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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Finlandia Mauno Koivisto y al pueblo finlandés

Helsinki, 03.07.1989

S

eñor Presidente, muchas gracias por sus cordiales palabras y por la calurosa acogida de la que estamos disfrutando en Finlandia.

La Reina y yo conservamos un grato recuerdo de nuestra anterior visita a Finlandia hace ya algunos años. Entonces descubrimos la belleza de esta tierra, pudimos comprobar las muchas virtudes que adornan a su pueblo y tuvimos la ocasión de conocer a ese gran hombre de Estado que fue Urho Kekkonen, al que más tarde recibimos en España. A él quiero dedicar un recuerdo emocionado.

Si es evidente que una cierta distancia geográfica separa nuestras naciones, no es menos cierto que en el espíritu las dos están mucho más próximas y buena prueba de ello es que uno de los hombres que en el último siglo ha sabido reflexionar con más profundidad sobre España -el escritor y diplomático español Angel Ganivet- supo hacerlo también sobre Finlandia, país que conoció a fondo y por el que sintió una gran admiración y cariño.

Tenía que ser así, porque Finlandia es un país próspero, laborioso y valiente. Es un país que goza de muy alto nivel de vida y que la sabido desarrollar una alta tecnología. Es también -y quizás sobre todo- un país que ha sabido dar una dimensión moral a su presencia en el mundo.

En este sentido, quiero resaltar la generosa aportación de vuestro país a las fuerzas de paz de Naciones Unidas allí donde hay un conflicto. Participáis en los intentos internacionales de pacificación en Chipre, Líbano, Afganistán y más recientemente de Namibia, donde por primera vez España participa también en estrecha colaboración con Finlandia, lo que nos está permitiendo compartir vuestra experiencia en estas misiones, contribuyendo a la formación de oficiales españoles en sus centros especializados.

Nuestros dos países cooperan en favor de la paz en otros foros diversos. Como países europeos, participamos plenamente en el quehacer de nuestro continente y trabajamos por un mundo más libre y más justo.

El proceso de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa es inseparable del nombre de esa ciudad y la capital de España ha dejado también su huella en él. Confiamos en que el Acta de Helsinki adquiera el máximo desarrollo y haga de toda Europa una tierra de paz, de libertad y de bienestar.

Nos complace saludar el reciente ingreso de Finlandia en el Consejo de Europa, donde todos los europeos occidentales trabajamos por hacer de nuestro continente un modelo de convivencia libre y democrática. La presencia de Finlandia en esa organización -que representa la expresión de nuestros valores más representativos- será sin duda un elemento importante que influirá para darle un nuevo dinamismo en beneficio del conjunto de Europa.

Señor Presidente, las relaciones entre nuestros dos países son cada vez más intensas y prometedoras, tanto en lo económico como en lo institucional o de relaciones humanas. Nuestros intercambios comerciales están creciendo. El turismo se intensifica, proporcionándonos ese conocimiento mutuo que está en la base de toda actitud que busca la concordia y el entendimiento entre los pueblos. Y el creciente acercamiento entre la Asociación Europea de Libre Comercio y la Comunidad Europea -al que España ha aportado su decidida contribución en el ejercicio reciente de la presidencia del Consejo- son nuevos y alentadores signos de una mayor densidad de relaciones y de una colaboración cada día más intensa y fructífera.

Sé bien que vuestra excelencia está contribuyendo en gran manera a este nuevo panorama desde su delicada responsabilidad presidencial rigiendo los destinos de Finlandia. Y sé también que sois un ejemplo de este acercamiento entre nuestros pueblos, ya que os habéis sabido ganar la admiración y la simpatía cotidiana de los habitantes de esa pequeña localidad canaria donde, desde hace años, disfrutáis de vuestras bien merecidas vacaciones.

Señor Presidente, la Reina y yo queremos reiteraros de todo corazón nuestro agradecimiento y nuestra satisfacción por encontrarnos aquí entre vosotros. Invito a todos a brindar por Vuestra Excelencia y la señora de Koivisto y por el bienestar y la felicidad del pueblo de Finlandia.

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