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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Brasil Fernando Collor de Mello y al pueblo brasileño

Madrid, 16.05.1991

S

eñor Presidente, la Reina y yo queremos dar a Vuestra Excelencia y a la señora de Collor la más cordial bienvenida a España en esta vuestra primera visita oficial, aunque hayamos ya tenido el placer de reunirnos en otras ocasiones cuando visitasteis España como candidato y como Presidente electo.

Tengo la certeza de que durante estos días entre nosotros, tendréis numerosas oportunidades de comprobar la simpatía que vuestro gran país y su gente suscitan en España y en los españoles.

Conservamos la Reina y yo un gratísimo recuerdo de la visita que realizamos a Brasil en 1983, cuando envueltos en una generosa hospitalidad, tuvimos la ocasión de admirar la belleza de Salvador de Bahía, la brillante arquitectura de Brasilia, la prodigiosa naturaleza de Río de Janeiro y la fuerza y el empuje de San Pablo.

Señor Presidente, las relaciones políticas y económicas son afortunadamente muy buenas. Sin embargo, tenemos la obligación, brasileños y españoles de mejorarlas. Vuestra visita marcará, sin duda, su intensificación con la firma del Acta de Bases del Tratado de Amistad y Cooperación que abrirá un horizonte aún más prometedor.

Estoy convencido de que este tratado supondrá un salto cualitativo en nuestras relaciones, pues será el instrumento adecuado para potenciar nuestra cooperación y ofrecerá el marco conveniente para dar un nuevo vigor a nuestros intercambios comerciales.

La España que ahora visitáis, señor Presidente, además de europea es plenamente consciente de sus vínculos con el continente iberoamericano.

Desde su adhesión a las Comunidades Europeas, España ha intentado con todas sus fuerzas abrir Europa a la solidaridad y a la cooperación con los países iberoamericanos. Por un especial empeño del gobierno español, en el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas se incluyó un documento relativo al desarrollo de las relaciones de la comunidad con Iberoamérica. Desde entonces, mi gobierno no ha cesado de estimular el interés de la comunidad para que se abra una etapa de auténtica y eficaz cooperación.

Señor Presidente, dentro de dos meses, nos reuniremos por primera vez en la historia, en la ciudad mexicana de Guadalajara, invitados por el Presidente Salinas, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países latinoamericanos, España y Portugal, en una Conferencia que sellará el encuentro de naciones de la misma estirpe que pueden y deben hacer oír su voz en el concierto internacional para recuperar su protagonismo y desempeñar el papel que corresponde a nuestro pasado, a nuestro presente y a nuestras esperanzas para el futuro.

Unidos en este propósito, España y Brasil serán las sedes consecutivas de las Cumbres Iberoamericanas de los años 1992 y 1993, continuando la decisión de intensificar la cooperación y los intereses mutuos de nuestros pueblos y movidos por el respeto a los valores de democracia, libertad y progreso.

Señor Presidente, el año que viene se cumplen quinientos años desde la llegada a América de Colón, efeméride que abrió las puertas de la historia a la Edad Moderna.

En el V Centenario de esa fecha, mi país será anfitrión de tres magnos acontecimientos. Sevilla albergará la Exposición Universal; Barcelona será la sede de los Juegos Olímpicos, y Madrid la Capital Cultural de Europa. España y los españoles hemos asumido el reto de estos compromisos cuya organización está siendo preparada con denodado esfuerzo y con la decidida voluntad de alcanzar el mayor éxito posible: tengo la certeza, señor Presidente, de que la participación de Brasil en la Exposición Universal y en las Olimpiadas brillará a gran altura.

Señor Presidente, por su tamaño continental, su riqueza y la abundancia de sus recursos, Brasil está llamado a convertirse bajo la dirección de vuestra excelencia y con el esfuerzo de todo el pueblo brasileño en un país moderno, desarrollado y socialmente justo.Los españoles no queremos ser meros espectadores de este proceso hacia un Brasil nuevo, sino que asumimos el compromiso de ofreceros nuestro apoyo.

Sabemos de la determinación de vuestra excelencia, primer Presidente elegido por el voto directo en los últimos treinta años, por solucionar con reformas profundas los problemas brasileños, alcanzar una efectiva renovación de vuestro país, recuperar el crecimiento económico y colocar a Brasil en el lugar que le corresponde.

Conocemos las medidas adoptadas por vuestro gobierno, para reducir la inflación, reequilibrar las finanzas públicas y abrir la economía reduciendo barreras proteccionistas. Saludamos la transparencia de las políticas definidas para la defensa de los derechos humanos, la cuestión indígena y la protección del medio ambiente.

No ignoramos ni los sacrificios ni las dificultades que habrán de ser vencidos con el esfuerzo de todos los brasileños para reducir las disparidades económicas y sociales y recuperar la confianza en el futuro de vuestro país. Pero la ilusión y la determinación por superarlas dan la verdadera medida de los hombres y de los pueblos. En este afán, España, señor Presidente, está a vuestro lado.

Seguimos con interés los pasos de vuestro gobierno por solucionar el grave problema de la deuda externa para así poder acometer la batalla por la modernización y el desarrollo.El acuerdo alcanzado en abril sobre el servicio de la deuda con el comité de bancos acreedores, es un paso importante para el restablecimiento de buenas relaciones entre Brasil y la comunidad financiera internacional.

España defiende el diálogo y la negociación entre países acreedores y deudores en la búsqueda de soluciones satisfactorias, justas y duraderas.

Señor Presidente, España saluda con optimismo la progresiva concertación de América Latina en la defensa de sus valores y de sus intereses. Apoyamos los objetivos del Grupo de Río y apreciamos su voluntad de actuar coordinadamente y de ser el interlocutor ante la Comunidad Europea.

De la misma forma, España asiste con vivo interés a los esfuerzos integradores entre los países hermanos de Iberoamérica desde su convencimiento de que el desarrollo económico, equilibrado y armónico, sólo puede conseguirse mediante el esfuerzo conjunto de los países pertenecientes a una misma región.

Por ello, contemplamos con satisfacción la reciente firma del Tratado de Asunción y la creación del mercado único entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, que constituye el proyecto más ambicioso y realista de cuantos intentos integradores se han producido hasta ahora en el continente iberoamericano.

Señor Presidente, permitidme que brinde por vuestra salud y ventura y por la de vuestra esposa, por la amistad tradicional de nuestros pueblos, por la grandeza de Brasil y por la felicidad y prosperidad de todos sus ciudadanos.

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