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Palabras de Su Majestad el Rey en el 50 aniversario del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN)

Ginebra -Suiza-, 19.10.2004

S

eñor Presidente de la Confederación Helvética,Señor Presidente de la República Francesa,Señor Director General y Señor Presidente del Consejo del CERN,Señoras y Señores,

Mucho agradezco al Director General y al Presidente del Consejo su amable invitación para participar en esta ceremonia con la que celebramos el Cincuenta Aniversario del CERN, la Organización Europea de Investigación Nuclear.

Quiero compartir con el Presidente de la Confederación Helvética, Señor Joseph Deiss, y el Presidente de la República Francesa, Señor Jacques Chirac, mi satisfacción personal por estar en este acto, que conmemora un hito de extraordinaria importancia para la ciencia europea.

En cierto modo, la Europa unida que estamos construyendo la anticiparon, en muchos aspectos, los padres fundadores del CERN hace cincuenta años.

Aquella iniciativa inteligente, ambiciosa y de gran envergadura, ha cristalizado en los indiscutibles logros que hoy celebramos.

Mis primeras palabras de reconocimiento se dirigen a aquellos visionarios que, hace medio siglo, estaban convencidos de la riqueza de una Europa unida, a la que dedicaron una parte significativa de sus vidas. Entre ellos quiero citar a François de Rose, que hoy nos honra con su presencia.

Los obstáculos eran muchos, el reto formidable. Pero valió la pena, y la mejor prueba la tenemos en la espléndida realidad que hoy contemplamos.

Esta celebración reviste para mí una emoción muy particular. Siempre he volcado un especial interés en el desarrollo de la I+D como factor clave para el progreso. Además he seguido con atención la fecunda evolución del CERN. Este Cincuenta Aniversario, trae también a mi memoria la gran satisfacción y esperanza que ya sentí, cuando en 1984 pude asistir al Trigésimo Aniversario de su fundación.

Me gustaría compartir con todos ustedes algunos recuerdos de aquella, para mí, tan memorable visita.

Recuerdo el entusiasmo que vivimos con aquellos descubrimientos que merecieron ser reconocidos con el Premio Nobel. Hoy, veinte años después, quiero reiterar mi felicitación a Carlo Rubbia y Simon van der Meer por tan extraordinarios logros. Una felicitación que hago extensiva a Georges Charpak, también premiado con el Nobel en 1992.

Ya en aquella ocasión me impresionó la magnitud de las instalaciones de investigación del Centro. Desde entonces, éstas se han ampliado de forma muy sustancial, hasta permitir la realización de los experimentos más avanzados en el campo de la Física de Partículas.

En 1984, también pude percibir que el grado de satisfacción de la comunidad científica europea en este campo iba en aumento. Se vivía un punto de inflexión en el liderazgo mundial en este área.

En cierto modo, la Europa científica volvía a su época dorada de las primeras décadas del siglo veinte.

Constato con orgullo, veinte años después, que aquellos buenos presagios se han convertido en realidad. El CERN es actualmente el laboratorio de Física de Partículas más importante del mundo, un Centro de excelencia que atrae a los expertos mundiales en la materia.

Pero el CERN, no sólo ha tenido un papel sobresaliente en su misión científica y en el fomento de la cooperación internacional. También ha sido grande su impacto social, gracias a la aplicación práctica de los conocimientos generados en la Organización, que ha reforzado la innovación en la industria europea, en ámbitos como la salud, la energía, la ciencia de materiales y las tecnologías de la información.

En 1992, por ejemplo, Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web, un instrumento de formidable impacto en la ciencia, la tecnología, la comunicación y las relaciones sociales.

Más recientemente el CERN ha lanzado una iniciativa ambiciosa relacionada con los desafíos que plantea el análisis de datos. Sus implicaciones son por ahora difíciles de calibrar pero, sin duda, sobrepasarán las expectativas actuales.

El importante programa de colaboración con América Latina, en especial la creación del Colegio CERN-LatinAmérica de Físicas de Alta Energía, reviste una especial trascendencia para España, y cuenta con el pleno y generoso apoyo del Gobierno español.

No quiero dejar de comentar la estrecha relación y colaboración que existe entre los usuarios externos, más de seis mil en todo el mundo, y los empleados del CERN. Se trata de uno de los valores más importantes que distinguen a esta Organización.

Creo, en definitiva, que el CERN ha logrado cumplir con éxito sus cuatro mandatos básicos: conseguir resultados científicos sobresalientes, lograr hitos tecnológicos, fomentar la formación académica y reforzar, por todos los medios, los posibles lazos entre Naciones que desean cooperar pacíficamente en actividades científicas y tecnológicas.

Nuestro reconocimiento por todos estos logros se dirige a los directivos, científicos, técnicos y administradores, actuales y pasados, del CERN. Su dedicación, perseverancia y profesionalidad merecen nuestra más profunda gratitud y aprecio. Muchas han sido las dificultades técnicas y económicas que han tenido que afrontar.

Durante estos últimos veinte años, el CERN ha pasado de trece a veinte Estados Miembros. Muchos de los más recientes dieron este importante paso antes de adherirse a la Unión Europea en 2004. Estoy convencido de que su contribución a los esfuerzos de la Organización suponen un gran valor añadido y tendrán, como en el caso de España, efectos positivos para ellos.

Hace muchos años que España comenzó su viaje como Miembro estable del CERN. Tuvimos períodos difíciles, pero el entusiasmo y dedicación de tantos jóvenes investigadores con talento, junto al apoyo de la Administración, determinaron que esta disciplina científica haya alcanzado el alto nivel de que hoy disfruta.

Desde entonces, el número de grupos y de científicos experimentales españoles de esta especialidad se ha multiplicado, respectivamente, por cuatro y por seis. También las inversiones destinadas a Física de Partículas en España se han multiplicado por doce y ha crecido la presencia de españoles en la Organización.

Por otro lado, el aprovechamiento tecnológico del CERN por España es hoy satisfactorio, equilibrado con respecto al de los otros Estados Miembros.

A pesar de estos avances, España todavía no ha logrado un mayor aprovechamiento de las oportunidades científicas, tecnológicas y educativas que el CERN ofrece.

Debe hacerse un esfuerzo suplementario, entre España y la propia Organización, para avanzar hacia esa meta, y extender entre nuestras administraciones, tejido productivo, mundo académico y sociedad, la conciencia sobre los grandes beneficios que a todos nos reporta la alta investigación y la innovación tecnológica.

España reafirma su firme compromiso con el objetivo de situar a Europa en vanguardia del desarrollo científico y tecnológico. El CERN constituye la apuesta más decidida formulada desde Europa para situarla en primera línea de la investigación en uno de los campos más decisivos de la ciencia: la Física de Partículas.

Por ello, España atribuye una singular importancia a esta Organización y la ha convertido en destino prioritario de sus inversiones en dichos campos.

Puedo asegurarles a todos ustedes que España se mantendrá fiel a su voluntad y compromiso de garantizar al CERN un futuro tan lleno de éxitos como el que hoy celebramos con tanta satisfacción y orgullo.

Muchas gracias.

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