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Brindis de Su Majestad el Rey en la Cena de Gala ofrecida por el Presidente de Rumanía, Excmo. Sr. Ion Iliescu.

Rumanía(Bucarest), 11.06.2003

S

r. Presidente de Rumania, Señoras y Señores,

La Reina y yo deseamos agradeceros vuestra amable invitación para realizar esta Visita de Estado a Rumania, así como las emotivas palabras que nos habéis dedicado.

Vuestra cálida acogida no sólo se corresponde con la justamente celebrada hospitalidad rumana, sino que es un testimonio de la profunda simpatía y amistad entre nuestros dos pueblos.

En esta nuestra Visita de Estado a una Rumania democrática, quiero trasladaros nuestro reconocimiento por haber conquistado primero, y edificado después, un orden democrático y unas instituciones libres.

A vuestra Excelencia le ha correspondido un protagonismo destacado a la hora de encauzar políticamente las aspiraciones democráticas de la sociedad rumana, y conseguir que Rumania recupere el lugar que le corresponde en la comunidad de Naciones libres europeas.

Rumania es hoy una democracia consolidada, una economía abierta y un miembro respetado de la comunidad internacional. Todos los rumanos pueden sentirse orgullosos del largo camino recorrido en estos pocos años desde la Revolución.

Señor Presidente,

Vivimos tiempos de transición y de cambio. Y también de incertidumbre y de inseguridad. Algunos retos, como los planteados por la globalización económica y la aceleración de las transformaciones tecnológicas, apelan a la tensión creativa de nuestras sociedades y contienen una promesa de prosperidad y desarrollo.

Otros, como la degradación del medio ambiente, el crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva y, sobre todo, el terrorismo, representan graves amenazas que desbordan las fronteras de los Estados y apelan al reforzamiento de la cooperación.

España, que lo sufre en su propia carne, ha venido esforzándose durante mucho tiempo por concienciar al mundo de la gravedad del terrorismo. Es una lacra que trata de degradar la convivencia y de sofocar la libertad.

De ahí la imperiosa necesidad de actuar solidariamente frente al terrorismo por vía de la cooperación internacional. Saludamos el firme compromiso de Rumania en esta lucha en la que están en juego nuestra libertad y seguridad.

En el contexto internacional en que vivimos, adquieren una particular relevancia los procesos de reforma y ampliación de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea. La Cumbre de la OTAN en Praga ha dado una respuesta lúcida al reto de la ampliación y a la renovación del papel de la Alianza.

Permitidme aquí que me congratule por la invitación de la Alianza Atlántica a Rumania y la firma del Protocolo de Adhesión, que es tan importante para vuestro país como lo es para el conjunto de la Organización.

La adhesión de Rumania supone el claro reconocimiento del papel desempeñado por vuestro país en el escenario internacional.

Por otro lado, quiero destacar el éxito de la Presidencia rumana de la OSCE y la solidaria contribución de vuestro país a las Operaciones de mantenimiento de la Paz, así como su próxima incorporación al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que merece nuestro pleno apoyo.

Rumania y España están contribuyendo a construir un futuro estable y democrático en Iraq, comprometidos con los valores de libertad, democracia y justicia.

Señor Presidente,

La reunificación de Europa es la gran tarea que tenemos entre manos.

Europa ha sido un paradigma para sucesivas generaciones de españoles que, a justo título, han identificado modernización con europeización. Los veinticinco años de democracia española se han visto favorecidos por la interacción del proceso de reforma interna con el proceso de integración en Europa.

De esta experiencia se deriva nuestra concepción, ambiciosa y pragmática, del proyecto europeo. Ambiciosa en los objetivos y pragmática en los métodos. Esta es la idea que inspiró a los Padres Fundadores y ésta es también la filosofía que debe impregnar el actual proceso de reforma de la Unión Europea.

Debemos evitar falsos dilemas entre profundización y ampliación, y entre unidad y pluralidad. Europa puede y debe ampliarse sin que ello implique necesariamente debilitar las políticas comunes.

La búsqueda de una creciente unidad no debe hacernos olvidar el papel esencial de los Estados.

Estamos convencidos de que Rumania comparte las mismas esperanzas que encierra nuestra visión de Europa. No se puede entender la historia de Rumania, ni el alma rumana, sin la íntima vibración de Europa, que Titulescu resumía en la siguiente convicción: existe una absoluta complementariedad entre los intereses de Rumanía y los intereses de Europa.

Rumania está destinada a jugar un papel destacado en la Europa ampliada por su vocación europeísta y por su dimensión meridional y latina. Por ello, España ha venido apoyando con firmeza las negociaciones de adhesión de Rumania y la mejora de su capacidad administrativa para incorporar y aplicar el acervo comunitario.

Cuando contamos con un claro horizonte para el ingreso previsto de Rumania en la Unión Europea, la adhesión más allá de un objetivo de las autoridades, se ha convertido en un reto para todos los rumanos.

La Hoja de Ruta de Copenhague es una guía de acción para toda la sociedad. El Foro Europa 2007, reunido bajo vuestra iniciativa, confirma el profundo sentido histórico del compromiso a favor de Europa asumido por todas las fuerzas políticas y sociales de Rumania.

Señor Presidente,

La vuelta de Rumania a la comunidad de Naciones democráticas creó las condiciones para relanzar nuestras relaciones bilaterales. Sin embargo, ha sido la promesa de pronta incorporación de Rumania a las instituciones europeas y occidentales la que ha puesto los cimientos de una verdadera asociación entre Rumania y España.

Los contactos políticos se han multiplicado, y el nivel de cooperación en algunas áreas como Agricultura, Asuntos de Justicia e Interior, Transportes, Asuntos Laborales, Hacienda y Medio Ambiente, puede ser calificado de ejemplar.

En este punto quiero destacar el importante esfuerzo que Rumania y España están realizando para luchar contra el tráfico de seres humanos, y para abrir cauces legales a la emigración de ciudadanos rumanos que han apostado por España para hacer realidad sus aspiraciones de prosperidad.

Asistimos también a un esperanzador cambio de tendencia en las inversiones y en los intercambios comerciales. Nuestra meta es, sin embargo, mucho más ambiciosa. Aspiramos a que Rumania sirva de pilar a la presencia económica española en esta parte de Europa, de la misma manera que España puede ser el trampolín para las empresas rumanas hacia Iberoamérica.

Estoy convencido de que los empresarios españoles que nos acompañan sabrán interpretar esta Visita como un llamamiento para que incluyan a Rumania en sus planes de inversión.

En el ámbito cultural es mucho lo que hemos avanzado gracias a la presencia en Bucarest del Instituto Cervantes y a la labor desplegada por los colegios bilingües. A ello se suma el entusiasmo de la red de hispanistas que, en todo momento, ha mantenido viva la llama de la cooperación.

No obstante, debemos seguir trabajando sin descanso. Estoy convencido de que la cultura está destinada a ser, en el futuro, un firme pilar de nuestras relaciones.

Señor Presidente,

Recordamos con afecto vuestra visita al monumento al Emperador Trajano el pasado mes de junio, con ocasión de vuestra asistencia al Consejo Europeo de Sevilla, que confirmó el anclaje definitivo de Rumania en el actual proceso de ampliación de la Unión Europea.

Fue un acto cargado de simbolismo. Enlazaba nuestro pasado común con un futuro compartido, subrayando así la voluntad de forjar una especial relación bilateral en el marco de la integración europea.

Con este espíritu de futuro, permítame, Señor Presidente, que levante mi copa y brinde por Vuestra ventura personal, y por Rumania y España, comprometidas en la tarea esperanzadora de estrechar sus relaciones en la Europa que estamos construyendo.

Muchas gracias.

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