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Palabras de Su majestad el Rey al Tribunal de Cuentas

Madrid, 19.11.1984

S

eñor Presidente, señores Consejeros de este Tribunal de Cuentas, el funcionamiento de las instituciones conlleva una amplia responsabilidad, no sólo en relación con los fines específicos de cada una de ellas, sino en orden al espíritu abierto y transparente que modula a la sociedad española de hoy.

Quiero hacer resaltar, por ello, el alto nivel de dedicación, eficacia y prontitud con que venís realizando la importante tarea que tenéis encomendada y que sin duda se refleja en el trabajo que me entregáis.

Vuestra reconocida autoridad, la proyección de la misma en la solución de los problemas concretos que os competen, se legitiman en la condición democrática de la institución, vinculada en su existencia al poder institucional soberano de las Cortes Generales.Pero, de otro lado, la actuación de este organismo debe ser respaldada por la sociedad, por todos los ciudadanos y por las entidades que han de abrir sus puertas con confianza y solidaridad ante vuestra labor.

Podéis contar con ese respaldo. Como Tribunal de Cuentas controláis recursos imprescindibles para el progreso. Una sociedad no podría subsistir sin plena confianza en quienes, como vosotros, han de establecer, un día tras otro, la verdad en la justicia.

Esta es la razón por la que deseo destacar el positivo balance de las actuaciones del Tribunal de Cuentas. Tenéis el privilegio de poder servir, en la doble misión de la ética y de la eficacia, a un pueblo que ama, por encima de todo, la verdad en sí misma y moldea su conducta ciudadana en correspondencia a la pureza de las instituciones en que se apoya.

España, los españoles, esperan de este Tribunal y de sus consejeros, al igual que de otras altas instituciones estatales, dedicación permanente y puntual, voluntad resolutiva, independencia de juicio, claridad en sus decisiones, rapidez operativa y ecuanimidad como vocación.

Me complazco en resaltar esas cualidades que, singularmente, se han puesto siempre de relieve en las actuaciones de esta institución y, al felicitaros hoy por ello, pido el apoyo de toda la sociedad para los grandes objetivos que servís.

Muchas gracias.

Se levanta la sesión.

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