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Palabras de Su Majestad el Rey con motivo de la exposición "Ibn Jaldún. El Mediterraneo en el siglo XIV: Auge y declive de los imperios"

Sevilla, 18.05.2006

S

eñores Presidentes,Altezas Reales,Señor Secretario General de la Liga Árabe,Señores Ministros,Señores Embajadores,Señoras y Señores,Con estas palabras, la Reina y yo queremos expresarles nuestra más sincera gratitud por habernos querido acompañar en esta importante inauguración, así como darles nuestra más cordial bienvenida a España en este magnífico Real Alcázar de Sevilla, capital de una Andalucía punto de confluencia de los más importantes pueblos y culturas que compartimos el Mediterráneo.Acabamos de inaugurar la Exposición andldquo;Ibn Jaldún. El Mediterráneo en el Siglo Catorce: auge y declive de los Imperiosandrdquo;, contando con el inestimable apoyo del Gobierno de la Nación, de la Junta de Andalucía, del Ayuntamiento de Sevilla, y de diversas entidades y patrocinadores públicos y privados, además de los valiosos préstamos de muchos Museos.A todos ellos dedicamos nuestro agradecimiento y felicitación que extendemos a cuantos expertos, asesores y personas han contribuido a su realización.Esta Exposición, que se celebra en esta histórica y espléndida ciudad de Sevilla, cuya condición de plataforma de proyección al Atlántico tampoco podemos olvidar, recrea magistralmente y con gran altura académica andndash;sin merma de su carácter didáctico- aquel decisivo periodo de profundos procesos de transformación.Una época que contó con el genio de un testigo tan excepcional como Ibn Jaldún, de quien conmemoramos el sexto centenario de su muerte.Nacido en Túnez, su trayectoria vital discurre entre Marruecos, Granada, Sevilla -en donde fue recibido como diplomático, en este mismo Palacio, por Pedro I de Castilla-.Tras regresar a Marruecos, este ilustre pensador andndash;orgulloso de sus orígenes españoles y, más en concreto andalusíes-, vive sucesivamente en Argelia, El Cairo andndash;ciudad que admiró comoandrdquo;madre del mundoandrdquo;- y Damasco.Su vida y obra constituyen el hilo conductor que nos muestra un mundo de avances y retrocesos, de importantes desarrollos culturales y ricos intercambios humanos, económicos y sociales que alumbrarían una nueva era.La trayectoria del gran historiador y pensador magrebí-andalusí del Siglo Catorce, y sus textos andndash;claros y fiables- fueron admirados por sus contemporáneos, que consideraron sus incomparables andldquo;Prolegómenosandrdquo; como andldquo;la flor y la nata del saberandrdquo;.Aún en nuestros días, se dice con razón que Ibn Jaldún forma parte andldquo;de la lista gloriosa de los hombres geniales que han sido precursores, próximos o lejanos, del moderno edificio de las ciencias humanasandrdquo;.Su magno andldquo;Libro de las Experienciasandrdquo; o andldquo;Mukaddimaandrdquo; es una obra de dimensión universal que lo ha consagrado como historiador, filósofo, precursor de la Sociología, referente de economistas y, por encima de todo, como respetado modelo intelectual.Un respeto que muchos españoles, ilustres intelectuales andndash;como José Ortega y Gasset, Julio Caro Baroja o Julián Marías- y destacados economistas -como Fabián Estapé-, le tributaron en diferentes ocasiones y en pleno Siglo Veinte.Esta Exposición, como muy acertadamente ha escrito su Comisario General, trata de explicar cómo el Siglo Catorce, pese a todos sus conflictos y calamidades, fue también el germen y el inicio de grandes avances para la Humanidad.Esta muestra, marcada por el saber y la ciencia, nos brinda una importante lección de Historia. Un muy valioso recordatorio sobre los vínculos históricos, humanos, sociales, económicos y culturales que unen a todos los países y pueblos ribereños de ese Mar Mediterráneo, en cuyas orillas hunde sus raíces la genial aportación que Ibn Jaldún legó a toda la Humanidad.Por ello, constituye un importante exponente del valor de la cultura como motor del progreso y del núcleo de importantes lazos entre España, Europa entera, y el mundo árabe-magrebí. Unos lazos que, por historia y vocación mediterráneas, España ha promovido como una de las dimensiones esenciales de su identidad y acción exterior.En suma, esta Exposición favorece el mejor conocimiento mutuo, el entendimiento y la amistad entre las culturas y pueblos que conforman el gran espacio mediterráneo.Para concluir mis palabras, deseo reiterar nuestra gratitud -por su presencia- a los altos mandatarios que nos acompañan, nuestra alegría por estar con todos Ustedes, y nuestra felicitación por esta magnífica Exposición.Muchas gracias.

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