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Palabras de Su Majestad el Rey al Ayuntamiento de Burgos y a los burgaleses

Burgos, 29.05.1983

S

eñor Alcalde, burgaleses, muchas gracias señor Alcalde por vuestras palabras que os honran y nos honran a todos como españoles.Muchas gracias a vosotros, burgaleses por vuestra presencia y por vuestro saludo.

Yo estoy en casa. Me siento en la entrañable familia de España al estar con vosotros.

A esos títulos de muy noble y leal que ostenta vuestro escudo, yo añadiría ahora, aquí, ante vosotros, los que ha resaltado el Alcalde: el título de vuestra solidaridad con todas las regiones de España y de vuestro profundo amor a la patria.

Para la Reina y para mí es esta una ocasión inolvidable en nuestra vida y sentimos una gran satisfacción al reconocerlo así en público.Sé que estoy en tierra densa, serena y amplia, acogedora y tenaz. En una tierra que cuando dice sí, dice sí y vosotros burgaleses lleváis muchos siglos diciendo sí a España y lo seguiréis diciendo siempre.

Por esta seriedad y cordialidad que hay en todos vuestros actos y presencias, no quisiera que mis palabras de respuesta a vuestro Alcalde tuvieran nada de protocolarias.

Podéis estar seguros que nacen de mi sentimiento y de mi razón, como un entendimiento profundo de nuestra realidad española total. En ese sentimiento y entendimiento está la convicción de que esta ciudad es pieza fundamental, corazón vivo, en el organismos dinámico de España.Esta personalidad vuestra tiene raíces, viene de lejos. Por eso amáis profundamente a la patria. Porque el amor a ella y el sentido de ella no se improvisan. Son algo que ha costado hacer. Que se ha edificado día a día, trabajo a trabajo, con sacrificio y también con alegría.

En ese sentido, Burgos es un ejemplo de tenacidad y de esfuerzo. Constituís una prueba de convivencia que puede servir de modelo.

Todo cuanto tenéis os pertenece de derecho como ciudad. Está ganado a pulso, batalla a batalla como hacían el Cid y sus nobles caballeros. Por eso al iniciar las conmemoraciones del mil cien aniversario de vuestra ciudad, yo os deseo, la Reina y yo os deseamos, a Burgos y a los burgaleses, un feliz cumpleaños.

Vuestra vida, sin embargo, no se cierra ni concluye en el pasado, sino que es una invitación y una proyección hacia el porvenir. Y, como vuestro Alcalde, tengo la evidencia de que el futuro que estáis construyendo no es una rotura con los siglos anteriores, sino una consecuencia más de vuestra vida histórica.

Luchad por vuestro presente, burgaleses. Yo creo en él y en vosotros. Yo creo en vuestro protagonismo ejemplar en esta hora.

España tiene dificultades, qué duda cabe, como todas las naciones que desean prosperar y ser más justas.

Pero esas dificultades no nos van a vencer.

Nunca nos han vencido las dificultades. Y decir eso aquí, en el corazón de Burgos, es decirlo con toda la razón del mundo y con todo el peso de la historia.

El Alcalde me ha recordado, con la cortesía y discreción que son galas burgalesas, esos esfuerzos que comunitariamente lleváis haciendo por el progreso de la ciudad.

En la medida que me corresponde contad con mi ayuda para llevar a buen fin vuestros objetivos, singularmente esa aspiración al centro universitario al que tenéis derecho.

Yo os reitero, como ya dije a vuestro Alcalde el pasado abril en Madrid, que no regatearé esfuerzos para colaborar en ese proyecto.Es necesario que Burgos siga realizando sus iniciativas. Que siga prosperando. Que siga manteniendo su estilo de primera ciudad histórica de Europa.

Quiero subrayar el especial significado de estas jornadas que culminan con el desfile de las Fuerzas Armadas, organizadas este año por vuestra VI Región Militar. Burgos con su historia, los burgaleses con vuestro patriotismo, les dais un marco especial y profundo.

Las Fuerzas Armadas -y vosotros lo entendéis mejor que nadie- encarnan el espíritu vivo de nuestra permanencia histórica como nación.

Constituyen no sólo la cobertura y seguridad de nuestra supervivencia en el mundo de hoy, sino también el cultivo de las virtudes de sacrificio, abnegación y servicio, sin las cuales no es posible la paz ni la armonía social.

Estoy convencido de que ellas constituyen un pilar firme, imprescindible, de nuestra democracia.

Por eso Burgos, que ha dado siempre lecciones de patriotismo, se ha identificado con estos días de homenaje a la bandera y a las Fuerzas Armadas, que simbolizan la permanente unidad de todos los españoles.

Porque, burgaleses, ejército y pueblo son una misma entidad. Y por lo tanto son inseparables, tienen un alma común: la patria. Y se equivocan quienes creen lo contrario.

Me siento, burgaleses, por todo ello, orgulloso de estar aquí estos días, coincidiendo esta celebración patriótica con la de vuestros once siglos de vida histórica ciudadana.

Es una ocasión que considero irrepetible para identificar, en esta ciudad que es cabeza de Castilla -como ha recordado el señor Alcalde-, la unidad de España y el amor a España.

Dos cosas, la unidad y el amor a España, que constituyen nuestro irrenunciable compromiso con el futuro.

¡Viva Burgos!

¡Viva España!

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