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Brindis de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido con motivo de la visita oficial del Presidente de la Confederación Suiza, Excmo. Sr. Adolf Ogi

Madrid, 13.12.1993

S

eñor Presidente:Quisiera que mis primeras palabras expresaran la gran satisfacción que a la Reina y a mi nos produce vuestra presencia y la de vuestra esposa en Madrid, en la primera visita oficial a España de un Presidente del Consejo Federal Suizo.

Con este motivo quiero hacerle patente nuestro saludo más cordial que por su mediación hago extensivo al pueblo suizo. Un pueblo con el que mi familia tiene una deuda de gratitud por sus muchos gestos de simpatía y cariño hacia ella, a lo largo de la historia pasada y reciente.

Señor PresidenteEl pueblo español siempre ha considerado a Suiza como un modelo de democracia, de institucionalización política, de laboriosidad, de convivencia pacifica, de solidaridad y respeto a los derechos humanos y a la diversidad de tradiciones culturales.Por ello, la Confederación Suiza, el día que libremente lo decidan sus ciudadanos y las circunstancias lo permitan, tendrá el lugar adecuado en una Europa renovada que se compromete a responder de forma satisfactoria y solidaria a los retos que plantea un mundo en profunda mutación, tras la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea.

Este proceso que se inició con el Tratado de Roma, tiene vocación de apertura a todo el continente. Tarde o temprano terminará uniendo aún más en su diversidad al conjunto de los pueblos europeos, amantes de la democracia y de la paz.

Suiza no debería quedar al margen de estos cambios que son consecuencia lógica de desarrollos basados en raíces culturales comunes e impulsados no sólo por la ilusión y el idealismo sino por necesidades concretas que nos plantea una sociedad internacional en rápida transformación, que exige resolver muchos de nuestros desafíos y problemas a nivel regional.

España ve con simpatía y creciente interés el proceso de aproximación de Suiza a este proyecto de la Unión Europea. Estoy seguro que la Confederación Helvética representará en él un papel destacado, en el momento en que su pueblo soberano así lo decida.

Señor Presidente:Desde muy antiguo, España ha mantenido relaciones con el pueblo suizo. En un primer momento, se centraron en el ámbito del Comercio y del establecimiento de personas, reconocido ya en 1420, cuando los Reyes de Aragón concedieron franquicias a los comerciantes saboyardos entre los que se incluía a los helvéticos.

Posteriormente, nuestros contactos se extendieron también al campo militar, como lo prueba el Tratado de Alianza suscrito en 1515 por Fernando el Católico.

En la Universidad de Friburgo, con ocasión de la investidura de Doctor Honoris Causa con que me honró aquel prestigioso centro docente, recordé la presencia de numerosos profesores españoles en sus aulas a fines del siglo XIX y durante este siglo XX. En el pasado y también en nuestros días muchos estudiantes se sienten atraídos por la altura de las enseñanzas que allí se imparten, al igual que en otros Centros e Institutos de la Confederación, algunos de los cuales mantienen acuerdos de colaboración científica con instituciones docentes españolas.

En este marco social debo destacar la extraordinaria importancia de la presencia en Suiza de casi cien mil españoles, que con su esfuerzo y laboriosidad han sabido ganarse el respeto de vuestro pueblo y contribuir al brillante desarrollo de la economía helvética. Cada año nos sentimos honrados por nuestra parte con la afluencia de miles de ciudadanos suizos que eligen a nuestro país como destino para sus desplazamientos turísticos.

Esta interrelación entre nuestros dos países, personal e institucional, privada y pública, propicia un conocimiento mutuo cada día más profundo y crea una conciencia colectiva que nos impulsa hacia formas de colaboración cada vez más amplias y solidarias, en un espacio que desborda los límites actuales de nuestros respectivos Estados.

Esa nueva perspectiva de la realidad debe presidir cualquier esfuerzo de colaboración tanto de manera bilateral como en el seno de Organizaciones Internacionales.En los últimos años el mundo ha experimentado profundas transformaciones. Por una parte, se ha vuelto globalmente mas seguro. Por otra se ha hecho mas interdependiente.En este escenario renovado, todo nos empuja a la cooperación, al trabajo en común para afrontar problemas que no son exclusivos de nadie y son en cambio comunes.España y Suiza son dos naciones con arraigadas personalidades que se cimentan en el transcurso de la Historia pero también son países con espíritu moderno que desean avanzar por la senda del progreso. Y este, hoy, supone, por encima de todo, la cooperación internacional, basada en la mutua confianza.

Señor Presidente:Con este espíritu, deseo vuestra estancia en España os resulte muy grata y contribuya a consolidar  las estrechas relaciones que nos unen.

Por ello, quiero brindar por la ventura personal  de Vuestra Excelencia y de vuestra esposa, por el  pueblo suizo y por un futuro lleno de sugerentes posibilidades para nuestros países.

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