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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang y al pueblo ecuatoguineano

Madrid, 29.04.1980

S

eñor Presidente, con profunda alegría os damos la más afectuosa y cordial bienvenida a España.

Vuestra estancia entre nosotros nos honra de manera muy especial por ser la primera vez que un Presidente de Guinea Ecuatorial visita oficialmente nuestro país. Esta ocasión histórica nos proporciona un motivo de sincera satisfacción.

La Reina y yo tenemos muy presente la entrañable acogida y la generosa hospitalidad que presidieron en todo momento nuestro reciente viaje a vuestro hermoso país. Pude entonces comprobar personalmente la decidida voluntad con la que vuestro noble pueblo ha emprendido la vía que ha de conducirle hacia un esperanzador porvenir.

Esa renovada empresa colectiva ha sido posible gracias al firme pulso, a la entrega constante y a la clara visión política con que habéis impulsado y dirigido la acción de Estado y la labor de gobierno al frente del Consejo Militar Supremo.

Vuestra visita, primera que realizáis a un país europeo, adquiere un especial significado en un momento como el actual, caracterizado por la emoción del reencuentro histórico y por un estrecho fortalecimiento de nuestras relaciones, que ha sido posible gracias al nuevo horizonte de libertad que habéis abierto para vuestro país.

Superadas etapas anteriores, estamos asistiendo en la actualidad con especial complacencia, a la reinserción activa de vuestro país en la comunidad internacional. España está dispuesta a colaborar, siempre que sea requerida su participación, en este proceso de plena reincorporación de Guinea al concierto internacional de las naciones.

Gracias a vuestra decidida labor, las relaciones entre nuestros países se han encauzado por el camino del diálogo, la amistad y la firme voluntad de cooperación.

España, señor Presidente, ha vivido en el pasado, y vive muy de cerca en el presente, todo lo que acontece en Guinea Ecuatorial, y por ello se siente plenamente solidaria con los esfuerzos que el pueblo ecuatoguineano está llevando a cabo para la consecución de un mayor bienestar y una renovada prosperidad.

Fruto de esta solidaridad ha sido la inmediata respuesta que el pueblo español ha querido ofrecer en unos momentos en los que la ayuda y la colaboración españolas podían contribuir de forma relevante a paliar las más acuciantes necesidades del país hermano.

Por ello, España, conocedora de los problemas a los que habéis de enfrentaros, ha querido dejar testimonio patente de su solidaridad, colaborando con ilusión y esperanza el proceso de modernización de vuestro país.

Esa cooperación, principal instrumento de acercamiento entre los pueblos y vehículo privilegiado para un mejor entendimiento mutuo, constituye uno de los principales capitales de nuestra proyección en Africa, y muy especialmente en Guinea Ecuatorial.

Una cooperación que entendemos como la realización de un esfuerzo conjunto, como una andadura en común, como una empresa compartida que ha de contribuir, mediante una estrecha relación, a alcanzar la meta de un desarrollo integral de la persona humana, destinataria final y razón última de toda acción de gobierno.

En aplicación de estos principios, numerosos españoles se han desplazado a Guinea Ecuatorial, donde están trabajando con ahínco y dedicación en aquellos sectores donde su esfuerzo es más necesario.

Por otro lado, alumnos ecuatoguineanos se encuentran en nuestro país adquiriendo los conocimientos que han de permitirles desempeñar los puestos de trabajo que el país demanda para su progreso.

En los últimos meses, por parte de nuestros dos países, se han suscrito diversos convenios, se han creado sociedades mixtas en varios sectores económicos, se han desplazado numerosas misiones técnicas de asesoramiento y se han acordado y ultimado los programas que articulan los cauces más adecuados y eficaces para el desarrollo de nuestras relaciones.

Y, ciertamente, constituye un motivo de gran satisfacción comprobar que, al tiempo que se sientan unas bases sólidas y duraderas para el futuro, nuestra amistad es una palpable realidad que ha cristalizado en numerosos proyectos concretos, aun cuando por su propia naturaleza sus efectos serán perceptibles a medio y largo plazo.

Encuadrada en el marco del respeto mutuo y de la estricta observancia del principio de no injerencia en los asuntos internos, concebimos nuestra cooperación como un vínculo de unión y acercamiento entre dos pueblos hermanos.

Sin embargo, el amplio haz de lazos que conforman nuestras relaciones no queda circunscrito a este campo. De igual modo, en el terreno de los ideales, de las raíces lingüísticas y culturales comunes, y en los valores espirituales que nos animan, debe proyectarse en toda su intensidad la fecunda potencialidad de nuestras relaciones.

Guinea Ecuatorial, único país de habla castellana en Africa, está llamada a desempeñar un papel de singular alcance en el seno de los pueblos africanos, aportando toda su fuerza y vitalidad a un continente que constituye ilusionado su futuro.

Señor Presidente, en este vuestro primer viaje oficial a España, en el que a justo título no habéis de consideraros extranjero, quiero renovar mi esperanza en el alto destino de la nación, cuya máxima responsabilidad de gobierno ostentáis.

España es un país estrechamente vinculado a Africa, no sólo por razones geográficas e históricas, sino por una vocación intensamente sentida, que se refleja en una esencial sensibilidad hacia lo africano. Por ello, mi país desea mantener estrechas relaciones con los pueblos africanos y, muy especialmente, con Guinea Ecuatorial, a quien España no deja de apoyar en esta nueva etapa iniciada bajo el signo de la esperanza y la renovación.

En el pleno convencimiento de que, tras las dificultades pasadas, nuestros dos países emprenden una nueva etapa que se basa sobre la amistad, el respeto mutuo y la estrecha y fructífera colaboración, quiero, señor Presidente, levantar mi copa por la felicidad personal de Vuestra Excelencia y de la señora de Obiang, y por el bienestar y la prosperidad del pueblo hermano de Guinea Ecuatorial.

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