Éste cuenta con muchas e importantes, con el Gobierno de la Nación y del Principado, la decisiva contribución de los sindicatos mineros, el apoyo de Mieres, su Corporación Municipal y sus habitantes.

Y, por supuesto, con la Universidad de Oviedo, con su determinación en extender y acercar la formación e investigación a todos los ciudadanos, y su voluntad de encabezar, en el ámbito de su cometido específico, el cambio y el progreso de esta Comunidad.

Este edificio simboliza, en fin, la decida voluntad de transformación y superación con el que las tradicionales cuencas mineras asturianas están afrontando su futuro. Y, puesto que el futuro es patrimonio de los jóvenes, animo a los que van a iniciar sus estudios en este Campus a darle vida y llenarlo de savia generosa, correspondiendo a las ilusiones con que se ha fundado, y asegurándole la continuidad y el éxito que merece y todos le deseamos.

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