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Palabras de Su Majestad el Rey en el Congreso de la Lengua Española

Sevilla, 10.10.1992

E

l hermoso discurso pronunciado por Camilo José Cela y las palabras con que el Presidente del gobierno ha trazado las líneas de actuación sobre nuestro idioma común, me ofrecen la ocasión de exponer en este caso solemne, unas breves consideraciones acerca de nuestra lengua, que es el motivo por el que se han reunido aquí, en San Telmo, gracias a la hospitalidad de la Junta de Andalucía, personalidades tan eminentes de la vida académica y cultural de los países hispanoamericanos.

En primer lugar quiero rendir tributo a la lengua española que hace posible la comunicación entre cientos de millones de personas repartidas por todo el mundo.

Aquel humilde romance a cuyos balbuceos asistimos en las glosas de San Millán de la Cogolla, hace mil años, y que fija su gramática, por obra de Antonio Nebrija, hace quinientos años, adquiere su dimensión universal al hacerse, también, americano.

El español es hoy un caudaloso río que, al igual que el latín en su día, ha trascendido sus orígenes geográficos y se ha convertido en vehículo de comunicación de múltiples pueblos y culturas.

Honremos pues la memoria de nuestros antepasados, que nos han legado esta herencia, y prestémonos a conservarla y enriquecerla para nuestros descendientes.

No se podría encontrar un auditorio más adecuado para hacer esta reflexión que éste de San Telmo, ya que aquí está presente una cabal representación de los celadores de la lengua española.

Quiero mencionar, entre éstos, a los congresistas que han participado en el Congreso de la Lengua, organizado por el Pabellón de España y el Instituto Cervantes.

La investigación sobre la gramática de la lengua, sobre su léxico, su dimensión literaria, su didáctica, nos permite conocerla mejor, darla a conocer de forma más eficaz y afinar su funcionamiento para poder utilizarla de forma más correcta, más precisa y más hermosa, sin olvidar los trabajos necesarios para desarrollar el español como lengua científica, técnica y comercial, con la dimensión económica que ello tiene.

La convocatoria de un próximo Congreso de la Lengua, que el Secretario de Educación Pública de México acaba de anunciar tendrá lugar en su país, garantiza además la continuidad de la tarea aquí iniciada.

En segundo lugar quiero mencionar al Patronato del Instituto Cervantes, institución que se ocupará de la difusión de la lengua española y de la cultura creada en español, en todo el mundo.

La composición misma de este Patronato, en el que están presentes instituciones tan cardinales para la lengua, como la Real Academia Española, y personalidades eminentes en el mundo de la cultura literaria, plástica y escénica de los países hispanohablantes, así como de destacadas figuras de la escena internacional, augura un futuro prometedor para esta institución.

Aspiramos a que en ella participen expertos y profesores de todos los países de la comunidad hispanohablante.

La Reina y yo nos hemos sentido emocionados, en numerosas ocasiones, al escuchar los problemas de personas de razas, culturas y pueblos tan diferentes, expresados en hermosas variantes del español de América, del español de España, del de Africa, del de Filipinas o del judeoespañol de los sefardíes.

La Corona les invita a cuidar este tesoro, a acrecentarlo y a cultivarlo con esmero, en el entendimiento de que los pueblos que pensamos y hablamos en español podemos contribuir a un mundo más justo, más libre y más genuinamente humano.

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