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Brindis de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida por el Presidente de la República Eslovaca

Eslovaquia(Bratislava), 02.07.2002

S

eñor Presidente de la República,Señora Schusterova,Distinguidos invitados,

Permitidme ante todo expresaros, Señor Presidente, nuestra más sincera gratitud por vuestra amable invitación para realizar esta primera visita de Estado a la República Eslovaca.

La cordialidad de las palabras que acabáis de pronunciar son la mejor prueba de la amistad que liga a nuestros dos pueblos y de la afectuosa hospitalidad que caracteriza al noble pueblo eslovaco.

La relativa juventud de las relaciones hispano-eslovacas no debe ocultarnos la existencia de un pasado histórico que fue común a nuestros dos pueblos.

Quisiera recordar, en este sentido, la vocación europea de nuestro gran monarca Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y Rey de España, cuya familia creó importantes lazos dinásticos entre España y estas tierras de Europa central.

Cómo no recordar que la Infanta María, hija del Emperador, fue coronada en la Catedral de San Martín de Bratislava en septiembre de 1563, junto a su esposo, el Emperador Maximiliano. Más tarde, en febrero de 1638, otra Infanta española, María Ana de Austria, fue también coronada en el mismo templo como esposa del Emperador Fernando III.

Pero no sólo fueron mis antepasados, los Reyes de España, los que estrecharon los lazos entre nuestros dos pueblos. En 1530, una de las cimas del Renacimiento español, el poeta Garcilaso de la Vega, temporalmente confinado en una isla danubiana, frente a Bratislava, lamentaba su suerte en unos hermosos versos de su Canción "Danubio, río divino". A lo largo de aquella centuria numerosos clérigos y soldados españoles contribuyeron a afirmar la presencia de España en estas tierras.

Pero nuestra relación bilateral se ha forjado sobre todo en el presente, al calor de la progresiva integración del continente europeo, circunstancia que nos permite vislumbrar un futuro muy próximo en el que España y Eslovaquia formen parte de la Unión Europea, compartiendo unos mismos valores de paz, democracia, solidaridad y prosperidad.

Eslovaquia es un ejemplo admirable de cómo, con determinación y esfuerzo, un país puede acelerar su tiempo histórico y sumarse al grupo de países más avanzados en el camino hacia la integración en las instituciones europeas y atlánticas. Ello ha sido posible gracias a los grandes avances y a las importantes reformas políticas y económicas realizadas en los últimos años.

Por nuestra propia experiencia, España valora muy particularmente los serios esfuerzos desplegados por el pueblo eslovaco a lo largo de estos años para avanzar en la consecución de estos ilusionantes proyectos. Estamos convencidos de que estos sacrificios se verán recompensados por el éxito y por un futuro de mayor bienestar y prosperidad para toda la nación eslovaca.

La Presidencia española de la Unión Europea, que acaba de concluir, ha dedicado lo mejor de sus esfuerzos a impulsar el proceso de ampliación de la Unión Europea, consciente de que la adhesión de nuevos miembros supondrá la culminación de una etapa trascendental en el reencuentro histórico de los pueblos de Europa.

El proyecto integrador que España defiende es el de una Unión Europea más abierta, competitiva y dinámica, pero al mismo tiempo solidaria gracias a la cohesión social y económica entre sus miembros y cuya referencia fundamental sea el ciudadano. Una Unión que consolide un espacio de libertad, seguridad y justicia y que sea capaz al mismo tiempo de defender la democracia, las libertades y los derechos de los ciudadanos, luchando contra alguna de sus más terribles amenazas como el terrorismo.

Partiendo de unos valores compartidos, la Europa por la que trabajamos podrá reafirmar su voz en el concierto de las naciones, como le corresponde por su peso y su influencia en el mundo.

España se felicita asimismo por los progresos que Eslovaquia está realizando para integrarse en la Alianza Atlántica y confía en que esté en condiciones de poder ser invitada a la próxima Cumbre de Praga.

En este sentido, el apoyo de España a las aspiraciones eslovacas responde al deseo genuino de la sociedad española de que la integración en el marco de la defensa euroatlántica, al igual que en las instituciones europeas, sirva para reforzar el sistema democrático y afianzar el progreso y el desarrollo social.

En fin, en todas las empresas en las que se halla comprometida la Europa de hoy, la contribución de Eslovaquia está siendo especialmente valiosa. Saludo la disposición de su país para contribuir a la paz y seguridad internacionales a través de la muy activa participación en las misiones internacionales de paz, y de las facilidades prestadas para las operaciones iniciadas tras los atentados del 11 de septiembre, sin olvidar la creciente vocación de cooperación al desarrollo que Eslovaquia ha venido mostrando.

Señor Presidente,

En estos años, Eslovaquia y España también han avanzado de forma muy satisfactoria en la profundización de sus relaciones bilaterales.

En este sentido, deseo subrayar nuestra satisfacción por el incremento de los intercambios de visitas de alto nivel y la fructífera colaboración desarrollada por los expertos que han participado en los programas de pre-adhesión, circunstancia que ha permitido conferir una especial calidad e intensidad a las relaciones entre nuestras respectivas Administraciones.

Asimismo, el crecimiento de nuestra cooperación cultural, educativa y científica, así como el progresivo incremento de los flujos turísticos, preludian un mayor y mejor conocimiento entre nuestras respectivas sociedades.

Me complace particularmente comprobar la existencia de un creciente interés en Eslovaquia por la lengua española, que ya cuenta en este país con más de seis mil alumnos. Estos esfuerzos favorecen, sin duda, el establecimiento de nuevas corrientes de simpatía y amistad entre españoles y eslovacos, ayudando a consolidar las relaciones entre dos Estados.

Finalmente, quisiera mencionar la necesidad de prestar una mayor atención al fomento de nuestras relaciones económicas y comerciales. Estos días tendrá lugar en Bratislava un importante encuentro de empresarios y hombres de negocios españoles y eslovacos y todos confiamos que permita la materialización de nuevas inversiones y acuerdos de cooperación económica que complementen los intercambios comerciales existentes entre nuestros dos países.

Señor Presidente,

Al agradecerle de nuevo su invitación y sus reiteradas muestras de amistad y aprecio hacia España, alzo mi copa para brindar por la prosperidad y bienestar de Eslovaquia, por la ventura personal de Vuestra Excelencia y de la Señora Schusterova y por el estrechamiento de la amistad entre España y Eslovaquia.

Muchas gracias.

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