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Palabras de Su Majestad el Rey a la Asamblea Nacional de Mauritania

Mauritania(Nuakchott), 24.05.1994

S

eñor Presidente, señores diputados, al cruzar hoy el umbral del desierto, de este Sáhara abierto y luminoso, evoco el nombre del gran Ibn Jaldún, hijo de estirpe hispano-musulmana. Su doctrina nos trae a la memoria histórica a esta Mauritania, forjada en el gran desierto como síntesis de culturas, etnias y razas. Para Ibn Jaldún, el cambiante devenir de los hechos históricos, en su aparente multiplicidad, puede reducirse a un esquema nítido, en torno a dos elementos contradictorios y complementarios al tiempo, el que representan los pueblos nómadas y los pueblos sedentarios.

Así, del crisol del desierto mauritano surgieron y se pusieron en marcha los almorávides, quienes consiguieron darle a la España musulmana, la de las ciudades y Cortes floridas, nuevo gobierno y nueva savia moral y, con ellos, un siglo más de existencia.

Al dirigirme hoy a ustedes, recuerdo esas lejanas referencias de nuestra historia común que se vuelven próximas y oportunas por cuanto esta Asamblea Nacional, manifestación de la soberanía de la Mauritania de hoy y legítima representación de su noble pueblo, es fruto de un ejercicio de revitalización democrática que ha de permitir el florecimiento de una Mauritania más justa y más avanzada, desde la presencia de las tradiciones y la memoria de los antepasados.

La vitalidad democrática de vuestro pueblo es la mejor garantía del considerable esfuerzo que habéis emprendido para lograr un desarrollo económico y equilibrado, capaz de integrar las etnias y culturas que forman parte de vuestro Estado en el respeto a los derechos humanos, de conformidad con el preámbulo de la vigente Constitución mauritana. Así, van haciéndose realidad las palabras que, en abril de 1991, pronunciara el Presidente de la República en el sentido de «edificar una Mauritania libre, independiente, fuerte y próspera».

Tanto la corriente de la historia como la propia convicción nos indican que el conjunto de los valores democráticos son necesarios para modernizar el sistema económico y hacer transparente la gestión política y, al mismo tiempo, son compatibles con los valores tradicionales enraizados en la historia. En el ámbito de las relaciones humanas, sociales y políticas, toda exclusión es estéril y cualquier esfuerzo de integración es fructífero. De ahí la necesidad del diálogo y de la tolerancia.

Con un texto constitucional refrendado y tras unas elecciones presidenciales, legislativas y municipales, vuestro pueblo siente el orgullo de quienes se encuentran legítimamente representados.

Os animamos a mantener con perseverancia este noble impulso de modo que el refuerzo constante del Estado de derecho y la promoción de los derechos humanos y las libertades públicas permanezcan en el horizonte cotidiano de vuestro quehacer. En esta digna empresa no os faltará toda la simpatía y apoyo del pueblo españolSeñor Presidente, señores diputados, por voluntad de la geografía y de la historia, pero también por vocación, estáis llamados a servir de enlace entre el Magreb y el Africa subsahariana. Se trata de una misión delicada y exigente, pero el diálogo con los vecinos y la solución serena de cualquier controversia recompensarán ese esfuerzo.

En la esfera regional, la República Islámica de Mauritania es miembro activo de la Unión del Magreb Arabe, en cuyo seno habéis empleado valiosas energías. España contempla con esperanza los trabajos e iniciativas emprendidas en favor de la integración de las economías de la región.

La experiencia demuestra que los países que han sabido coordinar sus sistemas productivos han obtenido beneficios de tales procesos. En vuestro caso, podréis beneficiaros de las interconexiones estratégicas en las comunicaciones y en el comercio a través del estrecho de Gibraltar, además de la repercusión positiva que tendrá sobre sectores tan importantes de vuestra economía como la minería y la pesca, para los que el mercado español constituye una salida natural.

Confiamos igualmente en que los fuertes vínculos históricos, culturales y religiosos que unen a los países magrebíes, sirvan para que la Unión del Magreb Arabe adquiera un superior grado de cohesión. Hemos apreciado la labor generosa de las autoridades mauritanas para reavivar el proceso integrador, que fue particularmente intensa durante su período presidencial de 1992.

España apoyará cualquier esfuerzo que permita culminar el actual proceso descolonizador del Sáhara occidental con arreglo al plan de paz del Secretario General de las Naciones Unidas. Ello mejoraría las perspectivas de la integración regional.

En el seno de la Unión Europea, España proseguirá su política en favor de que Mauritania se beneficie en todo lo posible del acervo de principios y líneas de acción que conforman la cooperación euro-magrebí.

También seguirá escuchándose la voz de España en los distintos organismos internacionales de carácter multilateral para hacer valer los rigurosos esfuerzos de modernización económica y social que vuestro país lleva a cabo con voluntad resuelta.

Sois miembros, al igual que España, de la Iniciativa del Mediterráneo Occidental. Cabe esperar que este foro pueda relanzarse pronto, ya que, potencialmente podría ser el mejor punto de encuentro para la colaboración entre países europeos y del norte de Africa.

Señor Presidente, señores diputados, quisiera con mis palabras dar pleno sentido a cuanto significa la República Islámica de Mauritania en la realidad española contemporánea, y recordar las bases y buen estado de nuestras relaciones bilaterales.

La amistad con Mauritania constituye un firme e indiscutido valor de la política exterior de España. Múltiples razones justifican esta actitud, como la fecunda historia común, la vecindad geográfica o la pertenencia de vuestro país al área estratégica que para los españoles siempre ha sido la norteafricana.

A estos motivos ha venido a unirse la creciente percepción en los dos países de la complementariedad de nuestros intereses materiales y de la conveniencia de intensificar los vínculos bilaterales y la concertación política. No dudamos de que con ello estamos contribuyendo significativamente a la causa de la paz y la prosperidad en la región.

La vitalidad de la Comisión Mixta de Cooperación y de los Acuerdos firmados en materia de defensa y asistencia hospitalaria es muy satisfactoria. También son importantes los programas de conservación de importantes manuscritos islámicos, el proyecto de desarrollo integral de Ualata y el que llevamos a cabo en colaboración con el Estado francés, llamado de Rehabilitación del Estado Civil.

La proximidad de las Islas Canarias ha de facilitar la intensificación de una cooperación que, con dinamismo e imaginación, renueve viejos lazos en los campos de la cultura, del comercio, de los servicios y de la técnica.

En el terreno político, el diálogo institucionalizado por los Ministros de Asuntos Exteriores ha servido de cauce para las excelentes relaciones que nuestros países mantienen entre sí, pero debemos intensificarlo porque quisiéramos que abarcase nuevas áreas desde perspectivas prácticas y realistas.

Sabemos, en el campo social, del importante papel que la mujer mauritana ha tenido y seguirá teniendo en la vida de este país. Por condiciones climáticas y de modo de vida, a ella se ha confiado siempre una clara responsabilidad familiar de muy especial significación.

Señor Presidente, señores diputados, quisiera que esta feliz ocasión sirviera también para asegurar a los nobles representantes de la soberanía nacional mauritana que la firme voluntad del pueblo español es la de renovar y acrecentar la amistad y la cooperación de nuestros dos países. Los respectivos Ministros de Asuntos Exteriores han rubricado hoy la Declaración conjunta que consagra una relación de principios de comportamiento político y el compromiso de profundizar la cooperación bilateral en una serie de terrenos de actuación.

Estoy seguro de que todos se unirán a mí para desear que se realicen plenamente estos objetivos, prometedores de un futuro mejor para nuestros pueblos en los albores del próximo siglo.

Si queremos representar las esperanzas de las nuevas generaciones, tenemos que combinar políticas sabias y seguridad regional con economías de mercado y solidaridad en el desarrollo. No nos es posible detener el fluir del tiempo ni del agua, pero todos tenemos las mismas posibilidades para dar lugar al nacimiento de una nueva era.

En nombre de la Reina y mío, y de la delegación que me acompaña, queremos agradecer al señor Presidente y al pueblo mauritano vuestra entrañable hospitalidad y vuestra calurosa acogida.

Muchas gracias.

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