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Palabras de Su Majestad el Rey en la clausura del curso de la Escuela Diplomática

Madrid, 21.06.1995

C

omo ya es tradicional, nos alegra mucho visitar la Escuela Diplomática con motivo de la entrega de despachos a una nueva promoción de secretarios de Embajada.

A todos vosotros, y a los familiares y amigos que os acompañan, nuestra más cordial enhorabuena y la felicitación, extensiva, en esta ocasión, a los alumnos españoles y extranjeros que habéis recibido los diplomas del Curso de Estudios Internacionales.

Como a tantas generaciones de diplomáticos que os han precedido, estoy seguro de que vuestro paso por estas aulas os habrá servido de estímulo y orientación eficaz para encauzar vuestra formación universitaria en beneficio de un servicio exterior cada día más preparado, moderno y eficiente.

Este es el principal objetivo de la Escuela Diplomática a cuyo equipo directivo y claustro de profesores quiero también felicitar con mis mejores deseos de que sigan aportando lo mejor de su experiencia y conocimientos en esta tarea.

Nuestro país ha apostado plenamente por una presencia activa y permanente en los diferentes foros e instituciones internacionales.

Durante el próximo semestre, España presidirá la Unión Europea y muchos de vosotros, desde vuestros primeros destinos, tendréis la oportunidad de colaborar para llevarla a buen término.

Pero, en este día, no quisiera dejar de recordar a los nuevos secretarios de Embajada la trascendencia de la opción vocacional que habéis escogido.

A lo largo de vuestra carrera profesional, tendréis ocasión de adquirir el conocimiento práctico de las modernas técnicas y resortes de las relaciones internacionales.

Deberéis, asimismo, realizar un esfuerzo diario y difícil para comprender tanto las diferencias que separan a las naciones como todo lo que las une, teniendo siempre como meta la búsqueda de nuevas fórmulas de entendimiento y cooperación.

Pero, sobre todo, os animo a que vuestra dedicación profesional esté siempre presidida por la más profunda lealtad, entrega y espíritu de servicio a España.

A los diplomados en el Curso de Estudios Internacionales de la Escuela, y muy especialmente a los alumnos llegados de otros países, quiero agradecerles su participación en este curso confiando en que les haya permitido completar su formación integral al servicio de sus pueblos.

Espero que estos meses españoles les ayuden a recordar a nuestra patria en sus países de origen y puedan ser el germen o la continuación de su formación de hispanistas.

La Reina y yo queremos, por último, reiterar nuestra felicitación a todos por los títulos recibidos y hacemos votos por que vuestras ilusiones personales y profesionales se hagan realidad.

Queda clausurado el curso académico 1994-95 de la Escuela Diplomática.

 

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